MAURICIO MACRI Y LA VUELTA AL FMI: NADA SERÁ GRATUITO

Las esperanzas de la Casa Rosada son que el acuerdo traiga calma

Christine Lagarde, titular del FMI, y el presidente Macri. (Reuters)

 

La tasa de interés del Banco Central había dejado de ser un instrumento de la política antiinflacionaria; en realidad, siempre fue el único instrumento.

Muy recientemente y de golpe en golpe, devino en la herramienta que debía frenar la disparada del dólar. No sirvió para alcanzar ninguno de esos objetivos.

El BCRA empezó a quemar las naves a partir del 27 de abril, cuando en tres saltos subió la tasa del 27,25 al 40%. Federico Sturzenegger suponía que con semejante filón era posible recrear la bicicleta financiera y detener la corrida cambiaria.

Fue inútil.

Tampoco dio resultado que en un raid semejante la entidad llegase a vender alrededor de US$ 7.800 millones, equivalentes al 12% de sus reservas brutas y al 22% de las netas (sin encajes de los depósitos en divisas y sin pases también en divisas).

Arriesgaba en grande, pero como todo lo que ofrecía se lo compraban, finalmente decidió parar la sangría.

Está claro: el equipo económico nunca tuvo un arsenal poderoso, o nunca supo armarlo. Tenía lo que tenía y lo gastó apenas la tempestad se le vino encima.

Siempre corrieron los problemas de atrás, a veces desordenadamente y a menudo acumulando parches.

En el mientras tanto la crisis parecía avanzar veloz hacia destinos bien conocidos aquí. Entonces la salida resultó previsible, casi un final anunciado: apelar al respaldo del Fondo Monetario Internacional. Si se prefiere, dar por perdida la batalla que el Gobierno libraba en soledad.

Seguramente no vendrán mal los US$ 20.000 millones, o los US$ 30.000 o los millones de dólares que el FMI vaya a prestarle a la Argentina.

Pero quizás eso no sea lo más importante: visto desde las necesidades y las urgencias, las esperanzas de la Casa Rosada están puestas en que la compañía del organismo asociado a la crema del mundo financiero internacional puede traer la calma que aguarda como el agua.

Claro que nada será gratuito.

Para el caso, basta ver qué decía el Fondo sobre nuestra economía en un informe de abril. Pronosticaba de arranque que el crecimiento de este año sería del 2%: o sea, lo bajaba desde el anterior 2,5%. Y levantaba la proyección inflacionaria anual del 16% inicial al 19,2% o al 22,7% promedio.

Menos números tentativos, la verdadera clave aparece entre las recomendaciones. Habla de “la necesidad de un ajuste en el plano fiscal y monetario, para mejorar la sostenibilidad de las finanzas públicas y reducir la elevada inflación”. También de “mayores recortes en el gasto”.

Luego de colocar en el mismo plano al problema de la inflación en la Argentina y en Turquía, sostiene que ambos países “requieren una política monetaria dura para mantener las expectativas ancladas”. Evidente, se desentiende de los coletazos sobre la economía sobre los factores añadidos.

Tal cual podrá advertirse, nada del recetario tradicional ha variado: el FMI sigue siendo el mismo y los elogios de su directora, Christine Lagarde, a la gestión de Mauricio Macri, no fueron mucho más que elogios de ocasión.

Macri y Lagarde, según Hermenegildo Sábat.

Casi ni hace falta añadir que cualquier acuerdo pasará lisa y llanamente por un programa de ajuste. Y que llegado ese momento se verá hasta dónde toma en cuenta los vientos que ahora soplan acá y, desde luego, con qué fuerza negocia el Gobierno.

El Presidente dijo que, frente a un mundo que se puso complicado, “somos de los países del mundo que más dependemos del financiamiento externo”. En realidad siempre lo fuimos, sólo que en este mundo ya lo somos crudamente.

Hubo errores de diagnóstico evidentes y medidas que los acompañaron. Falta conocer luego con qué equipo económico se manejará Macri en un tablero que ha cambiado, y más precisamente si seguirán las mismas piezas.

En cifras

  • 26%subió el dólar desde principios de diciembre, cuando arrancó la turbulencia cambiaria. Inevitable: pega en los precios que pagan los consumidores.
  • 780 millones de dólaresgastó el Banco Central entre marzo y lo que va de mayo. El objetivo fue frenar justamente la presión cambiaria.

40% es la última tasa de interés que fijó el BCRA. Un detalle: superó al 38% de diciembre de 2015, cuando el Gobierno levantó el cepo al dólar.

 

 

Clarín    9-5

Alcadio Oña

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