MILITARES O GUARDIAS NACIONALES ¿COMBATIENTES DEL CRIMEN ? O DEFENSORES DE NUESTRA SOBERANIA

Oscar Aguad, actual ministro de Defensa de la Nación, nueva política de defensa o destrucción de la Defensa.

En Clarín del 6/5 Tokatlian aborda un tema totalmente delicado y que en estos 35 años de democracia a la fecha o nunca se trataron o se trataron muy deficitariamente por las diferentes administraciones, a lo que se suma las intervenciones de los imperios (la Gran Bretaña y su embargo y los EE UU y su política exterior sobre Defensa en Latinoamérica y muy especialmente respecto de la Argentina tal como me acotara el ex embajador estadounidense Mamet), lo que reduce este análisis a una simple visión, muy parcializada a la que intentare completar.

Dice JGT: “Terminada la Guerra Fría comenzó otra etapa en las relaciones militares entre Estados Unidos y América Latina. A comienzos de los años 90, el mensaje del Pentágono se podía sintetizar así: re-institucionalizar las fuerzas armadas bajo control civil; estimular la participación de los ejércitos en misiones de paz; preservar la separación entre funciones policiales y militares; reducir los presupuestos de defensa ante la disminución de las fricciones con los vecinos y frente los avances de la democracia interna; modernizar los ministerios de defensa; reformar los planes educativos de los militares; y precisar misiones a raíz de los cambios mundiales.

Con diferente intensidad y alcance, los países de Latinoamérica abrazaron esta agenda: en ciertos casos esas nuevas pautas provenían de la propia experiencia de la transición democrática. El marco más amplio que permitía la creciente sintonía entre Estados Unidos y Latinoamérica en el frente militar era el Consenso de Washington en materia económica.”

Este mensaje emanado del Pentágono estadounidense fue parcialmente acatado por diversos países del hemisferio, principalmente respecto de la pretendida disminución de los presupuestos militares; siendo Chile el ejemplo más importante y claramente rearmamentista… otro país que no se plegó a estas directivas fue Brasil.

Ante esta situación comenzaron a verse situaciones de disparidades muy importantes y muy preocupantes, pues un país como Chile tiene diferencias limítrofes muy graves con Bolivia y con Perú y genera tensiones permanentes en estos dos países y muy principalmente con la República de Bolivia que sigue reclamando “su salida al mar”, perdida en la guerra chileno-peruano-boliviana de fines del siglo XIX.

“Con el correr del tiempo, ante el auge del negocio de las drogas y la criminalidad organizada en la región, y ante la incompetencia y corrupción de los cuerpos de seguridad en México, Colombia y Centroamérica, Estados Unidos propició la participación activa de las fuerzas armadas en la lucha anti-narcóticos.

Antes del 11/9 ya se había impuesto el criterio de los militares como “crime fighters” (combatientes del crimen) en la región. Después de los atentados de septiembre se sumaron, a los ojos de Washington, nuevas amenazas que exigían la aplicación de ese criterio en América Latina. Quien mejor lo expresó fue el General James Hill, al frente del Comando Sur (2002- 2004) cuando identificó dos graves peligros: la “guerra contra el terrorismo” en el plano global y el “populismo radical” en el regional. Años más tarde, el hoy comandante del USSouthcom, Almirante Kurt Tidd, reforzó la visión de los militares como “crime fighters” cuando en la Conferencia de Defensa Sudamericana en Montevideo del 17 de agosto de 2016, destacó cómo ya se habían difuminado los linderos “entre la seguridad interna y la defensa”. Complementó esto en la audiencia ante el Congreso estadounidense del 15 de febrero de 2018 cuando afirmó que se había borrado “la línea entre crimen y guerra, competencia y conflicto”.

Y aquí cabe una reflexión sumamente preocupante para nuestro país y nuestra región en particular: ¿pretende el Imperio estadounidense la transformación de nuestras FF AA en Guardias Nacionales (al estilo centroamericano) por la “difuminación entre seguridad interna y la defensa”? O es que simplemente en base al Consenso de Washington y las condiciones imperantes tras los sucesos del 9/11 EE UU pretende imponerle al continente y particularmente a lo que ellos denominan “su patio trasero”el concepto de FFAA=FFSS y por lo tanto la afirmación del Almirante Kurt Tidd  de que “se había borrado “la línea entre crimen y guerra, competencia y conflicto” y por lo tanto es igual tener FF SS, FF AA o Guardias Nacionales”.

  1. G. Toklatian sigue explicando. “En la mayoría de las naciones latinoamericanas, los militares se transformaron -por convicción y/o conveniencia- en “combatientes del crimen”. Sin embargo, por distintas razones, en algunos países no abandonaron su misión principal ni redujeron drásticamente las compras para la defensa. En ese contexto, el caso de la Argentina es singular. Por el lado positivo, y gracias a los acuerdos forjados desde el inicio de la democracia y por la movilización de múltiples actores sociales, se ha evitado, por ejemplo, militarizar la lucha contra el narcotráfico.

Por el lado negativo, y ante la actitud negligente de buena parte de la dirigencia política y ante las recurrentes crisis socio-económicas, se carece de una estrategia de defensa y de una política hacia las fuerzas armadas actualizada a los desafíos globales y regionales y acorde con los intereses nacionales.”

Y aquí debo coincidir con el Profesor de la UTDT, pues Argentina viene desconociendo en gran medida las presiones de utilizar las FFAA en la lucha antinarcóticospretendida por los EEUU, así como la actitud negligente o antinacional de “carecer de una estrategia de defensa y de una política hacia las fuerzas armadas actualizada a los desafíos globales y regionales y acorde con los intereses nacionales y a la integridad territorial” y muy especialmente el de defender los intereses económicos del territorio continental, marítimo y Antártico, cosa que no se ve reflejada n en la Ley de Defensa del menemato y promulgada por NCK, y aún mucho menos durante la actual gestión que ya sea con el ex Ministro Martínez o el actual Aguad durante la gestión del Presidente Macri quien les había prometido a los integrantes de las FFAA fijar una respecto de los “presos políticos militares”, así como respeto de los sueldos y jubilaciones paupérrimas y el reequipamiento de las mismas, todas ellas totalmente incumplidas.

Y continúa el profesor: “Lo anterior, por supuesto, es de larga data, pero lo que se tiende a cristalizar hoy es un desequilibrio poco analizado entre las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad; algo que puede llevar a los militares a convertirse —por motivos internos y no solo externos— en luchadores anti-crimen. Y esto no tiene nada que ver con las leyes vigentes en materia de defensa, seguridad e inteligencia. Un modo, entre otros, de aproximarse al tema es a través de los gastos anuales en defensa y seguridad de acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda.

Hasta 2007-08 los gastos para la defensa era superiores a los de seguridad: por ejemplo, en 2007 en el rubro “Servicios para la Defensa y la Seguridad” (sumatoria de defensa, seguridad interior, inteligencia y sistema penal) lo destinado a lo primero fue el 47,7% y para lo segundo el 40.5%. Eso se revierte en 2009: 45,4% para seguridad y 42,6% para defensa. En 2010, 51.1% va a seguridad y apenas 37.8% a defensa. Los años siguientes muestran un persistente desbalance que alcanza su pico en 2015: 53,9% para seguridad y 34,8% para defensa. La llegada de Cambiemos no alteró ese cuadro: en 2015, seguridad recibió 54.8% y defensa 34.2% y en 2017 los porcentajes respectivos fueron 47.6% y 40.2%.

Si las fuerzas armadas esperaban que éste fuese el año del viraje, se equivocaron: en 2018 el presupuesto para todo el rubro es de $145.594 millones correspondiendo el 49,1% para seguridad y 38,9% para defensa.”

Y aquí debemos compartir lo expresado totalmente. Asi como explicáramos respecto de las promesas macristas, ahora vemos con preocupación –y aún mucho más después del hundimiento/desaparición del S-42 ARA San Juan- que escondido detrás del déficit fiscal las FFAA fueron particularmente dejadas de lado pues asignar apenas $145.594 millones (o sea U$ 9.578 millones) para las FFSS y las FFAA es casi una cargada pues además de esa cifra apenas U$ 3.725 millones es el presupuestos del EA +ARA+FAA y dicho monto en casi un 95% esta asignado a sueldos del personal y gastos básicos, mantenimiento de cuarteles y bases así como alojamiento y comidas del mismo quedando apenas un 5% o sea U$ 479 millones para reequipamiento y para mantenimiento de equipos y armamentos (Aviones y helicópteros, buques, vehículos militares y sistemas cibernéticos) realmente una cargada.

“El debate sobre la defensa y la misión de los militares debiera ser mucho menos retórico y más en la evidencia. Se ha creado, al parecer sin que se advirtiera, una estructura presupuestal, de adquisición y renovación de material, de influencia burocrática y presión corporativa, de desinterés partidista, de inercia legislativa que ha llevado a las fuerzas armadas a un laberinto: ¿es la última alternativa para recuperar presupuesto, visibilidad y reconocimiento sumarse a la lucha contras las drogas y el terrorismo y, con ello, volverse combatientes auxiliares del crimen? La situación es inquietante así se la quiera soslayar. Ya no es prudente eludir una deliberación plena y plural sobre defensa y fuerzas armadas,” concluye Tokatlian.

Y aquí vale poner sobre el tapete, además de lo acotado por Juan Gabriel, que es imprescindible una profunda y seria discusión de que sistema de Defensa Nacional pretendemos los argentinos, tomando en cuenta la extensión de nuestro territorio continental, el territorio antártico pretendido, y la enorme extensión de nuestro mar argentino extendido en más de1/3 por resolución de Naciones Unidas; totalmente y desaprensivamente ignorado por nuestra  clase dirigente política desde hace ya mas de 35 años, y profundizada en los últimos dos años y medio donde además de desfinanciar las FFAA en el presupuesto nacional las venimos ninguneando en forma casi humillante.

No tomar conciencia de la importancia de recomponer nuestra capacidad de Defensa Nacional, mediante igualar en porciento de PBI la inversión militar de nuestros vecinos Chile, Bolivia, Perú y particularmente Brasil. No como un capricho militar sino como una “necesidad imperiosa de contar con FFAA capacitadas y equipadas para defender nuestros recursos naturales terrestres y marítimos”, además de pensar con realidad las remuneraciones de nuestros soldados para que puedan vivir dignamente de su profesión y no tener que obligarlos a segundos y terceras ocupaciones.

“La situación es inquietante así se la quiera soslayar. Ya no es prudente eludir una deliberación plena y plural sobre defensa y fuerzas armadas” comparto con el profesor Tokatlian, aunque a ello debemos agregarle que de no hacerlo Argentina corre el riesgo real de su disgregación territorial y de la pérdida cuasi definitiva de sus riquezas naturales marítimas y hasta territoriales continentales.

¡Argentinos, no compremos las imposiciones de la Gran Bretaña y los EE UU! ¡En ello nos va nuestro futuro inmediato y lo peor aún mediato… dejándoles a nuestros hijos y nietos un país desmembrado y sin ningún recurso natural! Vienen por nuestra agua, nuestros recursos mineros y petrolíferos y lo mas grave aún por nuestro mar y sus recursos ictícolas, petroleros y gasíferos y nuestra Antártida y sus ingentes recursos!

Por Profesor Juan Gabriel Tokatlian y Arq. José Marcelino García Rozado

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