NECESITAMOS QUE EL TRANSPORTE SEA UNA PRIORIDAD

Modernizar el transporte exige mejorar la conectividad y plantear un esquema de tarifas justo: contemplar los kilómetros recorridos antes que el número de trasbordos.

Tránsito en la zona de la estación de trenes de Retiro, ciudad de Buenos Aires (Silvana Boemo).

En 2011, el diario El País informaba que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires compró 24 viejos vagones del Metro de Madrid por 4,2 millones de euros. Se refería a aquellos cuatro trenes adquiridos como “carne de chatarrería, tras 32 años de traqueteo”. En su momento, cuestionamos dicha compra, tanto por el elevado monto de la operación como por el estado de las formaciones.

El año 2018 nos trajo una noticia alarmante en relación al equipamiento subterráneo de la Ciudad. Resulta ser que los coches adquiridos en 2011, además de ser caros y estar en malas condiciones, son fuente de contaminación. Recientemente, desde España confirmaron la presencia de amianto en los subtes CAF 5000, que son los mismos que se compraron en 2011 y que actualmente se utilizan en la línea B de la Ciudad de Buenos Aires.

Fibra del asbesto o amianto hallada en los vagones de la línea B del subte porteño.

El desarrollo de la actual red de subterráneos es una cuestión de prioridades. Lo decimos hace tiempo, y lo seguimos sosteniendo. Nos preocupa que, a pesar de los recursos disponibles, la obra pública llevada a cabo en torno al subte sea la más baja de la historia de la Ciudad.

No compartimos ciertos criterios de asignación de recursos de los porteños: sólo en 2018, la Ciudad destinó $10.406 millones al pago de intereses de deuda y no a la construcción de cinco kilómetros de subte que podrían, por ejemplo, conectar a la línea E con la flamante Villa Olímpica.

En una megaciudad como Buenos Aires, el transporte públicoresulta esencial para trasladarse. Para ello, entendemos que la solución es desarrollar el transporte público, principalmente el subte y el tren. Estos dos medios son los que permiten elevar exponencialmente la cantidad de pasajeros transportados, mejorando indicadores esenciales para la calidad de vida como el “tiempo de traslado”, la “seguridad” y el “confort”

La estación de trenes de Retiro (Silvana Boemo).

En ese sentido, es imperiosa la creación de las líneas de subte F, G e I, estipulada por la Ley 670 sancionada en 2001. Su construcción precisa no sólo de planificación estratégica, sino también de recursos económicos. Y la Ciudad cuenta con ellos: desde 2007, el dinero del que dispone la Ciudad ha aumentado en términos reales en un 70%.

A la necesidad de mayor conectividad hay que sumarle algo más: un esquema tarifario justo. Importantes ciudades en el mundo -como Londres, Madrid o Barcelona- implementaron un “sistema multimodal de pago”, a partir del cual las tarifas se aplican en función de los kilómetros recorridos, y no en base a la cantidad de medios de transporte utilizados, como sucede hoy con la flamante Red Sube.

Debe ponderarse el número de kilómetros a recorrer y no la cantidad de medios de transporte a los que se deba recurrir. La explicación es sencilla: si quien se traslada requiere de más de un medio de transporte, es responsabilidad de la ineficiente planificación de la red de transporte, y no del usuario.

Terminales de pago con la tarjeta SUBE para el viaje en tren (Silvana Boemo).

Lejos de ello, la “Red Sube” complejizó el actual “esquema tarifario”, previendo descuentos para quienes realizan combinaciones -cerca del 20% de los usuarios- y aplicados sobre boletos más caros.

La última suba de tarifas del transporte público no se desarrolló de manera aislada, sino que los aumentos se vienen dando en forma sistemática, elevando el costo de vida: mientras que desde 2015 hasta 2017 los sueldos en CABA han aumentado tan sólo 52%, las tarifas de colectivos lo han hecho 221%, los trenes 230% y los taxis 92%. Durante 2016, el subte pasó de $4,50 a $7,50, y desde el martes aumenta a $11 y desde el 1° de junio $12,50.

Para viajar en transporte público, los usuarios necesitan tener tarjeta SUBE (Silvana Boemo).

Ante los nuevos aumentos, debemos exigir más inversión en infraestructura, acompañada de otra planificación. Aspiremos a una mejora en la calidad del servicio, porque podemos hacerlo: alguna vez fuimos pioneros en la materia, como cuando inauguramos la primera línea de subte de América Latina. Necesitamos que el transporte sea una prioridad.

* Martín Lousteau es diputado nacional, dirigente del partido Evolución. Es economista y ex embajador argentino en los Estados Unidos.

* Federico Saravia es docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y dirigente del partido Evolución.

 

 

Martín Lousteau

Federico Saravia

Clarín,

4 de Mayo de 2018

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