AL FONDO DE LA OLLA

En la localidad de Florencio Varela, al sur del Conurbano, 7 de cada 10 familias viven sin red cloacal, una cifra alarmante que se redujo en los últimos años, ya que en el 2001 solamente 2 de cada 10 tenían acceso. Un año antes, en plena ebullición social y con una tasa de desempleo cercana al 21,5%, el ministro de Economía, José Luis Machinea firmaba un acuerdo con el FMI, para recibir un blindaje de U$D 40 mil millones.
Hay pocas similitudes entre cualquier barriada del tercer cordón bonaerense y la ciudad de Washington, donde el FMI tiene sus oficinas principales, sin embargo las orientaciones político económicas allí sugeridas infieren directamente en el porvenir de las familias argentinas.
El rol de la entidad financiera no es inocuo ni mucho menos desprovisto de ideología. El rol de las principales potencias mundiales dentro del organismo impone a los a países en vías de desarrollo ajustes económicos condicionando los préstamos financieros al cumplimiento de estos programas. El binomio ha sido siempre el mismo: reducción del déficit fiscal y del gasto público. Estas recetas rancias y por cierto poco efectivas, surgidas al calor del neoliberalismo solo garantizan el blindaje de un sistema capitalista en permanente crisis, y aumentan la brecha entre ricos y pobres.

Así como nuestros padres y madres recuerdan con cierto escalofrío la hiper inflación de Alfonsín, nosotros no podemos eludir la crisis del 2001, y no es cuestión de hacer alusiones simplonas al helicóptero de De la Rua sino de poner sobre relieve el fangoso camino de los más humildes, que sumidos en la pobreza estructural sufrirán ahora mayores niveles de desprotección. No hay rodeo, si el FMI avanza se reduce la asistencia del Estado.
El Fondo revisa la economía de sus socios todos los años. El gobierno de Macri , incapaz de conducir la economía, ayer volvió a caer en la trampa de la historia, solicitando un préstamo. Las condicionalidades del mismo, descriptas en diciembre de 2017, sugieren recortar el gasto público y las prestaciones sociales, flexibilidad en el mercado laboral, mayor apertura a las importaciones (como si las realizadas no fueran pocas).
Argentina tiene un problema estructural. Ellos repiten que es el déficit fiscal, sin embargo la raíz de fondo es la matriz productiva, la estructura de lo que queremos ser. Salir de la pobreza requiere crear empleo y reconstruir el mercado interno.

En diciembre decidieron ahorrar 100 mil millones de pesos recortando pensiones y jubilaciones. La semana pasada la corrida de capitales tuvo como respuesta de Macri el anunció del recorte de la obra pública por 30 mil millones de pesos. Ahora, FMI mediante, buscaran reducir más jubilaciones y prestaciones sociales. Son insensibles e inescrupulosos.
Más de 8 millones de pibes viven en hogares pobres y carecen de un acceso adecuado a la salud, la educación y la alimentación. El único fondo es el de la olla, y está cada vez más vacía.

Daniel Menendez
Coordinador Nacional del Movimiento Barrios de Pié
Fotos: Corina Figun

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