PROTOCOLO SANITARIO CON CHINA – DENUNCIA CICRA Y CADIF

Ministro Etchevehere, ¿por qué tanto secreto?

¿Por qué Luis Miguel Etchevehere permite que crezcan las especulaciones acerca de la letra chica del protocolo sanitario con China? Esta extraña conducta del ex presidente de la Sociedad Rural Argentina provoca incertidumbre acerca de la viabilidad de lo que se ha firmado en un producto que ya alcanza al 54% de las exportaciones argentinas. Por ese motivo es importante leer la siguiente columna:

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Crece el negocio de carnes con China y Japón pero todo debería ser público y transparente.

En los últimos días el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, firmó dos convenios para la apertura del mercado de Japón para carne bovinas y ovinas provenientes de la Patagonia (zona libre de aftosa sin vacunación), y nuevos protocolos sanitarios con China que amplían los cortes bovinos para exportación, agregando carne con hueso congelada y carne fresca.

En el primero de los casos, Japón, es un importante avance en la negociación con un país que, hasta hace muy poco tiempo, no manifestaba ninguna voluntad de permitir el acceso de nuestras carnes.

Esta apertura no tendrá efectos inmediatos para ninguna de las dos especies dado que aún falta la definición de los correspondientes certificados sanitarios, proceso que normalmente lleva varios meses. Sin embargo, el sector ovino seguramente podrá comenzar con las exportaciones a ese mercado antes de fin de año. En cuanto a la carne vacuna, las exportaciones desde nuestro país serán menores debido a la escasa cantidad de bovinos en la zona patagónica y a que existe un solo frigorífico en condiciones de exportar.

La apertura del mercado, aunque sea solamente desde la Patagonia, es un avance importante para alcanzar la apertura total. Para graficarlo de alguna manera: de los 10 pasos que deben cumplirse para la apertura completa, éste es el número 4. Es decir, queda un largo camino en la apertura definitiva de tan importante mercado, pero seguramente haber logrado la apertura desde Patagonia acelerará el cumplimiento de los pasos restantes.

En cuanto a la firma de los protocolos sanitarios con China, antes de poder evaluar con certeza el impacto del acuerdo, deberemos conocer la letra chica del convenio firmado.

El mercado chino tiene una muy corta historia para la Argentina. Las ventas a ese destino comenzaron a mitad del año 2012 y significaron ese año apenas el 1% de las magras exportaciones argentinas. A partir de ese año, el crecimiento porcentual fue vertiginoso. En 2013 significaron el 8%, pasando al 15% en 2014, aumentando al 35% en 2016, para finalmente representar el 46% en 2017. Si anualizamos las exportaciones del presente cuatrimestre, las exportaciones del 2018 a China representarán el 54% en volumen del total de las exportaciones de nuestro país.

Para dar una opinión definitiva respecto de los efectos que estos nuevos protocolos con China pueden tener sobre nuestras exportaciones, sería necesario conocer el texto definitivo de lo acordado, el cual no ha sido hasta ahora publicado ni puesto en conocimiento de los distintos actores interesados. Sin embargo, de la versión off the record del texto que se acordó en la conferencia telefónica del día 18/01/2018 surgen algunos puntos a mi juicio inadmisibles para nuestro país.

Para comprender el punto es necesario comenzar por aclarar que China como Argentina son miembros activos de la OIE (Organización Internacional de Epizootias), es decir el organismo que regula las condiciones sanitarias en el mundo.

Dicho esto, y según la versión del protocolo que ha trascendido y nunca fue desmentida, la Argentina, para asegurar que no tiene aftosa en su territorio, aceptaría la condición impuesta por China de contar en cada campo con un ternero testigo (no vacunado).

Esta exigencia está en franca contradicción con los requerimientos de la OIE en ese sentido, que la Argentina cumple acabadamente y nos permiten sostener nuestro estatus sanitario de país libre de aftosa con vacunación. En ese marco, aceptar esta exigencia implicaría admitir dudas sobre nuestro verdadero estatus sanitario, reconocido internacionalmente por la OIE.

El segundo motivo de preocupación es que China exige trazabilidad para la hacienda, lo que impide de hecho la venta en mercados concentradores (es decir Liniers y remates ferias). De esta manera el pequeño y mediano productor, el que saca de su campo 10 o 15 vacas por año no podrá, debido al costo de flete, mandar su hacienda de manera directa al frigorífico.

Otro tema de preocupación es la penalidad que se impone al campo (RENSPA) en caso de que la inspección post-mortem que se realiza en el frigorífico arroje la existencia de lesiones compatibles con tuberculosis en una sola de las reses faenadas. Esta penalidad implica la imposibilidad del campo (identificado por número de RENSPA) de remitir hacienda para faena y exportación a ese destino por el término de un año. Sobre esto tengamos presente que esas lesiones no implican necesariamente existencia de enfermedad ni en la res inspeccionada ni mucho menos en toda la hacienda del campo del cual proviene.

Además, que la inspección post-mortem se realiza actualmente de acuerdo a los parámetros establecidos por la OIE, que garantizan el cumplimiento de estándares sanitarios reconocidos internacionalmente.

Conociendo nuestra idiosincrasia y nuestra viveza criolla, no tardarán en aparecer los operadores que saquen un RENSPA para un campo alquilado de 40 hectáreas donde acopien vacas de distintos campos, pagándole al pequeño productor un precio inferior a lo puede pagar un frigorífico para, en caso de soportar la penalidad, poder alquilar otras 40 hectáreas con un nuevo RENSPA. Esto generaría intermediaciones donde no debería haberlas con los problemas fiscales, comerciales y sanitarios que estas conductas generan.

Tal como decíamos, a partir de las dudas planteadas en este artículo, parece más que necesario que nuestras autoridades den a conocer el texto de los citados protocolos firmados por nuestro país, brindando así mayor transparencia a su accionar y permitiendo a todos – interesados y ciudadanía en general –conocer qué tipo de acuerdos comerciales la Argentina se ha obligado a cumplir.

Lo cierto es que no se advierte la razón para tanto secreto, t eniendo en cuenta que, si bien el Protocolo se firma entre países, es el sector privado (productores, empresas frigoríficas, exportadores) quien además de recibir algunos de los beneficios, soporta las obligaciones y las penalidades por su incumplimiento.

Miguel Schiariti

Ingeniero zootecnista. Presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carne de la República Argentina (Ciccra). Director ejecutivo de la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica (Cadif).@mschiariti

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