LA CONECTIVIDAD, UN PUENTE AL FUTURO

Internet abrió las puertas a una nueva forma de economía y de participación ciudadana. Sin embargo, el 40% de los argentinos todavía está afuera de esta tecnología y sus beneficios.

Aún cuando Internet parece estar en pleno auge, el analfabetismo digital sigue siendo un problema mundial (REUTERS/Gary Cameron).

Hace ya 29 años, el científico británico Tim Berners-Lee le entregó a su jefe un proyecto que apuntaba a eficientizar la búsqueda de información. Sin embargo, el borrador que más tarde sería perfeccionado y sentaría los cimientos de la Internet moderna en un principio mereció tres palabras: “Vago pero excitante”.

Hoy reconocemos a Internet como un medio sin precedentes, desbordante de información, formas de esparcimiento y comunicación, un lugar donde ejercer el derecho a la libertad de expresión y la participación ciudadana, susceptible de alojar debate y demandas, un espacio cuyo rol en la economía gana terreno.

Internet ya ha impulsado el crecimiento de polos tecnológicos como Silicon Valley, dio lugar al trabajo en red y al comercio electrónico, entre tantas formas innovadoras de intercambios y de producir valor.

Uno de los grandes desafíos es cómo insertar el uso de las computadoras en el aula (Néstor García).

La conectividad ya permite y favorece la sostenibilidad de una nueva economía digital, cuyo desarrollo implica una amplia gama de actividades relacionadas con el uso de la información y el conocimiento como dinamizadoras de la productividad. Internet facilita, simplifica y empodera. Es un paradigma del que ningún argentino debe quedarse fuera.

Sin embargo, como todas las innovaciones que merecieron el nombre de “Revolución Industrial”, el avance de esta nueva tecnología todavía es dispar en todo el mundo: mientras que países como Islandia, Noruega y Suecia cuentan con más del 95% de su población conectada, el continente africano apenas alcanza el 35%.

En nuestro país, hay 7,8 millones de hogares con acceso a Internet, un 57,6% de penetración. Con la mirada puesta en la erradicación de esta brecha digital se concibió el Plan Nacional de Conectividad que llevamos adelante desde el Ministerio de Modernización de la Nación y cuya visión es lograr que todos los argentinos estemos conectados y, por ende, preparados para la economía que viene, donde la innovación y lo digital serán fundamentales para generar empleo.

Los expertos recomiendan limitar el tiempo que pasan los chicos frente a computadoras y dispositivos móviles (Néstor Sieira).

Si bien Internet puede ser descrito como un espacio puramente virtual, lo cierto es que lo que vemos en las pantallas de nuestros dispositivos viaja miles de kilómetros a través de caños y pasa por enormes centros de cómputos.

En Benavídez, por ejemplo, cuatro salas de más de 4.200 m2 alojan cientos de páginas webs, aplicaciones y sistemas nacionales, provinciales y municipales. Cada vez que entramos en Argentina.gob.ar, una parte del data center de ARSAT se activa, permitiéndonos realizar trámites en línea, consultas, informarnos e interactuar: más de 5 millones de expedientes electrónicos ya fueron caratulados y firmados digitalmente, ahorrando costos y tiempo e innovado la gestión pública en el Estado Nacional. A su vez, más de 26.000 kilómetros de fibra óptica conectan 463 pequeñas localidades para que internet y sus beneficios lleguen a cada rincón de la Argentina.

La conectividad es un puente entre lo que somos y lo que queremos ser. Es acercar el futuro al presente. Pero si bien asegurar el acceso a internet de calidad en todo el país es uno de los principales desafíos, sabemos que no es suficiente: estimaciones indican que el 40% de los argentinos tiene serias dificultades en su uso. Es por eso que el plan que llevamos adelante también incluye la alfabetización digital, para que, a partir del acceso a la red, cada ciudadano pueda informarse, estudiar, hacer trámites y/o trabajar desde cualquier dispositivo.

La brecha digital afecta especialmente a la tercera edad.

Ejemplo de ello son los más de 350 Puntos Digitales que hay en el país, donde más de un millón de personas al año se capacitan y conectan con el mundo.

Internet debe pensarse como un modo de adquirir conocimientos y destrezas relacionados con las nuevas formas de crear, gestionar, transmitir, presentar y comprender la información. Se trata de una plataforma desde la cual podemos generar, a partir de una auténtica inclusión social y educativa, las bases para un desarrollo sostenible. Ese es uno de nuestros principales desafíos.

Ibarra Andres

26 de Mayo de 2018,

 

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