LA DEUDA PÚBLICA MACRI 2017

En medio de la crisis cambiaria derivada del sobre-endeudamiento del Banco Central (BCRA) y del urgente pedido de ayuda financiera al FMI para salvarlo de su insolvencia e iliquidez, ha pasado desapercibida la noticia que el Ministerio de Finanzas (MF-ONCP) dio a conocer hace pocos días su Informe de Deuda Pública al 31.12.2017.

LOS NUEVOS DATOS DE LA DEUDA

El stock de la Deuda del Estado Central al cierre del año pasado  es de 334.700 MD, monto que incluye los Cupones PBI (VL PBI, por 13.800 MD) y el remanente de pago a los Holdouts (por 2.900 MD).

El saldo final al 2016 había sido de 275.500 MD (sin contar estos VL PBI), de modo que – por diferencia de saldos – la Deuda Pública aumentó el año pasado 45.400 MD: 320.900 MD (334.700 – 13.800 MD) contra  los 275.500.

Durante el ejercicio se realizaron operaciones de endeudamiento por 139.500 MD y se amortizaron vencimientos por 83.700 MD (por renovación total, hasta el último centavo de Capital), de modo que el stock de deuda se incrementó en 55.800 MD.

El Presupuesto 2017 – Ley 27.341 – preveía un aumento de la Deuda anual de 38.200 MD, esto es, que la deuda aumentó 17.600 MD más de lo autorizado en el presupuesto original aprobado por el Congreso.

Las informaciones estadísticas sobre la Deuda Pública se compilan y editan a través de la Oficina Nacional de Crédito Público (ONCP), que es el área del MF que elabora el Informe trimestral de la Deuda del Estado Central.

Estos datos de la Deuda Pública corresponden sólo a la Deuda en cabeza del Estado Central, es decir, que no están incluidas aquí las obligaciones de Provincias/Municipios, Empresas del Estado, Organismos Oficiales y Fondos Fiduciarios, ni BCRA ni juicios contra el Estado con sentencia en firme.

El monto de la Deuda Pública Nacional es un misterio: salvo la información que da por separado del BCRA y los datos – tradicionalmente desactualizados – de la Deuda consolidada de las Provincias, las autoridades nunca dan a conocer la situación de la Deuda Pública Total de la Nación Argentina ni se tiene idea aproximada de su magnitud y estructura.

Las abreviaturas MD/M$ significan respectivamente Millones de Dólares/Pesos (B$ es Billones de Pesos) y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos. Este incremento fue atenuado por Ajustes de Valuación por Tipo de Cambio y por CER en 8.500 MD, producto de la Devaluación del Peso registrada durante el período anual, con lo que – con más/menos otros conceptos menores – la variación final resultó de 45.500 MD.

Como las mediciones de la Deuda Pública se expresan básicamente en dólares – por Metodología Internacional y por el hecho que el 70 % de la Deuda está contraída en moneda extranjera – esto implica una fuerte licuación del valor de la deuda en Pesos cuando se la convierte a su equivalente en dólares.

Este proceso de licuación de la Deuda Interna en Pesos – que aligera el peso de las obligaciones en moneda nacional de la Tesorería – perjudica, en cambio, la Deuda Intra-Estado ya que tales papeles están en su mayoría en manos de entes oficiales (empezando por la ANSES), que son los que en su mayoría sufren la merma por desvalorización de los títulos en pesos.

Esta política de pasaje de Deuda Externa con Terceros – Acreedores Privados y Organismos Financieros Internacionales – a Deuda Interna intra-Estado y su posterior licuación – medida en dólares – por Devaluación del Peso y también por sub-indexación de la Inflación, fue iniciada en gran escala por la administración Kirchner y continuada por la de Macri.

No se sabe si este gran endeudamiento adicional haya sido autorizado por el Congreso: modificación de la Ley de Presupuesto o Leyes especiales al efecto, según lo establecen la Constitución Nacional y la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado (Artículo 60).

MACRO-ENDEUDAMIENTO MACRI

La actual administración heredó de la gestión kirchnerista un stock de Deuda Pública de aproximadamente 250.000 MD (unos 100.000 MD más de lo que el gobierno Kirchner lo había recibido del anterior, que era de 151.000 MD).

Durante el 2016 esta Deuda aumentó 34.800 MD (50.400 MD por incremento del endeudamiento menos 8.500 MD por licuación de la deuda en pesos) y durante el año pasado aumentó – también en términos netos 45.500 MD (55.800 MD de incremento del endeudamiento menos 9.600 MD de licuación por ajustes de valuación).

Para el corriente año, la Ley 27.431 de Presupuesto 2018 (no confundir el número de la Ley con la  27.341, del Ejercicio 2017) prevé un endeudamiento adicional por 46.500 MD, que si se conviene un acuerdo utilizable con el FMI por 30.000 MD elevaría esa cifra mucho más aún.

Eso significa que en dos años de gestión el presidente Macri ha incrementado la Deuda Pública registrada en más de 80.000 MD (80.300, producto de 34.800 + 45.500) y que con el endeudamiento adicional previsto para el año en curso – los 46.500 MD citados – llegaría a unos 127.000 MD (126.800), sin contar el préstamo stand-by que se está negociando con el FMI.

En términos nominales y reales ningún gobierno endeudó tanto al país en tan poco tiempo como el del presidente Macri.

ESTRUCTURA DE LA DEUDA

La composición de la Deuda Pública Argentina es secreta en cuanto a identificación de los acreedores y no consta que el gobierno lleve detalle o censo de los mismos.

La única información que se incluye en el Informe Trimestral de Deuda – en este caso, al 31.12.2017 – es su estructura por grandes grupos, que corresponden a:

  1. Agencias del Sector Público o Deuda intra-Estado: 155.800 MD (48.6 % del Total).

Sector Privado: 135.500 MD (42.2 %) más 2.900 MD remanentes de los Holdouts (0.9 %).

  1. Organismos Financieros Multilaterales (Banco Mundial o BIRF 6.300 MD), BID 11.800 MD, CAF 3.000 MD y otros entes menores) y Organismos Bilaterales (8.300 MD, básicamente Club de París): en total, 600 MD (9.2 %).

Estas ponderaciones no se hacen sobre el total de Deuda de los 334.700 MD sino sobre otro algo más reducido de 320.900 MD, que excluye los 13.800 MD de los Cupones PBI (VL PBI).

CARACTERÍSTICAS DEL ENDEUDAMIENTO

La Argentina – como lo hemos explicado infinidad de veces – se encuentra metida en una trampa de deuda perpetua porque arrastra una deuda impagable, esto es, un quantum de pasivos de imposible cumplimiento, pasivos que se renuevan total y sistemáticamente a sus fechas de vencimiento, que retro-alimentan así en forma permanente el esquema del endeudamiento argentino y que además suman nuevas deudas.

Como el Capital o Principal no se paga – esto es, no se amortiza en forma neta ni un centavo de la Deuda que vence sino que todo se cancela con nueva deuda – el saldo de este pasivo aumenta continuamente y la cuenta de los Intereses a Pagar sube más que proporcionalmente al incremento del stock de la Deuda.

Con el aumento de los Intereses a Pagar – que son parte del Gasto Corriente – crece el Gasto del Estado y con ello el Déficit Fiscal (que en casi sus dos terceras partes se explica por el costo de los intereses.

Y éste Déficit – provocado por el Costo extraordinario de la Deuda Pública – se cubre con más endeudamiento, cerrando así el perfecto círculo vicioso de la Usura, según el cual el Deudor nunca deja de ser Deudor y paga cada vez más Intereses.

Este cuadro del endeudamiento se ha venido agravando cada vez más a raíz de la Política del gobierno Macri de Gobernar con Deuda, una política financiero-fiscal totalmente irresponsable de toma de deuda sin capacidad de repago y que ha llevado a una nueva crisis de sobre-endeudamiento tanto por parte de la Tesorería como del BCRA.

EL PERFIL DE LOS VENCIMIENTOS DE LA DEUDA

Los VL PBI o cupones ligados al crecimiento del Producto Bruto Interno no son Deuda Contingente sino Deuda en firme: lo que es contingente es el año en que se abonarán – si el PBI aumenta por encima del 3 % – y sus valores se calculan en forma acumulativa desde el año base 2005.

Los Intereses a Pagar este año – según Presupuesto 2018 – son de 406.500 M$ (el 14 % del Gasto Público de la Administración Nacional y un 28.3 % del Gasto de la Administración Central) y su ritmo de aumento duplica el del Gasto Público general: en 2017 el Gasto Primario general aumentó un 22 %  (21.8) contra el 2016 pero en el mismo período el Gasto por Intereses aumentó el 71.3 $, es decir, más de 3 veces (3.3).

El Déficit Fiscal previsto en el Presupuesto 2018 es de unos 680.000 M$ (678.900, equivalentes a 35.200 MD) mientras que los Intereses a Pagar son los 406.500 M$ citados (un 60 %).

Aunque los intereses efectivamente pagados son bastante menos que esa cifra porque el 30 % de los mismos – 122.600 M$ sobre el total de 406.500 M$ – no se paga sino que se capitaliza por anatocismo.

Las cifras oficiales dan una imagen engañosa de la verdadera gravedad del actual perfil de vencimientos de la Deuda Argentina:

  1. Según el Cuadro A.1.7 del Informe de Deuda al 31.12.2017 la Vida Promedio Total de la Deuda Pública es de 7.7 años (9.4 para Títulos Públicos, 6.7 para Préstamos de Organismos Internacionales y otros, 1.0 año para Letras del Tesoro, etc.).
  2. Pero la concentración de vencimientos a corto plazo desequilibra este cuadro aparentemente manejable de los servicios de la Deuda porque el Presupuesto 2018 prevé vencimientos de Capital por 66.600 MD (que no se pagan sino que se renuevan en su totalidad con nuevos títulos), la toma de nueva deuda por otros 46.400 MD – lo que totaliza una colocación de 113.000 MD en el año – y además el pago de Intereses por 21.000 MD.
  3. Las cifras del Cuadro A.3.6, de Perfil de Vencimientos, según el Informe de Deuda Pública al 31.12.2017 no coinciden exactamente con las del Presupuesto para este año: contemplan vencimientos de Capital por 71.400 MD y pago de Intereses por 18.600 MD, es decir, cancelaciones de principal algo mayores y pago de intereses algo menores.
  4. Más – cualesquiera sean los importes exactos – el estrangulamiento de las deudas a corto plazo del Tesoro produce, por definición, una distorsión de los promedios citados (el clásico engaño estadístico de los promedios) porque el Estado Central tiene 34.600 MD de Letras del Tesoro a corto y/o muy mediano plazo (23.500 y 11.100 MD respectivamente), Adelantos Transitorios del BCRA por 25.200 MD (que se renuevan permanentemente pero que el gobierno Macri estaría comprometido en reducir), 1.100 por Pagarés del Tesoro y otros 3.000 MD por Atrasos (la mayoría correspondientes a la deuda remanente con los Holdouts). En total, una masa de 64.000 MD que – en más de la mitad – se renuevan constantemente, dentro de los vencimientos de la Deuda General.

Y a esta peligrosa concentración endémica de vencimientos a corto plazo que caen sobre el Tesoro Nacional se le suma ahora el hiper-endeudamiento paralelo e imparable de las deudas cuasi-fiscales del BCRA – por Lebac, Leliq y Pases Pasivos (cuya mayoría se colocan a términos que van de los 30 días a los 7 y a sólo uno) – y que suman 1.5 B$ (equivalentes hoy, en conjunto, a más de 60.000 MD).

Ha sido precisamente esta última deuda, la del BCRA – la otra cara de la moneda del endeudamiento del Estado Argentino – la que hizo eclosión en las últimas semanas, desnudando la realidad financiera crítica de la administración Macri y dando lugar a un pedido de ayuda urgente dirigido al FMI.

INDICADORES DE LA DEUDA

El Informe trimestral de Deuda Pública del MF acompaña siempre una serie de ratios o índices comparativos de las cifras del endeudamiento del Estado Central, la mayoría de los cuales son tan inoperantes como no representativos de la grave realidad financiero-fiscal que vive la Argentina.

El ejemplo-tipo es el indicador clásico utilizado al efecto, que es el ratio Deuda/PBI, un índice engañoso usado y abusado en forma generalizada por las autoridades de turno y también por la mayoría de los economistas del establishment y que – como también lo hemos observado otras veces – merece tres objeciones metodológicas fundamentales:

Notablemente, este promedio de 7.7 años de vida se asemeja al existente a fines del 2001, cuando en plena Crisis de Deuda que llevó al default por incumplimiento de pagos era de 7.3 años.

  1. El índice compara dos magnitudes de naturaleza diferente porque en el numerador – la Deuda – se tiene una magnitud financiera cierta y con cronograma de vencimientos precisos mientras que en el denominador – el PBI ó PIB (Producto Interno Bruto) – se tiene una magnitud económica estimada, que es el Producto Nacional (Público y Privado).
  2. Normalmente este Índice es incompleto en sus cifras, tratando de disminuir las de la Deuda y aumentando las del PBI.
  3. La comparación básica del Índice es equívoca porque toma en cuenta solamente la Deuda del Estado Central y no la Deuda Pública Nacional (que es la que correspondería), cotejándola con un PBI que por definición corresponde al total país.

Esto es que, a los fines de comparación, un PBI Nacional tiene que corresponder a una Deuda Pública Nacional y no sólo a la Deuda del Estado Central.

Este último punto es particularmente importante porque a la relatividad de los valores del endeudamiento se suma el de la relatividad de los valores de referencia del PBI.

Las falencias citadas del ratio Deuda/PBI no sólo le restan coherencia como coeficiente sino que además le restan eficacia como indicador financiero y ello, entre otras razones, principalmente por no reflejar la gravitación del Perfil de Vencimientos de la Deuda.

Cabe recordar que hacia fines de 2001 el gobierno De la Rúa – después del Megacanje Cavallo a mediados de ese año – también mostraba un índice Deuda/PBI aparentemente no preocupante – del

Actualmente estas distorsiones no son relevantes pero se mantienen algunos casos. Por ejemplo, en la Deuda no se incluyen los cupones PBI (VL PBI). En la época kirchnerista las omisiones eran más importantes, ya que no se incluía tampoco la Deuda con los Holdouts.

Probablemente lo más confuso y engañoso no es sólo que no se indique claramente la cifras de Deuda que se toman en cuenta – Gobierno Central y no Nacional – sino que además no queda en claro el PBI exacto contra el que esa Deuda se compara (algo que constituye una patología común en materia de des-información sobre todas las Cuentas Públicas en general).

Casos concretos:

  • el ratio oficial Deuda/PBI al 31.12.2017 da 57.1 %, lo que supone un PBI de referencia de 561.000 MD (producto de 320.900 MD – Deuda Pública sin los 13.800 MD de VLPBI – dividido por 0.572).
  • el PBI o PIB previsto en los Supuestos Macro-Económicos del Presupuesto para el año en curso daba un equivalente a 617.000 MD para el 2017 y 643.000 MD para el 2018.
  • El INDEC, para el cierre del año 2017 dio un PBI de 512.000 MD.
  • El FMI, en su Informe de Diciembre/2017 sobre la revisión del Artículo IV del Estatuto toma en cuenta un PBI de 10.33 B$ – en línea con los datos del gobierno Macri – equivalente a unos 550.000 MD.
  • El Banco Mundial (BM o BIRF) – normalmente considerado más confiable porque calcula el PBI según el método de la Paridad del Poder Adquisitivo (PPP) – daba para la Argentina un PBI de 545.500 MD al año 2016.

Con tanta disparidad de cifras técnicas se entiende el por qué del uso generalizado de las referencias a la Deuda Pública y a las cuentas fiscales en general como porcentajes del PBI más que como valores absolutos, dado que el manejo de este tipo de indicadores constituye en la práctica una de las formas directas y más eficientes para confundir a la Opinión Pública acerca de la realidad de la situación financiera fiscal del país.

54 % – pero nuestro país cayó en default, y eso fue precisamente por un problema de tamaño y concentración de vencimientos

DEUDA PÚBLICA Y DEUDA EXTERNA

Comúnmente se confunde Deuda Pública con Deuda Externa:

  1. La Deuda Pública – en este caso, sólo la deuda del Gobierno Central, que suma los 334.700 MD citados – puede ser Interna o Externa según el Criterio de Residencia del Acreedor (no del Tipo de Moneda).
  2. El último dato oficial del MF – a fin de 2017 – consigna que le Deuda Externa Pública constituye el 37.4 % de la Deuda Pública Total (más de la tercera parte, excluyendo los Cupones PBI).
  3. La Deuda Externa Privada, en cambio, es la que corresponde a Empresas y Bancos no Oficiales.

En consecuencia, cuando se habla de Deuda Externa se están sumando obligaciones con el exterior del Estado (Deuda Pública Externa) y del Sector Privado (Deuda Externa Privada), mientras que cuando se habla de Deuda Pública se está hablando de la totalidad de la deuda oficial, Interna y Externa.

Al 31.12.2017 – según datos del INDEC – la Deuda Externa Total de la Argentina era de 233.000 MD:

  • 400 MD corresponden a Deuda Pública (142.400 MD del Gobierno Central más 19.000 MD del BCRA (61.1 y 8.2 % respectivamente): un 61 % del total. Y
  • 700 MD son Deuda Externa Privada (31 %).

Estos datos del INDEC no coinciden con los del Informe de Deuda Pública del MF-ONCP a esa misma fecha (31.12.2017). El Cuadro A.4.5 – Deuda Pública por Residencia del Tenedor – muestra, sobre una Deuda Pública Total de 318.100 MD (que se supone corresponden al total de 334.700 MD sin VLPBI ni Holdouts) cifras diferentes: 119.000 MD de Deuda Pública Externa (37.4 %), en lugar de los 142.400 MD del INDEC y 199.100 MD (62.6 %) de Deuda Interna.

En el caso de la Deuda Externa Privada, en cambio, la información del BCRA todavía no está editada para el Cuarto Trimestre del 2017 pero las cifras a fin del Tercero – al 30.9.2017 – se acercan a las del INDEC: unos 68.000 MD.

La proporción de la Deuda Externa Pública por criterio de Residencia – 37.4 % contra 62.6 % de Deuda Interna – está en relación prácticamente inversa a la Deuda Pública por Tipo de Moneda, que es de 31.3 % en Pesos y 68.7 % en Moneda Extranjera.

Esta relación porcentual aproximada, de 30 % Deuda Externa contra 70 % Deuda Interna, se explica  porque gran parte de la Deuda del Gobierno ha sido emitida en moneda extranjera pero colocada en el país.

CONSIDERACIONES FINALES

La nueva Crisis de Deuda, desatada en las últimas semanas bajo forma de corrida hacia el dólar, ha puesto al desnudo el abismo que media entre las expectativas artificialmente optimistas que el gobierno Macri pretende seguir vendiéndole a la ciudadanía y las crudas realidades financiero-cambiarias que lo han llevado al pedido de asistencia urgente del FMI para sostener el problema del sobre-endeudamiento del BCRA.

Para ello el discurso oficial – en línea con las recomendaciones del FMI y con los planteos del establishment en general – pivota sobre la necesidad de un fuerte ajuste fiscal que abandone el gradualismo actual y encare medidas duras y más rápidas de reducción del Gasto Público como forma de bajar el Déficit Fiscal.

Supuestamente, esa baja del Déficit del Estado derivaría en menores Necesidades de Financiamiento, es decir, de colocaciones de montos de Deuda más reducidos en el futuro.

Pero notablemente cuando se clama por una reducción del Gasto Público se omite decir que el Déficit Fiscal que se pretende bajar es causado principalmente por el Sistema de la Deuda Pública, que dentro de dicho Sistema los Intereses a Pagar han devenido el principal rubro del Gasto Público y que, en los hechos, lo que se propone es que esa rebaja  de los gastos que se busca hacer recortando el Gasto Primario se utilice para compensar el crecimiento extraordinario de los Intereses de la Deuda.

Mientras tanto, el gobierno Macri sigue emitiendo y renovando Deuda en gran escala, negocia aumentar el stock de dicha Deuda con un préstamo adicional del FMI, mantiene el fuerte ritmo de colocaciones de títulos públicos – sobre todo a través del programa de Letras del Tesoro (Letes) a corto Plazo – el BCRA se encuentra totalmente expuesto a la presión extorsiva de tenedores de Lebac y Pases Pasivos (de cortísimo plazo) que le exigen más tasa de interés para no pasarse al dólar, y todo ello en el marco de un proceso de macro-endeudamiento que no tiene la más miserable demostración de capacidad de repago.

 

 

Lic. Héctor L. GIULIANO

Buenos Aires,

25 de Mayo de 2018

 

 

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