ENTRE LA VITALIDAD Y EL PELIGRO, ARRANCA UN NUEVO PLAN: EL DEL FMI HASTA EL FINAL

Para algunos, Cambiemos nunca tuvo plan, para otros sí, pero para todos, arranca ahora uno nuevo: Es el plan del FMI, que genera esperanzas, rechazos y fuertes temores en quienes ven a Grecia como el “antecedente fatal”.

Lagarde cuando recibió al ministro Nicolás Dujovne en Washington.

El presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, celebró el acuerdo entre el Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional y consideró que “es un extraordinario triunfo político del presidente”.

Entrevistado por ‘TN’, el legislador sostuvo que este préstamo en realidad es un “respaldo del mundo entero a la seriedad argentina” porque el país demostró que podrá “ser solvente” para afrontar los vencimientos de deuda de los próximos años.

“La Argentina no tendrá problemas de deuda y en 2020 bajará. Ahora necesitamos un acuerdo político, que es el Presupuesto 2019, para crecer y generar empleo”, planteó de cara a la oposición, que ya criticó el crédito stand-by de alto acceso.

Desde el bloque de diputados nacionales del FpV-PJ expresaron su “preocupación y descontento” ante lo anunciado ayer por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger.

“Creemos que el apuro de Mauricio Macri por acordar con el Fondo va en contra de los intereses de la Nación y del pueblo argentino. Nada bueno para el país se acuerda a las apuradas. Por eso, seguimos exigiendo que el texto sea discutido por los legisladores en el Congreso Nacional, de frente a los argentinos”, señalaron a través de un comunicado.

El bloque conducido por Agustín Rossi expresó su “certeza” respecto a que el acuerdo con el FMI “va a tener consecuencias sociales horribles”. A su juicio, “va a profundizarse la recesión, el ajuste emporará el mercado interno y la situación social se agravará. No estamos planteando ninguna campaña del miedo. Existen sobrados ejemplos de que se aplicará en la Argenti na un modelo que ya ha fracasado en todos los países donde se llevó a cabo; sólo basta con mirar la realidad de Grecia para constatar que lo dicho no es un invento ni busca poner palos en la rueda”.

Con esta decisión del Gobierno, agregaron, “estamos entregando soberanía económica. Será el FMI quién conduzca efectivamente la política económica argentina. Desde el norte se decidirá el futuro de todos los argentinos”.

“Quienes componemos el bloque FpV-PJ reiteramos que no es cierto que no haya alternativas al Fondo. Hay sin duda otras salidas, pero para eso hay que cambiar el rumbo económico de la Argentina”, puntualizó la bancada kirchnerista, que se quejó porque el presidente Mauricio Macri y su gabinete “no escuchan a la gente. La enorme mayoría del pueblo argentino está en contra del FMI. Cualquier acuerdo con este organismo no tiene legitimidad social ni popular. Y si Macri no manda al Congreso el acuerdo con el FMI, tampoco tendrá legitimidad política”.

Finalmente, advirtieron que “con este accionar se están repitiendo historias que terminaron marcando una de las páginas más tristes del país. El pacto del Gobierno nacional con el FMI nos está llevando al peor de los pasados”.

No fue el único que puso el ejemplo griego. El diario ‘BAE’ tituló una nota “Grecia, el espejo más duro para Macri: la peor recesión del siglo en tiempos de paz”, en la cual Alejandro Bercovich escribió:

“El “gran acuerdo para los argentinos” que anunció anoche el Gobierno con el Fondo Monetario, tal como lo definió horas antes en un brindis en la Casa Rosada el presidente Mauricio Macri, tiene un antecedente inquietante. En mayo de 2010, el FMI abrió un programa stand-by de alto acceso (el mismo que ahora suscribió la Argentina) con un país en problemas por un monto apenas inferior: u$s 40.000 millones. El país era Gr ecia y ese paquete de asistencia financiera -que totalizaba u$s 145.000 millones incluyendo los préstamos de la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo- tenía una duración de tres años, al cabo de los cuales el organismo proyectaba un saneamiento total de la economía.

El resultado fue diametralmente opuesto: Grecia cumplió con todas las condiciones que impuso el Fondo pero terminó hundida no solo en la peor recesión de su historia sino también en la más dramática depresión económica que haya experimentado una nación en el último siglo sin haber atravesado una guerra. Un desplome del PBI del 27%, caídas del 40% del salario real, las jubilaciones y los planes sociales, una desocupación que supera el 22% y araña el 50% entre los jóvenes y una inversión real fija que bajó a la mitad en relación al PBI.”

Esta mañana, en declaraciones radiales, el diputado de Unidad Ciudadana que tiene intenciones de postu larse a Presidente el año próximo, Agustín Rossi, afirmó que sabían que no tenía plan, pero que ahora “sabemos que hay plan pero es del FMI y hasta final de mandato”.

No estuvo alejado de esa conclusión, Carlos Burgueño, quien desde ‘Ambito Financiero’, habló del “plan económico final”:

“Mauricio Macri podrá comenzar a aplicar desde el 20 de junio el plan económico que lo podría llevar, o no, a su reelección presidencial. Ese día el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) le liberará los u$s15.000 millones comprometidos para el primer desembolso del acuerdo por u$s50.000 millones que el organismo separó para las necesidades financieras y fiscales de la Argentina por 36 meses. A este dinero se le deberán sumar unos u$s5.650 millones provenientes del Banco Mundial, el Banco Interamericano de desarrollos (BID) y la CAF, los que se destinarán exclusivamente a sostener proyectos de obra pública hasta dici embre del próximo año.

Ahora Macri puede pensar en un plan económico en serio, basado en la finalización del gradualismo inaugurado en diciembre de 2015, y que consiste en tres capítulos básicos e innegociables.

Con este impactante monto de divisas podrá garantizar que se cubrirá el déficit fiscal primario para todo este ejercicio y el del próximo año y, fundamentalmente, contar con el dinero para cubrir las necesidades financieras restantes en 2018 (unos u$s9.000 millones) y los aproximadamente u$s30.000 millones de 2019. Pero además podrá disponer de las reservas del Banco Central para poder enfrentar el segundo capítulo de la estrategia: comenzar a desmantelar (tal como adelantó este diario) la bola de nieve de las Lebac, la que actualmente acumula unos u$s58.000 millones en vencimientos de cortísimo plazo. Para la idea del Gobierno terminar con este peligro resulta fundamental para poder comenzar reestablecer el crédito productivo en el mercado financiero y que al sistema bancario aporte del crecimiento de la economía real.

El tercer capítulo del plan económico es el otorgamiento a Federico Sturzenegger de todo el poder para enfrentar la inflación, fijando metas trimestrales comenzando a contar desde 2019. Será también el responsable de diseñar la política monetaria y de sostener el tipo de cambio flotante con eventuales intervenciones (flotación sucia).”

Esta estrategia a tres bandas del macrismo tendrá éxito a partir de tres mediciones concretas: crecimiento de la economía este año (1,5%) y 2019 (más del 2%), baja de la inflación (menos del 20% el próximo año) y baja de la pobreza. Y para que todo esto se cumpla todo parece bien planificado. Este año prácticamente todas las variables pactadas con el FMI están bajo control. El problema, casi el cisne negro del plan, estará plantea do cuando el Gobierno envíe en septiembre próximo los números del proyecto de ley del Presupuesto Nacional para 2019, año en que el Gobierno se comprometió ante el FMI a reducir el déficit fiscal primario del 2,7% al 1,3%. (…)Será el momento en que el macrismo más deberá sacar a relucir su por ahora sinuosa capacidad de negociación política.”

En la ‘La Nación’, Damian Nabot, analizó el impacto del acuerdo: “Los 50.000 millones de dólares que ofreció el FMI como garantía al plan trazado por Nicolás Dujovne le devolvió la vitalidad al macrismo”.

Afirmó que hasta ahora, el Gobierno había aparecido suplicante “frente a la oposición en busca de una alternativa al proyecto de tarifas, y los intentos de negociación chocaron una y otra vez con la dinámica de un peronismo que se sentía fortalecido. La iniciativa tarifaria estaba destinada a morir con un veto presidencial. Pero la preocupación de la Casa Rosa da era su impacto en las negociaciones que Dujovne y sus colaboradores, como Rodrigo Pena (secretario de Hacienda) y Guido Sandleris (jefe de asesores de Hacienda), llevaban adelante en Washington .

Luego de la derrota en el Congreso por las tarifas y mientras Mauricio Macri se encontraba de gira por las provincias del norte, el Gobierno dio vuelta la página tras una sucesión de deliberaciones internas. En materia económica, la nueva estrategia se centra en blindar las necesidades financieras con los recursos del FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento. La esperanza se apoya en que los dólares de los organismos tranquilicen los mercados y destraben inversiones, de la mano de una reducción del déficit fiscal. El riesgo, que la caída de la actividad se espiralice hacia las profundidades. Alejar el espectro de la recesión es la nueva prioridad de la administración.”

T ambién Santiago Dapelo se mostró optimismo al describir con “alivio y alegría” la noticia del acuerdo: “Así vivió el Gobierno la confirmación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional ( FMI ), que le permitirá a la administración del presidente Mauricio Macri contar con un auxilio de US$50.000 millones para llegar sin complicaciones económicas hasta el final del mandato.

En la Casa Rosada destacaron anoche que el “stand-by de acceso privado” sirve para garantizar el gradualismo, aunque en una etapa de mayor aceleración, según admitieron cerca del jefe del Estado, y despeja el camino para enfocarse en el nuevo objetivo: la negociación con la oposición para la confección del presupuesto del año próximo.(…)”

Sin embargo, Javier Blanco destacó que “la paz cambiaria duramente conseguida mostró ayer, pese a que el mercado estaba al tanto del inminente acuerdo con el FMI”, “puede durar poco, aunque esta vez la amenaza no es el frente interno, sino el externo”.

“La duda se instaló por la corrección al alza del 0,35% promedio con que cerró el dólar, tras tres días de negociarse a la baja, un incremento menor, pero solo porque el Gobierno (vía Banco Nación) aportó del 40 al 50% de las divisas transadas en el mercado para evitar que el alza resultara mayor.

El rebote del billete llegó el día después de la rueda más tranquila en muchas semanas, la que había permitido al Banco Nación mantenerse al margen de las operaciones. El Nación relevó desde mediados de mayo al Central en el rol de oferente oficial. Fue un oasis tras dos semanas en las que se vio obligado a volcar al mercado unos US$1600 millones que el Tesoro obtuvo en la última emisión de BOTE (bonos) solo para evitar que el mercado desafíe el techo de $25 fijado desde hace 20 días al dólar mayorista.

Pero esa tranquilidad se vio al terada ayer al mediodía al volver a quedar bajo presión devaluatoria casi todas las monedas de la región”, escribió Blanco, quien agregó para finalizar que “”Las paridades cambiarias van dependiendo de lo que pasa en todos lados. Y lo de Brasil genera mucho nerviosismo”, explicó Leonardo Chialva, de Delphos Investment. “El acuerdo puede calmar porque asegura el financiamiento, pero no garantiza per se la solvencia argentina, por eso las presiones van a seguir latentes y dispuestas a aflorar hasta que no se vean adelantos en la consolidación fiscal y externa. Más si hay más volatilidad global”, advirtió Guido Lorenzo, economista de ACM.”

El diario ‘Página/12’ tituló “Blindados y al Fondo”, una nota de Raúl Dellatorre, que comenzó con sospechas: “Con más datos escondidos bajo la mesa que los expuestos sobre la misma, Nicolás Dujovne y Federico Sturzenegger dejaron entrever, entre pliegues discursivos, el sendero que le fijó el Fondo Monetari o al gobierno de la Alianza Cambiemos hasta el fin de su mandato”.

Proyectó para los primeros seis meses: “una inflación fuerte, dólar en alza y un estancamiento económico con tendencia a la recesión. Para 2019, la meta de reducción del déficit fiscal es ambiciosa, que es lo mismo que decir que el ajuste será brutal. Este es el costo que el gobierno decidió pagar para lograr un “blindaje” de 55.650 millones de dólares que intente preservarlo de los desequilibrios externos y de acontecimientos climáticos locales. Contra los errores propios del gobierno, el mecanismo de preservación es un monitoreo permanente del FMI”.

Afirmó que “el gobierno de Mauricio Macri se encontró, al tercer año, con que había perdido la rueda de auxilio de los préstamos externos. Agotados los instrumentos propios de contención, el Poder Ejecutivo optó por el remedio sugerido por los propios capitales financieros que habían i niciado su huida: recurrir al Fondo.

El costo político puede ser grande, pero las anteojeras ideológicas del gobierno no le permiten reconocer otra opción”.

Destaca que “a Fernando De la Rúa, en 2001, el mecanismo de “blindaje” no le funcionó (entonces era de 40 mil millones de dólares). También continuarán los tarifazos, porque el gobierno estará obligado a no correrse de las estrictas metas de reducción del déficit primario, para no dejar de cumplir con el déficit financiero (pago de intereses de la deuda), aunque este último siga creciendo”.

Finalizar, con la inflación: “con dólar en alza y tarifazos, ¿a cuánto puede subir la inflación este año? Por algo será que el Banco Central le dio licencia a las metas de inflación hasta 2019, mientras Dujovne prefirió ahorrarse los pronósticos”.

Otra nota refuerza lo dicho: “El Gobiern o ya no tiene meta de inflación para este año”, y agrega: “Ni 10 ni 15, ni nada”. Y recuerda que Mauricio “Macri pasó de decir que bajar la inflación sería lo más fácil a tener que presentar la rendición, porque el Gobierno ya no puede ni siquiera proyectar la suba de precios”.

Hasta en el diario ‘Clarín’, Ezequiel Burgo, habla de “el otro plan” que comienza ahora:

“Hace dos años y medio, Mauricio Macri prometió a los mercados un plan de ajuste fiscal. ¿En qué consistía? Alcanzar el equilibrio fiscal primario en 2019. Así muestran las columnas salmón de la infografía: un sendero descendente que arrancaba en 4,8% del PBI y terminaba en 0,3% del PBI.

Ese ajuste nunca se concretó. O no al menos al ritmo anunciado en aquel entonces -enero de 2016-. Ahora, urgido por el cambio de las condiciones globales de liquidez, Macri afronta el reto y se compromete para ello con el FMI.

(…)

¿Será acaso esta la historia de un Presidente que, en definitiva, logra bajar la inflación y el déficit fiscal por debajo de los tiempos que había prometido pero que lo logra? Si es así, otra vez, no parece no sólo grave sino hasta auspicioso. Si los mercados así lo toman, habrá punto de inflexión para los bonos y el dólar. Pero esto recién empieza. En 2016 el Gobierno también anunció un plan. Y no se concretó. Ahora arranca otro”.

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