EE.UU. RETOMA SU PAPEL DE LÍDER MUNDIAL

 

Otra historia. El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y el presidente estadounidense, Donald Trump, firman un documento durante la cumbre histórica del 12 de junio en Sentosa Island (Singapur).

Estados Unidos recibió una inversión acumulada de US$7 billones en los últimos 2 años, ya sea a través de Wall Street o mediante la repatriación de capitales. Es riqueza efectiva, incorporada al proceso de acumulación norteamericano; y como tal debe ser considerada parte integrante del PBI, según subrayó Alan Greenspan en sus memorias “La Era de las Turbulencias”.

Por eso al producto nominal de EE.UU., que ascendió a US$19 billones en el primer trimestre de 2018, es preciso sumarle esos US$7 billones, de la inversión recibida entre 2017 y los primeros 5 meses de este año.

La realidad de las cosas ha hecho que la economía de Estados Unidos, la mayor y más innovadora del mundo, alcance hoy a US$26 billones, que es el doble del PBI chino (US$13.8 billones), si se lo mide en dólares constantes.

El auge de la economía estadounidense de los últimos 2 años reúne las siguientes características: se expande 2.5 puntos por encima del promedio que obtuvo en 2009/2016, y alcanzó a una tasa de 4.1% en el segundo trimestre de 2018, con un aumento acumulado de la inversión en bienes de capital de 8.9% anual a partir de diciembre de 2017, que es cuando el Congreso aprobó el recorte de impuestos de Donald Trump.

Esto equivale a un alza de 34% en el capital hundido entre 2018 y 2019, con un crecimiento del producto de 1.3%/1.6% anual en los próximos 10 años, que implica agregar US$4.7 billones/US$7.4 billones al PBI en ese periodo (Citi Research).

La tasa marginal de ganancia corporativa aumentó 14 puntos porcentuales desde diciembre del año pasado, con una reducción de 8 puntos en el costo del capital, que implica una mejora de 20%/30% en la tasa de retorno de las empresas.

El nivel de inversión ha crecido 2 puntos del PBI, quizás 3 puntos, en 2017 y 2018 (ha pasado de 14% a 16% del producto). A esto hay que sumarle que las firmas transnacionales estadounidenses han repatriado US$2.4 billones en estos primeros 5 meses del año (de US$3.2 billones que tienen en el exterior).

El resultado es que las 20 mayores compañías high tech que cotizan en el Nasdaq alcanzaron un valor de US$900.000 millones en el primer trimestre de 2018; y las 5 principales que integran el subíndice FANG – Apple, Google, Microsoft, Amazon y Facebook –, a las que hay que sumar Alibaba de China, mostraron una capacidad de inversión de US$480.000 millones.

Donald Trump convirtió a EE.UU. en el centro y eje de la inversión mundial, y la economía norteamericana ejerce ahora un papel dominante en la acumulación global. La inversión estadounidense se ha transformado en el puente ineludible entre el ahorro y la reproducción ampliada del sistema global. Esto ocurre cuando aquí y ahora se ha desatado una nueva revolución industrial.

El virtual colapso de la productividad de todos los factores (PTF) que experimentó EE.UU. entre 2009 y 2016 tuvo como causa exclusiva el hundimiento experimentado por la tasa de inversión, que se derrumbó a 12% del PBI en 2016.

Sin PTF, sin innovación, EE.UU deja de ser el protagonista decisivo de la economía mundial. La innovación norteamericana mostró una constante histórica de 3% anual en los últimos 150 años, y se hundió a 0.2% en 2016.

La productividad de todos los factores (PTF) es la razón de ser del excepcionalismo estadounidense. Revela que en EE.UU., el capitalismo crece solo a partir de sí mismo, y a través – excluyentemente – del proceso de innovación. “EE.UU es el único país capitalista sin pasado feudal”, advirtió Friedrich Engels en el siglo XIX.

El gasto en “capital intangible” cubre más de 60% del proceso de inversión norteamericano. Consiste en los cambios organizacionales, los costos de ajuste, y la formación de una fuerza de trabajo superiormente calificada, que permiten desplegar la nueva revolución tecnológica de la”nube” o cloud computing y de su principal tecnología, la “Inteligencia artificial”, abriendo así paso a una nueva época histórica.

La “Inteligencia artificial” es una forma intangible de capital, y puede ser acumulada como factor durable de producción a través de la inversión. En esta forma de capital es que EE.UU. ha recibido una inversión de U$S 7 billones en los últimos 2 años.

Tras el acuerdo nuclear con Corea del Norte, pactado por Donald Trump en Singapur, EE.UU. ha vuelto a ser la cabeza y líder del poder mundial (que es un concepto integrado político, estratégico y económico).

Esto no significa retomar la hegemonía unipolar que tuvo hasta 2008, que ha desaparecido para siempre, pero ha recuperado a partir de Singapur la libertad de acción – la iniciativa – en todos los planos del poder mundial.

La primera que ha advertido este salto cualitativo del fenómeno norteamericano es la República Popular, forjada en la cultura estratégica del reconocimiento y el respeto de lo que significa el poder en el mundo (donde el poder no es todo, pero es casi todo).

Clarín,

17 de Junio de 2018

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