LA VUELTA DEL STOP AND GO

Argentina se encamina hacia otra recesión

Con el efecto de la sequía, la inflación y el menor consumo, los analistas anticipan que el PBI podría caer 0,5%.

Pese a los pronósticos de Dujovne, el PBI caería este año.

Hasta hace tres meses, el 2018 prometía ser el año en que se rompería “la maldición de los años pares”, el ciclo de stop and goen el que la Argentina está envuelta desde hace 7 años: la economía crece en los años impares, en parte empujada por el gasto público previo a las elecciones, y se desinfla en los pares, cuando la política ajusta las partidas sobreejecutadas en el ciclo previo.

La última vez que Argentina registro dos años seguidos de expansión fue en 2010/2011. El año pasado, el PBI subió 2,9% y la previsión para este año era que crecería 3%. La sequía, la devaluación, el ajuste del gasto público para bajar el déficit, la aceleración de la inflación que hará caer el poder adquisitivo y el menor crecimiento de nuestro mayor comprador —Brasil— obligan a recalcular. Para el Ministerio de Hacienda, la economía crecerá 1,4% este año. Para los analistas privados, la cifra será más baja: oscila entre 1% y -0,5%, lo que volvería a llevar a Argentina a la recesión de la que había salido a comienzos de 2017. En el primer trimestre de este año el PBI creció 3,6%. Fue el quinto trimestre consecutivo en terreno positivo. Todos los analistas coinciden en que el segundo trimestre y el tercero serán negativos. La discrepancia surge en torno al cuarto, donde algunos ven chances de recuperación—en la línea de lo que prevé el Gobierno— y otros consideran que seguirá la mala racha.

La consultora Analytica estima que este año el PBI caerá 0,5%. “La devaluación tiene efecto más recesivo que expansivo, genera aceleración de precios y esto impacto en el consumo, sumado a un marco donde se acelera el recorte del déficit. Cuando analizamos las perspectivas, el único componente que se beneficia rápido son las exportaciones, pero el salto no es inmediato. Genera mejoras, pero a la Argentina le falta mucha competitividad”, sostiene el economista Rodrigo Alvarez. “Ya habíamos proyectado un segundo trimestre malo por el efecto de la sequía, ahora sumamos el tercero y el cuarto donde van a pegar todos estos elementos, sobre todo la baja del consumo. Pasamos de tener un escenario de crecimiento de 1,5 a 2% a otro donde va a caer 0,5% en promedio”.

Desde la consultora EcoGo, Marina Dal Poggetto anticipa que “en el segundo trimestre esperamos un desplome en el nivel de actividad, peor que en el segundo trimestre de 2016. El segundo trimestre va a estar 2 puntos y pico abajo del primero y el tercero todavía caerá contra el segundo. La pregunta es si en el cuarto se estabiliza. Nosotros nos manejamos con dos escenarios: en uno, la economía cae 0,4%. En el otro hay una recuperación en el cuarto trimestre y el PBI termina en 0%”.

Según el economista AgustínD’Attelis, director de Agora Consultores, “vamos a una recesión. Muy probablemente el año termine en terreno negativo, aunque todavía existe una chance muy leve de crecimiento. Hay que tener en cuenta que veníamos con un arrastre estadístico de 1,4%. El desastre que estamos transitando se está comiendo el piso. Vamos a terminar el año con una clara estanflación, con una inflación en torno al 35% pero que puede seguir subiendo de acuerdo a lo que pase con el dólar en los próximos días”.

Ecolatina estima que “la actividad crecería menos de 1% en 2018 impulsada sólo por el arrastre estadístico positivo que dejó 2017 (+1,3%). Dicho de otro modo, no habrá crecimiento genuino”.

Jorge Vasconcelos, director del IERAL, es uno de los que apuesta a que aún hay margen para crecer. “Por el impacto de las restricciones crediticias, particularmente para las pymes, la pérdida de poder adquisitivo por el golpe inflacionario y la desaceleración de la obra pública, una variación del PBI de entre 0,5 % y 1% luce razonable. En la medida en que las variables financieras se estabilicen y se despejen algunas de las incertidumbres mencionadas, la recuperación puede resultar firme hacia la última parte del año, debido a que, a diferencia de la recesión de 2016, ahora la economía está mucho mejor pertrechada del lado de la oferta, por el aumento de las inversiones (18,3 % interanual en el primer trimestre). La capacidad de reacción de sectores como el turismo o las economías regionales puede sorprender”, señala.

La previsión de ACM es que tras el crecimiento del primer trimestre habrá una desaceleración en el segundo y en el tercero, estimada en -1,3%, con una recuperación de la actividad en el cuarto trimestre. “De esta manera, Argentina crecería aproximadamente 0,4% en 2018”, indican.

Para 2019 las perspectivas mejoran levemente pero estarán lejos de lo que se esperaba antes de la crisis cambiaria. Segun Álvarez, “el escenario para 2019 ya no es el mismo. En el mejor de los casos vamos a estar por encima de 2018 y con una economía que entre puntas no tracciona fuerte. En el verano puede haber una buena temporada por turismo, pero recién en el segundo trimestre de 2019 habrá datos positivos”.

“El año que viene tenés a favor la cosecha y hay que ver en qué medida el Gobierno accede al crédito. Esta recesión es muy pronunciada. Para 2019 hay una inconsistencia entre la dinámica de transitar un sendero de desinflación y la meta de reducción fiscal. Con la cosecha se puede crecer el 1%, pero si no se recobra el acceso al crédito, el PBI seguirá cayendo. No se sabe hasta dónde llegará este stop y cuál será la magnitud de la corrección”, concluye Dal Poggetto.

Por Annabella Quiroga

Clarín,

24 de Junio de 2018

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