EL 9 DE JULIO SOMOS TODOS CONGRESALES

 DOS CONGRESOS, UNA PAÍS: LA PATRIA GRANDE

Tucumán en 1816 Declaración de la Independencia Sudamericana. Un año antes en  Arroyo La China, Entre Ríos 1815 Declaración de la Liga de los Pueblos Libres de la Independencia en Congreso de Oriente, de las Provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Provincia Oriental, Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero. Gritos de Libertad brotaban de los pueblos, al calor de la lucha contra los ejércitos godos.

Muchas provincias ausentes en Tucumán, en  especial las que participaron del Congreso de los Pueblos Libres, pero otras estuvieron allí: Buenos Aires, promotora con Pueyrredón, Director Supremo, a demanda de San Martín, con su ejército listo para el Cruce de los Andes, que sin esa declaración no tenía entidad para su gesta liberadora, que desde Cuyo, el Libertador San Martín le escribía a Godoy Cruz : “Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia?

Además participaron Tucumán, Mendoza, San Juan, Jujuy, Catamarca, Salta, La Rioja y Córdoba, que participó en ambos congresos con su congresal José Antonio Cabrera. Por el Alto Perú las provincias de Charcas, Mizque y Chichas, actual territorio de Bolivia.

Entonces se proclamó:

“Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli y toda otra dominación extranjera . Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas, y cada una de ellas, así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, baxo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.”

Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios y traducida al Quechua, Guaraní y Aymará. Los pueblos originarios eran parte esencial de nuestra cosmovisión de Patria Grande, enterrada por la lógica portuaria mercantilista en esa época, financiera ahora.

Entonces reflexionemos sobre la historia que nos han escrito los vencedores de Caseros, es decir las fuerzas unitarias que derrotaron al federalismo, dando el marco constitucional de 1853, liberal y dependiente, que aún nos rige con modificaciones.

Ni en el Congreso de Oriente de Artigas donde proclama: “mi poder emana de ustedes y cesa ante vuestra presencia”, ni en Tucumán se plantea la Independencia Argentina sino en el marco de nuestra región, en aquellos tiempos referida al Virreynato del Río de la Plata, que abarcaba hasta el Alto Perú.

Los congresales de ayer serían extranjeros hoy, como uruguayos, bolivianos y algunos paraguayos asistentes, que no participó oficialmente, por haber sido esa provincia, Paraguay, agredida por la Primera Junta al enviar al ejército de Belgrano, para preservar el puerto de Buenos Aires, pese a que respondía como los porteños a las Cortes de Cádiz, del exilio napoleónico. En 50 años sería destruida por la Guerra de la Triple Infamia, mitrista anglo dependiente, con un millón de muertos y años de dolor.

Por algo fueron borradas de nuestro himno nacional las estrofas referidas a las batallas épicas, dadas por nuestros criollos, mulatos, morenos, esclavos libertos por San Martín, indígenas y españoles republicanos, mientras los terratenientes ofrecían tres peones por cada hijo, para que no vayan al ejército, como hoy el gobierno de los ricos. Esas estrofas referían a las batallas ambos congresos, de Artigas y de San Martín y Belgrano:

«San José, San Lorenzo, Suipacha,

ambas Piedras, Salta y Tucumán,

la Colonia y las mismas murallas

del tirano en la Banda Oriental,

son letreros eternos que dicen:

Aquí el brazo argentino triunfó;

aquí el fiero opresor de la Patria

su cerviz orgullosa dobló».

Luchando entonces hacia afuera contra la dominación y hacia adentro contra los posicionamientos de poder, entre las provincias y el puerto, es como se comenzó a construir la Emancipación nacional de “toda dominación extranjera”. Sería importante que nuestros gobernantes de hoy asumieran ese compromiso, ante la claudicación colonial a la que están llevando la Patria.

Mucha sangre corrió en poco más de dos siglos por construir una Nación Justa, Libre y Soberana para que hoy la veamos escurrir entre los dedos saqueadores e inescrupulosos, de individuos cuya lógica financiera no tiene Patria, ni amor por el pueblo.

Por eso este 9 de Julio seremos los argentinos quienes desfilaremos, exigiendo Independencia de los poderes internacionales que pretenden dominar nuestros sueños, robando los recursos naturales, endeudando al país limitando su soberanía y sometiendo a nuestro pueblo al ajuste brutal e inhumano que produce el Imperio donde toca.

Destruye EEUU y sus aliados, como observamos en Siria, Libia, Yemen, Venezuela, Nicaragua, entre otros dramas de dolor y muerte, provocados por quienes proclaman la “supremacía blanca” para saquear a los pueblos.

El pueblo, único hacedor de la historia, escribirá en letras indelebles, los nuevos paradigmas solidarios del siglo XXl, en la calle, luchando, como nuestros Padres Fundadores, en los siglos XlX y XX.

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