31 DE JULIO DE 2018 SAN IGNACIO DE LOYOLA PATRONO DEL ARMA DE INGENIEROS

 

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Los orígenes del arma se remontan a 1813, año en que, a pedido del entonces coronel José de San Martín, el Gobierno aprobó la creación de la compañía. A partir de 1964, se dispuso que se celebrase el aniversario del arma el 31 de julio, fecha en que se conmemora la muerte de su santo patrono, San Ignacio de Loyola.

El Arma de Ingenieros tiene sus orígenes hacia fines de septiembre de 1813, cuando el Coronel San Martín, ante la necesidad de contar con una “Compañía de Zapadores”, propuso al gobierno “Destinar 50 hombres al mando de dos Oficiales con la finalidad de servir en clase de Zapadores”.

El gobierno aprobó la creación de esa compañía y el 8 de septiembre nombra como Jefe de la misma al entonces Teniente Coronel Eduardo Holmberg.

Durante ese mes fueron destinados como Oficiales el Capitán Martí de Jeaume, el Teniente de la Hoyuela y el Subteniente Durán.

Estos Oficiales junto a cien soldados formaron la Primer Compañía de Zapadores, la cual fue organizada, equipada e instruida como verdaderos soldados.

El Arma de Ingenieros ha acompañado al Ejército y a la Nación, en todos y cada uno de los momentos que forjaron nuestra Patria, ya sea en el Campo de Batalla como en el quehacer diario, apoyando a la comunidad, mediante la construcción de caminos, puentes, vías férreas e infinidad de obras que se realizaron gracias al esfuerzo y abnegación de cada uno de los integrantes del Arma, desde su nacimiento.

El Arma se ha ido modernizando dejando de lado sus antiguos “útiles de zapa” hasta contar, en la actualidad, con equipos más modernos y de alto rendimiento, que le permiten combatir en primera línea y brindar apoyo a las tropas que se encuentran en la propia retaguardia.

Los Ingenieros Audaces Guerreros mantienen el espíritu que dio vida a esta gloriosa y abnegada Arma que por más de 180 años ha brindado su apoyo al resto de las armas para el mejor cumplimiento de la misión.

La capacidad de trabajo, el coraje y el ingenio que caracterizan a los integrantes del Arma, contribuyen a que el resto de las fuerzas exprese “Sigan al Zapador”.

En el conflicto bélico con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte por las Islas Malvinas, el Ejército Argentino empeñó varias Unidades de distintos puntos del país, entre ellas, cuatro del Arma de Ingenieros.

La compañía de Ingenieros de Combate 601, formada con efectivos de la Escuela de Ingenieros con asiento – en aquel entonces – en la Guarnición Militar de Campo de Mayo; la Compañía de Ingenieros Mecanizada 10, de Pablo Podestá (Buenos Aires); la Compañía de Ingenieros 9, de Colonia Sarmiento (Chubut) y dos Secciones de la Compañía de Ingenieros 3, de Monte Caseros (Corrientes), arribaron a las Islas formando parte de las Fuerzas que las defendieron.

Las dos primeras se acantonaron en puerto Argentino, la tercera de ellas fue agregada al Regimiento de Infantería 8 en la zona de Bahía Fox y las dos Secciones restantes en Puerto Howard, formando parte del Regimiento de Infantería 5.

Durante las operaciones en Malvinas las citadas tropas de Ingenieros desarrollaron las siguientes actividades:

– Construcción de obstáculos, obras de fortificación y refuerzos en los distintos frentes.

– Instalación de obstáculos minados.

– Construcción de posiciones para piezas de artillería y directores de tiro.

– Mejoramiento de los caminos.

– Refugios y pozos de zorro en las posiciones.

– Transporte de material y munición.

– Construcción de polvorines enterrados.

– Voladura de puentes y un sin fin de tareas afines del Arma.

Grandes limitaciones, producto de la falta de medios, condiciones climáticas adversas y poco tiempo disponible para poder satisfacer los numerosos requerimientos de la Fuerza, no fueron impedimentos suficientes para que el Zapador, con el espíritu y capacidad de trabajo que lo caracteriza, sorteara los obstáculos y pudiera cumplir con la misión.

Pero no solamente desarrolló ese tipo de actividades técnicas, sino que combatió a la par del infante en todos los frentes, destacándose entre otros hechos bélicos, un contraataque efectuado por la Primera Sección de la Compañía de Ingenieros 9, el 11 de junio a las 22,30 horas en Monte Longdon, que hizo replegar a las Fuerzas Británicas superiores, impidiendo tomar ese punto estratégico.

Más allá de la mera narración de los hechos, existieron numerosos acontecimientos plagados de heroísmo, solidaridad y camaradería.

Hubo coraje, estoicismo, espíritu de sacrificio; desinterés personal y amor por la Patria.

Fuente: http://www.ejercito.mil.ar/

· San Ignacio de Loyola

(Íñigo López de Recalde; Loyola, Guipúzcoa, 1491 – Roma, 1556)

Fundador de la Compañía de Jesús. Su primera dedicación fueron las armas, siguiendo la tradición familiar. Pero, tras resultar gravemente herido en la defensa de Pamplona contra los franceses (1521), cambió por completo de orientación: la lectura de libros piadosos durante su convalecencia le decidió a consagrarse a la religión.

Se retiró inicialmente a hacer penitencia y oración en Montserrat y Manresa, donde empezó a elaborar el método ascético de los Ejercicios espirituales (1522). Luego peregrinó a los Santos Lugares de Palestina (1523). De regreso a España comenzó a estudiar (ya con 33 años y para poder afrontar mejor su proyecto de apostolado) en las universidades de Alcalá de Henares, Salamanca y París.

Las primeras actividades de San Ignacio de Loyola difundiendo el método de los ejercicios espirituales le hicieron sospechoso de heterodoxia (asimilado a los «alumbrados» o a los seguidores de Erasmo): en Castilla fue procesado, se le prohibió la predicación (1524) y hubo de interrumpir sus estudios.

En cambio en París (1528-34), donde se graduó como maestro en Artes (aunque no terminó los estudios de Teología), San Ignacio de Loyola consiguió reunir un grupo de seis compañeros a los que comunicó sus ideas y con los que sembró el germen de la Compañía de Jesús, haciendo juntos votos de pobreza y apostolado en la Cueva de Montmartre. Ante la imposibilidad de marchar a hacer vida religiosa en Palestina, por la guerra contra los turcos, se ofrecieron al papa Pablo III, quien les ordenó sacerdotes (1537).

En los años siguientes se dedicaron al apostolado, la enseñanza, el cuidado de enfermos y la definición de una nueva orden religiosa, la Compañía de Jesús, cuyos estatutos aprobó el papa en 1540; San Ignacio de Loyola, cuyo fervor y energía inspiraban al grupo, fue elegido por unanimidad su primer general.

Del muro de Marcelo M Osores

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