ARENA…, ¿O PAN RALLADO?

“En la guerra no hay sustituto para la victoria.”

 Uno no puede librar una guerra en la actualidad sin el apoyo de la opinión pública, que es tremendamente moldeada por la prensa y otras formas de propaganda.

Grl Douglas MacArthur (1880 –1964)

 

La “confusión” de los pensadores y dirigentes.

La violencia organizada.

¿Cuál es el horizonte de nuestras FFAA?

 

La “confusión” de los pensadores y dirigentes.

 

Nuestra querida Patria Argentina aun somatiza, en el 2017, sus posguerras que corresponden a las guerras que vivimos en la segunda mitad del siglo XX, ambas hijas -por su tipología aun no asumida por los argentinos- de la presencia en el mundo de los arsenales QBN, desde 1947.

 

¿Por qué los efectos psico-sociales de esas guerras -vividas como verdaderos y sorpresivos dramas- se prolongan hasta hoy, durante tan largo tiempo, a pesar de los acelerados procesos de cambios que caracterizan a la presente etapa de la civilización humana? (1) (2) y (3).

 

Es probable que una de las razones que explica al fenómeno esté en aquella conocida frase del Grl Mac Arthur, que encabeza a éste trabajo: “En la guerra no hay sustituto para la victoria”. Podríamos concluir, consecuentemente, que lo que realmente somatizamos son las derrotas estratégicas sufridas, ambas actualmente incardinadas y en plena explotación por nuestros enemigos de ayer, hoy aliados -a través de sus vicarios-, en una nueva circunstancia histórica (4).

 

La “confusión” de nuestros pensadores y dirigentes, que aun continúa y se prolonga -sin indicios de un final- se explicada por la segunda frase del quien fuera el Supremo Comandante del Pacífico Sur: “Uno no puede librar una guerra en la actualidad -1943sin el apoyo de la opinión pública, que es tremendamente moldeada por la prensa y otras formas de propaganda”. Esa ha  sido y es la razón del eje del “relato”, que nos impidió comprender y superar nuestras crisis de posguerra y que nos puso al borde del abismo, hasta el 10 Dic 15(1).

 

¿Arena…, o pan rallado?. No existe en la Historia Militar Universal un solo caso que nos muestre la ausencia de una reacción social positiva, frente a una derrota en la guerra. Allí están a la mano los ejemplos de Alemania y Japón, después de la IIGM. ¿Qué nos ha ocurrido para volver a ser -otra vez- una excepción en el mundo?. Nada de lo aprendido en los dramas de esas guerras fue políticamente asimilado y aplicado. Nada. Estamos repitiendo todos los errores del pasado. ¿Hubo mera “confusión” o hubo “traidores a la Patria”, desde 1983? (2) (3) (4) y (5).

 

En los días que corren la Justicia descubre a estos últimos, luego del asesinato de un fiscal que investigaba un hecho de terrorismo, de un “desaparecido” en el Río Chubut, de la pérdida de un submarino y de una víctima de la “represión del Estado” en Villa Mascardi. La sentencia de Cicerón vuelve a recordarse, luego de un paréntesis de treinta y cuatro largos y penosos años: “Cuando la Patria está en peligro, Dios es invocado y el soldado convocado; cuando el peligro cesa, Dios es olvidado y el soldado juzgado” (6) y (7).

 

Algunos periodistas y políticos, conmovidos por los acontecimientos citados, caen en la cuenta que la Argentina está en plena indefensión, sin presupuesto y con sus FFAA humilladas y…como “la Patria está en peligro” (8) (9) y (10), “¿¡no habría que volver a pensar en la necesidad de tener FFAA?!”.

 

Decíamos en Feb 14, en un ensayo titulado “Confusión, ignorancia o propósitos ocultos” (11): “La guerra evoluciona con la civilización humana -que en las últimas décadas ha acelerado notablemente su ritmo- sin perder por ello su esencia. Se inscriben en ella todas las formas de la violencia organizada. Es un hecho político y es la Política la que señala su “para qué”. Lo que dijera Mao ha tomado -a lo largo de éste tiempo- cada vez mayor entidad: ´la guerra es política con derramamiento de sangre y la política es guerra sin derramamiento de sangre´. La guerra es gestión política a través de alguna variante de fuerza. Cuando se la analiza sin considerar esta cualidad, el análisis es por lo menos incompleto”.

La violencia organizada.

Ha reaparecido la “violencia organizada” en el Comahue y en las grandes ciudades. El discurso de los agresores centrales, es el de los ’70 pero, llamativamente, hasta ahora no ha habido quien los relacione. Seguimos viendo lo superficial y no las esencias. Seguimos mirando la punta del botín y no la cancha entera. Algunos actores cambiaron, los modos son distintos, los procedimientos también (8), (12) y (13). Sin embargo, el núcleo y los objetivos son los mismos. Sería imprescindible que los responsables del área de la Seguridad Nacional fijaran su atención en la metamorfosis en curso en la zona de la Orinoquia (12), antes de adentrarse en los detalles de las orillas del Río Chubut o la cantidad de colectivos que trajeron la barbarie a la Plaza de los Dos Congresos.

En estos días algunas voces preguntan ¿para qué sirven las FFAA?. Las muertes en el Comahue, la  pérdida de un submarino o el riesgo de desabastecimiento de las Bases Antárticas hacen pensar que algún atraso hay en el sistema de Seguridad Nacional y por lo tanto es necesario “re-estructurar el sistema defensivo”.

Ello nos lleva -como institución- a la obligación perentoria de encender las alarmas rojas. Por ello ya le hemos solicitado una audiencia al Sr Ministro de Defensa Nacional. ¿Cómo vamos a “re-estructurar” la Defensa Nacional sin planeamiento estratégico? La legislación actual prohíbe prever los riesgos y amenazas estratégicas reales -dentro de nuestros límites- que ensombrecen nuestro futuro inmediato. ¿Alguien está pensando que con la eliminación del Decreto reglamentario de la Ley de Defensa ese obstáculo está salvado? Craso error.

Sería conveniente que relean las leyes vigentes y recuerden que la guerra, las actuales, siguen siendo “lúdicas y agonales”, a pesar de su acelerada transformación. ¿O hay quienes quieren enfrentar la nueva amenaza volviendo a improvisar? Entonces sepamos que acunamos, ingenuamente,  una nueva derrota estratégica, a pesar de las durísimo experiencias recientes.

Restablecer una legislación de Seguridad Nacional relacionada con la real situación que atravesamos, exige dos cosas: 1. Decirnos la verdad y, 2. Reemplazar la Política de Derechos Humanos por una Política de Defensa realista, innovadora y posible. Es decir: volver a la racionalidad, pero esta vez con eficiencia.

¿Cuál es el horizonte de nuestras FFAA?

Las experiencias recientes permitirían a las FFAA argentinas ponerse nuevamente los “pantalones largos”. Debemos pensar y obrar pisando nuestro suelo. La mochila está cargada de experiencias propias,  durísimas y recientes. El código a seguir está en la doctrina a adoptar y la doctrina está en el plan estratégico a concebir, desde una total ausencia de alistamientos. Tendríamos que realizar un salto de garrocha responsable, si despertamos en tiempo.

Las teorías estratégicas en acto en el 2017 son de conocimiento universal y nos facilitarán concebir -si existiere una decisión política- las organizaciones, los instrumentos y el personal adiestrado para la acción. Para lograrlo, nuestra situación actual nos indica aspectos desfavorables y otros favorables, sabiendo de antemano que siempre habrá oposición a la innovación.

Sin planificación estratégica no habrá noción de actitud -ofensiva o defensiva- ni prioridad para las aptitudes. Cuando más se aproxime la doctrina a la clave de nuestra propia situación, mayor será la adaptación de las FFAA para atender y entender a los objetivos y misiones a cumplir.

Las FFAA del orbe que están actuando permanentemente son las que más aprenden. Acumulan experiencias y evolucionan. Cuando hay lucidez, mientras combaten ya se están preparando para la próxima guerra. Ese conocimiento será de gran apoyo para nuestro singular planeamiento estratégico. No hay lugar para la “copia”. Deberíamos considerar a nuestra exclusiva realidad iberoamericana, en evolución, a las limitaciones presupuestarias del país, al tiempo de incorporación de los soldados para adquirir destrezas o el nivel de bajas que acepta una fuerza “profesional”. El tono moral de nuestra sociedad sería un aspecto importantísimo a considerar.

Tengamos en cuenta que en Occidente, desde la Guerra de Corea -1950/53-, no han existido mayores enfrentamientos entre Estados que permitan determinar capacidades militares. Las experiencias bélicas han sido muy variadas en los últimos tiempos y han ocurrido en lapsos muy cortos. Las capacidades para el combate de alta intensidad, están en descenso. Occidente se especializó en operaciones de estabilización de países del tercer mundo, como lo hicimos nosotros por imitación, con total descuido de nuestra propia situación interna.

Los efectos de nuestras derrotas estratégicas se reflejan muy bien en el éxito de nuestros enemigos -internos y externos-, que lograron el desarme unilateral y la ausencia del planeamiento estratégico frente a los verdaderos riesgos y amenazas que padecemos desde 1985. Y ello cuando la totalidad de las guerras en acto, en el mundo, SON INTERNAS.

Hubo un acuerdo político, producto del “entrismo de izquierda” en los partidos tradicionales, para eliminar a las Instituciones Militares del escenario nacional. Se judicializaron las guerras recientes, se privó de presupuesto a la Seguridad Nacional y se humilló a las FFAA, de Seguridad y Policiales a través de la comunicación del propio Estado. Más de treinta años de acción psicológica negativa y de enseñanzas escolares “progresistas”, ¿cómo se remueven hoy, ante las necesidades que exige la proximidad de las presentes amenazas?

Por el momento, la “ocupación” de amplias extensiones de nuestro territorio por elementos “extraños”, más de setenta ataques “revolucionarios” -en breve lapso- con tácticas “terroristas” para “despejar” aun más los vacíos espacios patagónicos -en tres provincias- del Comahue, tienen tratamiento de seguridad pública, a pesar de la declaratoria del “ocupante” -agresor violento- que reclama soberanía y opera bajo conducción externa, como lo ha comprobado el Fiscal General de Neuquén, José Gerez, que acusó a la RAM de tener vínculos con las FARC (12), por contar con los documentos probatorios (14).

El Estado está cumpliendo con la legislación vigente, que pone el caso en manos policiales y judiciales y le niega jurisdicción al planeamiento estratégico, con una lógica perversa, propia del resentimiento ideológico del terrorismo setentista que diseñó y aprobó estas leyes. Pero, allí sigue firme la “Política de Derechos Humanos”, como Política de Estado.

Estamos en presencia, nuevamente, de la actitud que asumió el Estado Nacional desde 1959 hasta 1974. Luego improvisó, histéricamente, con las consecuencias que aun soportamos. ¿Arena…¿o pan rallado?. ¿De qué naturaleza es la situación en desarrollo en la Patagonia argentina y chilena?. Si existe una agresión violenta y apátrida, que reclama soberanía sobre parte del propio territorio, que lo ocupa sin reconocer al Estado Argentino y se impone ante la Justicia y la policía,  paralizándolos, deberíamos preguntarnos: ¿qué más necesitamos para entender que estamos en presencia de una agresión estratégica-revolucionaria?.

Si las pancartas y estribillos de algunos grupos izquierdistas que irrumpen diariamente en la CABA reclaman por la libertad del jefe de la RAM, o para que aparezca el desaparecido que no desapareció ¿no podríamos concluir que enfrentamos a una organización bajo comando único externo y con un objetivo común, actuando en todo el país? ¿O estamos creyendo que un fiscal o un juez de una remota localidad patagónica o de la CABA solucionarán una “agresión  revolucionaria” modelo 2017?

La respuesta es clara: el Estado retiene vigente la política de derechos humanos -como lo demuestra la reciente presentación del Plan Avruj-, no existe política de seguridad nacional y gran parte de la dirigencia política carece del coraje y los conocimientos  necesarios para enfrentar esta cruda realidad estratégica presente.

La guerra sigue siendo un hecho socio-político de naturaleza violenta, interactiva y cambiante, cabalgando sobre la evolución acelerada de la civilización, influida por la legalidad internacional y nacional, las diferencias culturales y sus derivaciones políticas, militares y sociales. Ya nos hemos alejado del modelo napoleónico-industrial y el ingreso a la etapa posindustrial nos muestra tendencias disruptivas. Los argentinos ya lo hemos vivido y sufrido -desde sus comienzos- y parece imposible no haberlo comprendido aun, repitiendo errores.

La legislación actual prevé solo la guerra con otros Estados y con sus fuerzas regulares, pero hace muchas décadas que la agresión proviene desde organizaciones no estatales. El proceso revolucionario iberoamericano -que hipócritamente se oculta- ha mutado de forma, pero sigue siendo el mismo. Su núcleo impulsor, también.

La maniobra ofensiva principal pareciera desplazarse -en la actualidad- a una de las variadas ramas inauguradas por el proceso revolucionario en los ’90: el indigenismo radical, que encontró en el Quinto Centenario del Descubrimiento de América un punto de partida y legitimación, con apoyo de intelectuales y clérigos neo marxistas. La localización periférica de su organización y ejercitación, se mantuvo fuera de la atención pública en la Argentina, hasta el momento en que   ejecutan la operación pre-electoral del “desaparecido”. Es cuando nos enteramos por la prensa que llevaban años de acción y ejercitación en ambos lados de la Cordillera (12), con la sigilosa protección de Justicia Legitima en nuestro país.

Las tribus urbanas, desde lesbianas a piqueteros, constituyen las maniobras subsidiarias, con un objetivo en el corto plazo: la “resistencia” en todos los frentes. Desgastar al poder e impedir la gobernabilidad (13) y (14).

Las teorías estratégicas mundiales que pueden ayudarnos al momento de pensar en la propia doctrina –si nos decidiéramos salir del actual vacío conceptual- origen de la actual indefensión e inseguridad, serán enumeradas muy sintéticamente, limitándonos a las principales. Son las siguientes:

Guerras de Tercera y Cuarta Generación: El término se originó en 1989 cuando William Lind y cuatro oficiales del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos, titularon a un ensayo “El rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generación”. Ese año, el documento se publicó simultáneamente en la edición de octubre de Military Review y de la Marine Corps Gazette. La propuesta está relacionada con la guerra asimétrica y la guerra contraterrorista.

Guerras de Cuarta Generación: La formularon Van Creveld y Thomas Hammes en 1994, planteando los modos no convencionales de la guerra. Identifican principalmente la acción psicológica y la infiltración en las retaguardias enemigas (15). A esa altura, la Argentina llevaba décadas de agresión de éste tipo.

Guerras de Quinta Generación: Ray Alderman las define por su alcance y su desarrollo sin contacto y silenciosamente, en el 2017 (16).

Guerras de Sexta y Séptima Generación: Niño González las conceptualiza en el 2017, dándole a las guerras en curso en el mundo una dimensión de degradación de las violencias multifacéticas, a las que el Estado Occidental responde tardía y erráticamente ante las nuevas amenazas y riesgos a la Seguridad Nacional e Internacional. Concluye que el terrorismo exige un reordenamiento de la Seguridad  (17).

Las Guerras Irrestrictas: Concepto revolucionario concebido por dos Coroneles del Ejército Popular Chino -Quiao Liang y Wang Xiangsui- en 1999,  en su libro “Unrestricted Warfare”. En esta obra los autores señalan que ante la disminución de la violencia militar, aumenta la violencia política, económica y tecnológica. Señalan la importancia que alcanzan la desinformación -el relato- y el control de áreas sensibles del poder bajo influencia de la globalización y de la dependencia tecnológica. Vale la pena reproducir cómo conciben los “ataques integrados”:

Guerra cultural, controlando o influenciando los puntos de vista culturales de la nación adversaria. Guerra de las drogas, invadiendo a la nación adversaria con drogas ilegales. Guerra económica, empleando la dependencia de la ayuda financiera para controlar al adversario. Guerra ambiental, destruyendo los recursos ambientales a la nación adversaria. Guerra financiera, subvirtiendo o dominando el sistema bancario del adversario y su mercado de valores. Guerra de leyes internacionales, subvirtiendo o dominando las políticas de las Organizaciones Internacionales o multinacionales. Guerra mediática, manipulando los medios de prensa extranjeros. Guerra de Internet, mediante el dominio o destrucción de sistemas informáticos transnacionales. Guerra psicológica, dominando la percepción de las capacidades de la nación adversaria. Guerra de recursos, controlando el acceso a los escasos recursos naturales o manipulando su valor en el mercado. Guerra de contrabando, invadiendo el mercado del adversario con productos ilegales. Guerra tecnológica, ganando ventaja en el control de tecnologías civiles y militares. Terrorismo” (1).

La Teoría Gerasimov: Es muy probable que la teoría más difundida e influyente  en los últimos años, provenga del Jefe del Estado Mayor para la Defensa de Rusia, Grl Valery Gerasimov (18). Señala los casos de la intervención en Libia del 2011, las revueltas árabes o la Revolución de Colores o la invasión de Iraq del 2003 como muestras de la forma de operar de Occidente. Señala a las capacidades no militares como principales para la obtención del objetivo, en una relación de 4 a 1. Destaca la creciente tendencia al empleo de sistemas de armas con control remoto y a la robotización del campo de combate. Sin duda, la caracterización principal que destaca es la de ganar la supremacía en el campo de la información y en la comunicación estratégica. Subraya el carácter híbrido de las acciones de guerra, lo que dificulta la identificación de una agresión. La frontera entre la guerra y la paz están difuminadas. Rusia ha logrado en Georgia, Ucrania o en Siria, sincronizar las operaciones militares con las acciones de la comunicación, llegando a socavar la soberanía de un país, sin ocupar su territorio.

Las “observaciones” de McMaster. El actual Consejero de Seguridad Nacional de EEUU citaba en el The New York Times (19) tres normas para evitar una comprensión errónea de la naturaleza de las guerras en acto: 1. Su carácter político, que debe ser coordinado con las restantes acciones del Estado para alcanzar el objetivo impuesto. 2. Considerar su dimensión humana, pues se sigue persiguiendo “la honra, el temor y el provecho”. 3. La conjunción de las dos anteriores: su carácter lúdico, pues se trata de voluntades inteligentes en oposición, que la hace impredecible. Concluye que no debe confundirse al éxito de las tecnologías en el combate, con la existencia de una estrategia en la batalla.

Por último, no queremos cerrar estas síntesis que nos sirven de antecedentes y apoyos a nuestro pensar, sin citar a Eugeny Messner -1891-1974-, Cnl ruso blanco, que falleció en Buenos Aires y anticipó, en sus estudios teóricos durante la guerra fría, muchos conceptos que hoy encontramos en los estrategas teóricos más recientes y que hemos citado más arriba.

El acceso a las nuevas tecnologías por parte de actores no estatales, con el condimento de los fundamentalismos radicales de tipo social, político o religioso, están mostrando los fracasos de la disuasión en la posguerra fría. Las guerras asimétricas tienen la capacidad de lograr efectos estratégicos con acciones tácticas de baja escala, como lo estamos comprobando algunos argentinos en el 2017, a pesar de que lo sabíamos desde los ’80. Pensar en términos de Paz o Guerra, ya no tiene mayor sentido. Ha surgido la “zona gris”, pues se ha diluido la dicotomía entre ambos estados. Surge la idea de lo híbrido. Desde el punto de vista jurídico ello retiene su importancia, pues muestra una gran debilidad/vulnerabilidad de los Estados, pero ha perdido importancia con respecto de los resultados estratégicos, pues los objetivos pueden ser alcanzados a través de otros instrumentos y sus respectivas tácticas. Es lo que nos está sucediendo.

Ha desaparecido el “teatro de operaciones militares”. La totalidad del territorio nacional es el campo de batalla, pero específicamente lo es la población civil. Del dominio físico de la geografía, el resultado estratégico se ha desplazado al dominio psicológico de la sociedad. Ello es lo que da una enorme importancia a la comunicación social. Lo hemos visto en los días en que el Congreso Nacional votaba una nueva norma previsional. El opinólogo televisivo de turno comentaba acerca del “cerco que ejercía la Gendarmería sobre los legisladores”, cuando el cerco lo realizaban los revolucionarios anarquistas, que enfrentaban las empalizadas que defendía la Gendarmería. Para el elemental periodista, el agresor era la Gendarmería. Quizás provoca más daño al país, que el piquetero.

Por lo tanto, estos nuevos conflictos no se resuelven exclusivamente con el dominio de los espacios llaves del territorio, sino con la conquista del espíritu de la ciudadanía. Éstos “periodistas” ¿están confundidos?, ¿se equivocan? O, ¿para quién juegan?. ¿Son infiltrados? ¿Tienen conciencia que el motivo del caos no es la reforma de una ley?. Hemos dicho con anterioridad y reiteradamente, que la “pseudo-revolución en retirada” actuaría como una “bestia herida” (11) y (13). Es muy probable que los responsables de la seguridad tengan una lectura totalmente distinta de los hechos de violencia creciente. Sabemos que no hay “doctrina estratégica” y estamos tomando conciencia -a través de sus acciones- que los responsables de la Seguridad Nacional carecen de las nociones polemológicas más elementales.

La Argentina vive diariamente graves hechos de Inseguridad Nacional. Nuestra dirigencia confunde “seguridad pública” con “seguridad estratégica”. En todo el orbe se trabaja intensamente para actualizar doctrinas, organizaciones, sistemas de armas y actitudes sociales,  mientras aquí se sacrifica a los uniformados, desarmados frente a la locura revolucionaria, bajo cualquier excusa. Las víctimas siguen siendo los agresores, no los agredidos.

Entre nosotros, la actualización será muy difícil. Los hechos cada vez más graves están impulsando la necesidad de una transformación estructural de la Seguridad Nacional. Pero no es igual en el ámbito de las convicciones ni de los conocimientos específicos, que no aparecen. Hay trascendidos, rumores y algunas declaraciones desde el gobierno, que “se está trabajando en ello”. Sin embargo, todo nos lleva a pensar que la motivación del “cambio” es solo originado por  exigencias presupuestarias.

Nuestro Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires desde su creación, luego de la Guerra del Atlántico Sur, viene bregando y proponiendo superar la angustiosa situación de la Seguridad Nacional. Entendemos que ya no podemos demorar un solo minuto más, sin correr el riesgo de graves problemas violentos que nos llevarán a la disgregación. Nuestra propuesta está desarrollada como plan esquemático básico y éste se actualiza, periódicamente. Además de considerar las teorías internacionales, hemos diseñado una doctrina estratégica, nuevas organizaciones, nuevos sistemas y despliegues. Estamos soportando conflictos internacionalizados y complejos y necesitamos audacia e idoneidad para superarlos con éxito.

El punto de partida para conducir esta operación exige eliminar dos ministerios y crear uno nuevo,   el de la Seguridad Nacional, con dos Secretarias, la de Defensa Nacional y la de Seguridad Pública, mientras se negocia el Tratado de Seguridad Colectiva y Defensa Común con el vecindario afín a la posición que adoptó la Argentina el 10 Dic 15, como vanguardia contra-revolucionaria. Brasil, Chile y Perú deberían ser los primeros invitados por Buenos Aires para desarrollar una alianza eminentemente política, como lo es la que corresponde a la Seguridad Regional, frente al neo-marxismo del Foro de San Pablo.

 

 

Grl Heriberto Justo Auel

 

 

CITAS:

(1) H. J. Auel. “Política de Defensa o Estado de Indefensión Legal”. Investigación. Jul 01. www.ieeba.org

(2) H. J. Auel. “La Guerra en la Civilización del Conocimiento”. Investigación. Ene 02. www.ieeba.org

(3)  H. J. Auel. “La Guerra en el Siglo XXI”. Jul 02. Investigación. www.ieeba.org

(4) H. J. Auel. “El Nuevo Ordenamiento Internacional Posterior a la Intervención de EE.UU. y sus Aliados en Irak” – Conferencia en la AAAI. 21 May 03.  www.ieeba.org

(5) E. de Vergara. “Los Conflictos en Ibero América”. Investigación. Feb 06. www.ieeba.org

(6) H. Dieterich. “Cumbre Sudamericana: nace vanguardia criolla y crece subversión oligárquica”. 10 Dic 06. www.rebelion.org

(7) H. J. Auel. “La Argentina Encapsulada”. 28 Mar 03. Investigación. www.ieeba.org

(8) H. J. Auel. “Sr. Cte J FFAA: llegó la hora de pintar la carta”. Feb 17. www.ieeba.org

(9) H. J. Auel. “Política de Derechos Humanos Vs. Política de Seguridad Nacional”. 01 Ago 17. www.ieeba.org

(10) H. J. Auel. “Terrorismo global y terrorismo doméstico en el siglo XXI”. Oct/Nov 17. www.ieeba.org  

(11) H. J. Auel. “Confusión, ignorancia o propósitos ocultos”. Feb 14. www.ieeba.org   

(12) H. J. Auel. “Las FARC-EP, actual pivote del antiguo proceso revolucionario iberoamericano”. 05 Sep 17. www.ieeba.org

(13) H. J. Auel. “Terrorismo Global y Terrorismo Doméstico en el siglo XXI”. Oct-Nov 17. www.ieeba.org

(14) Infobae. “Hallaron documentación que vincula al RAM con grupos guerrilleros de otros países sudamericanos”. 22 Nov 17. www.infobae.com

(15) M. Van Creveld. “La transformación de la guerra”.  1994. www.bibliotecapleyades.com

(16) C. A. Niño González. “La Séptima Generación de la Guerra”. 2017. Ed. USTA. Bogotá. Colombia.

(17) Q. Liang y W Xiangsui. “Unrestricted Warfare”. 1999. PLA Literature and Arts Publishing House.

(18) S. Morales Morales. “El futuro de la naturaleza de los conflictos armados”. 23 Nov 17. www.ieee.es

(19) H. R. Mc Master. “The Pipe Dream of Easy War”. The New York Times. Jul 13.

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