ARGENTINA ECONOMICA Y SOCIALMENTE VULNERABLE

Sin techo del dólar a diciembre, el Central volvió a apostar a la recesión

Con una tasa del 40% confirmada el pasado martes 7/08, el Banco Central volvió a mostrar la vulnerabilidad del peso argentino frente a los conflictos internos y el shock externo. De todas maneras, el mercado prevé que comience en septiembre, significando una devaluación no tan brusca como mayo/junio pero sí constante hasta ubicarse en $30/$32, aunque no hay un techo.

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Dólar.

La confirmación de la tasa de interés del 40% para contener al dólar puso al mercado en un estado de inestabilidad constante. Si bien se prevé una baja de la misma a partir de septiembre, se descuenta la suba del dólar rumbo a diciembre 2018 y enero 2019 con una inflación que tampoco tiene techo.

De esta manera, la primera sensación es que el Banco Central perdió el control absoluto de la economía, teniendo que apostar al último recurso (fuerte recesión) para al menos evitar la hiperinflación.

Sin embargo, analistas PRO y contra sostienen que esto será muy difícil de sostener debido al shock externo y problemas domésticos, como el caso de los cuadernos que atenta contra la obra pública y endeudamiento de empresas para invertir en el país. Sin ir más lejos, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) Miguel Acevedo se mostró muy preocupado por el impacto de las detenciones de empresarios: “El Lava Jato en Brasil causó 3 años de recesión. A nosotros nos va a pasar lo mismo”.

La bola de pesos que Luis Caputo comenzó a pasar de Lebac a Leliq está generando debates en especialistas sobre la capacidad de pago de vencimientos de interés.

El economista Walter Graziano analizó para el diario Ámbito Financiero: “La chance de ganancias si el dólar sigue en 28 pesos casi se ha quintuplicado: las Lebac dan un rendimiento de 49% y el dólar no sube nada. Si antes se podía obtener un rendimiento de más de diez puntos porcentuales en término de dólares, ahora en cambio ese rendimiento factible se ha multiplicado por cinco.

Quien tenga alguna duda de por qué la suba del dólar se ha frenado tiene una cl ara respuesta entonces: no ha sido tanto por la ayuda del FMI que el dólar ya no sube, sino porque se ha quintuplicado la ganancia en términos de dólares que se puede hacer en comparación con la “Era de Oro del carry trade” de aquellos redituables meses del anterior presidente del Banco Central.

Ese simple razonamiento hace que la respuesta a la pregunta acerca de la suba del dólar sea sencilla. Y es que no ha concluido la suba del dólar. Quizás ha concluido la primera parte, muy vertiginosa y galopante. Pero con rendimientos cercanos al 50% anual es utópico pensar que una reducción aunque sea ligera de los rendimientos no termine impactando al alza en el precio del dólar.

La tasa real de interés es casi dos puntos porcentuales en pesos constantes y casi cuatro puntos porcentuales en dólares. Con tamaño rendimiento: ¿a qué niveles de recesión estamos yendo? ¿Qué va a pasar con las empresas que soportan pesadas deudas? ¿Cuánto tiempo pueden durar antes de quebrar? Probablemente se cuenten con los dedos de una sola mano -y sobre más de uno- la cantidad de meses que la actual situación puede soportar sin desestabilizarse por sí misma.

De esta manera, cuando las tasas de interés bajen, la suba del dólar deberá como mínimo compensar el daño efectuado por estos rendimientos financieros. Por lo tanto, cuando sea el momento de bajar las tasas de interés en serio, y no cosméticamente, la suba del dólar será probablemente mayor de la que hubiera sido si se mantenían las tasas de interés en los niveles anteriores a la crisis y se dejaba que la suba del dólar se consumiera por sí misma y además se producía con la misma la resolución automática de los problemas monetarios y financieros que las supertasas de las Lebac habían generado.

El mercado le está diciendo que no al financiamiento del gasto público. Un dólar más bajo que el que sería de equilibrio no favorece tampoco la solución de este problema, porque no se sabe hasta dónde puede llegar la crisis del Estado”.

· Miguel Ángel Boggiano, sumó otro detalle interesante aunque no nuevo: el frente externo.

El dólar está nuevamente subiendo en todo el mundo y eso terminará impactando en el peso argentino. Está subiendo fuertemente contra la lira turca y el yuan, dos monedas Emergentes, pero también lo está haciendo frente al euro.

Caputo ha hecho todo lo que pudo con las herramientas que tenía. Pero recordemos que viajó a Washington a pedir que le dejaran utilizar más dólares para contener el tipo de cambio y nunca dijo qué le respondieron.

Dos preguntas sobresalen ahora: 1) Si tuvimos 3,7% de inflación en junio y estimamos un 3% en julio y a su vez el tipo de cambio queda “anclado”, ¿no estamos volviendo a atrasar el tipo de cambio? La respuesta es sí; 2) ¿Cuánto tiempo se pueden mantener las tasas de interés en la zona del 45% sin terminar por aniquilar al mundo PyME? Da la impresión de que la cuerda está tensa.

No estaría mal decir que nuevamente, desde el BCRA, se ha construido un dique de contención para que no suceda lo inevitable: que el dólar vuelva a subir. Probablemente la indicación de que ahora sólo se están poniendo a disposición u$s 50 millones por día en la subasta, sea un indicativo de que al problema lo tienen identificado. A todas luces, este equipo parece más ágil para reaccionar ante lo que hacen los mercados.

Sin embargo, lo más importante para destacar es que los factores externos terminarán doblegando a los parches internos (una suba de encajes se puede hacer sólo una vez y ya se hizo).

Sorpresivamente, ante una evidencia tan clara de lo sucedido el año pasado, pocos son conscientes de que los flujos del exterior son los verdaderamente determinantes. Con lo que, cuando vemos que el mercado duda de un país Emergente como Turquía, es porque en cualquier momento pueden golpear a nuestra puerta.

Según el ex ministro de Economía Ricardo López Murphy, “lo más razonable (respecto al dólar) es cuadrarse dentro del programa acordado con los organismos internacionales y no cerciorarse con un dólar más barato, sino al revés: dejar que el tipo de cambio haga el cambio de las demandas y las ofertas hacia una generación de recursos en el sector externo. Además de que se mantenga flotando, evitar la venta de dólares por parte del Estado”, aconsejó al diario Perfil.

Por su parte, desde Bull Market Brokers explicaron a El Economista: “El flujo de entrada a los bonos ayudará a mantener el dólar en un rango entre $27 y $28 durante agosto, aunque vemos con una alta probabilidad que durante septiembre existe un testeo por encima de $28. El tipo de cambio está en un rango deseado tanto por el Gobierno como el FMI”.

“En resumen, la tranquilidad del mercado de cambios actual, a pesar de la paulatina reducción en las tasas de interés (10 puntos respecto al pico para la Lebac corta), no sólo se explica por la ‘sequía’ en el mercado de pesos, sino también por el haber alcanzado cierto nivel razonable de competitividad”, concluyeron.

Por si esto fuera poco, el mercado está revisando constantemente las proyecciones de inflación a diciembre de 2018, pues ahora está en el límite (31,8%) de una renegociación con el Fondo Monetario Internacional.

Claramente, la falta de estabilidad para invertir es lo que está asustando a empresarios e inversores que ahora ven como condimento especial el efecto del Poder Judicial y el Congreso sobre contratos y detenciones preventivas. No se trata de populismo.

FUENTES: Unión Industrial Argentina (UIA) Miguel Acevedo; Walter Graziano; Miguel Ángel Boggiano; Ricardo López Murphy y El Economista.

Buenos Aires, 8 de agosto de 2018.

Arq. José Marcelino García Rozado

Ex Subsecretario de Estado

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