SITUACIÓN ACTUAL DEL COMERCIO

Sin lugar a dudas, la situación actual del comercio internacional se encuentra en un esquema complicado de acciones generalizadas de todos contra todos, especialmente entre las más grandes potencias económicas del mundo.

A partir de la presidencia del Sr. Donald Trump, Estados Unidos estableció acciones en materia de comercio de una naturaleza tal que provocaron una disfuncionalidad en las relaciones bilaterales con China, la Unión Europea y el Nafta (Estados Unidos+Canadá+México).

La determinación de imponer aranceles comerciales tanto al intercambio con China como con la Unión Europea ha hecho que México y Canadá visualicen en el horizonte contrataques y represalias.

Según el Sr. Martin Wolf, cronista del Financial Times, en un artículo fechado el 16/7/2018, en referencia a este tema, informa que las importaciones afectadas respecto de la relación con China podían alcanzar los 800.000millones de dólares, es decir, un tercio de las importaciones del país. Lo mismo ocurre respecto a la UE y a las importaciones de acero y aluminio desde México y Canadá.

Otros acontecimientos que influyen en nuestro país y en el mundo no son sólo el problema de economías que se cierran, sino el aumento del precio del barril de petróleo, la suba de tasas de la Reserva Federal y la finalización de la monetización tanto del Banco Central Europeo como del Banco Central Norteamericano, efectuada después de la crisis 2008/2009 para paliar la misma, lo que ha determinado una retracción en el flujo de capitales.

Ante estas circunstancias, la política económica nacional se orienta hacia los conceptos que rigieron al mundo económico en los años 90, pareciendo ignorar que no se ha resuelto el problema del elevado endeudamiento mundial que afecta indefectiblemente la demanda y la distribución de la riqueza y las acciones proteccionistas de las áreas geográficas, donde la administración nacional pretende el acercamiento de vínculos comerciales.

Tratar de tener una relación comercial exportando commodities y servicios de bajo valor agregado contra un mundo de elevada competitividad científica tecnológica e industrial parece por lo menos una actitud de credulidad manifiesta.

Como dato ilustrativo y anecdótico podemos informar que el superávit comercial chino con Estados Unidos en los primeros seis meses del año fue de 133.800 millones de dólares contra 117.000 millones de dólares del primer semestre de 2017.

En las últimas semanas pudimos observar que la problemática de guerra comercial y cierre de fronteras económicas produjo una mayor aversión al riesgo.

Ante esta situación internacional, la administración actual fracasó en los distintos aspectos que hacen a una macroeconomía ordenada, la política monetaria y su tasa de interés, la política cambiaria, la problemática de los créditos hipotecarios UVA, el crecimiento exponencial de la deuda del BCRA a través de LEBACs  y otros  instrumentos. Sin lugar a dudas, todo esto provocado por una desregulación despiadada del mercado cambiario y de la cuenta capital en la balanza de pagos y una apertura importadora calamitosa del comercio exterior.

La administración provocó el crecimiento exponencial de la deuda externa y como último refugio busco un acuerdo con el FMI, que concedió un crédito de 50.000 millones de dólares acordado en tramos: su primer tramo será de 15.000 millones de dólares, 7.500 para el BCRA para reforzar reservas y 7.500 para la Tesorería, utilizados en subastas diarias de venta de dólares para frenar el aumento de la divisa.

Los saldos serán entregados en los años posteriores de acuerdo con como marche el plan instrumentado por el FMI.

Además, como exigencia del FMI se permite con LEBACs -que son en pesos- comprar LETES (Letras del Tesoro) y BOTES (Bonos del Tesoro) que son en dólares, lo cual significa que se está dolarizando la deuda, con lo cual se baja la deuda en pesos del BCRA, pero se aumenta la deuda de la nación en dólares con tasas del 5,5 / 6% anual en dólares.

El riesgo de esta operatoria es que, en el caso de las LEBACs, si nadie renovara en su vencimiento se podría emitir dinero para pagarlas, pero en el caso de las Letes o Botes son deuda externa del tipo flotante no consolidada, representando un aumento de vulnerabilidad cambiaria, en la que las Letes, hasta la segunda semana de julio, alcanzaban los 20.000 millones de dólares, con lo cual nos tendríamos que hacer la siguiente pregunta:

¿Qué objeto tiene mejorar la hoja de balance del BCRA y arruinar la hoja del balance del Estado deuda externa (exigencia del FMI para que el Banco Central sea independiente y no financie al Estado con emisión), y además está emitiendo el bono dual que significa que quienes adquieren el bono puede cobrar en tasas de interés, si ésta es más alta que la devaluación o por tasa de devaluación, si ésta es más alta que la de interés.

Menos mal que no circulan los tranvías, porque si no podríamos decir que al Estado Nacional le vendieron un tranvía y que la administración lo compró, porque recaudaba con los boletos vendidos.

Para no abundar más en números: al Estado Nacional todavía le faltan dólares para cerrar el circuito de vencimientos de capital e intereses y de déficit de la balanza de pagos. El incremento del tipo de cambio producido de $ 17 pesos a $ 29/30 puede promover en el futuro las exportaciones agroindustriales, mejorar las económicas regionales y con la caída de las importaciones -por la suba del dólar y la recesión- repercutir en la industria mejor para el que exporta y complicado para el que vende en el mercado interno. El incremento del dólar también reduce los servicios de multimedia de compra en el exterior. Con todo eso conjugado se pretende nivelar la balanza de cuenta corriente.

Suponiendo que se logre financiar o pagar los vencimientos de la deuda en el año en curso con todo el arsenal a disposición incluido el FMI, ¿cómo hará el gobierno para poder lograr el financiamiento hasta diciembre de 2019?

Hoy se mira con gran desconfianza a los mercados emergentes, entre los que se encuentra Argentina. Morgan Stanley considera que el viento seguirá soplando sobre Argentina. La entidad financiera anticipó, en su último reporte para clientes, tres trimestres consecutivos de recesión y que el crecimiento en el año próximo, clave en un periodo electoral, dependerá en gran medida del resultado de la cosecha de soja y de maíz afectada por las condiciones climáticas de nuestro país, lo que complicaría la colocación de nueva deuda. Si esto último no ocurriera,  ¿habrá un panorama de devaluación extraordinaria, inflación galopante, retiro de dólares de los depósitos bancarios etc. etc.? Hasta aquí las preguntas, las respuestas habrá que buscarlas en… BALCARCE 50, al Fondo.

 

JUAN CARLOS VACAREZZA

Presidente Ejecutivo de la Fundación Buenos Aires XXI

Ex Subsecretario de Hacienda

Provincia de Buenos Aires

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