ENDEUDAMIENTO INTERNACIONAL y NACIONAL.

La bomba a punto de estallar

La deuda externa argentina no es un tema nuevo, dado que surgió pocos años después del nacimiento de nuestra patria, pero fue luego del advenimiento del gobierno militar del 24 de marzo de 1976 que comenzó a convertirse en un verdadero problema, uno de los más graves de todos, como consecuencia del incremento desproporcionado que adquirió su crecimiento incesante y constante

A nivel global, la deuda externa es, sin lugar a dudas, un subproducto directo de la aplicación de políticas liberales y lineamientos del Nuevo Orden Mundial, que al amparo de gobiernos incompetentes o cómplices ha puesto a los países en general de rodillas frente a los organismos financieros internacionales, para quebrar su soberanía política, económica, social y cultural.

Como consecuencia de ello, los datos más recientes respecto a este tema reflejan que los inversores en acciones y en bonos se retiraron del sector emergente desde abril. Esta película ya fue vista muchas veces, cada vez que las tasas globales son bajas los países emergentes se inundan de préstamos baratos provenientes de las economías ricas. Como resultado de ello, la deuda se acumula como resultado de las tasas bajas, especialmente si es en moneda fuerte, lo cual coloca a los países en una zona de inestabilidad cuando los flujos de capital cambian de dirección, resienten su actividad económica y dañan su capacidad crediticia.

Estos distintos momentos quedaron grabados en la historia de los años 1980-1990, con el “Tequila” y la crisis asiática, pero no se supo sacar experiencias de éstas, razón por la cual se repiten nuevamente los escenarios de crisis.

Los países emergentes en comparación con los desarrollados ni se acercan al monto de deuda pública, pero igualmente están en gran riesgo. Según los analistas, el problema reside en la deuda privada que aumenta y la fuga de capitales que puede detener el crecimiento de un país expuesto, dañando la credibilidad y colocando a estos países en una fragilidad financiera que puede provocar una crisis institucional.

ANALISIS DEUDA MUNDIAL. El monto de deuda global subió 25 billones en el año que finalizó, y más de 8 billones en el primer trimestre de 2018.

Creció un 318% en relación con el PBI, el primer incremento desde el tercer trimestre de 2016 según IFF.

El ritmo del cambio genera temores sobre el peligro al que se exponen los mercados emergentes, debido a la gran inyección de dinero en los activos ofrecidos por estos países, generando así una burbuja que puede generar una gran crisis.

Los niveles de deuda siguieron creciendo a pesar del aumento de tasas durante el año pasado.

Algunos analistas opinan que el gran problema de la deuda está en los países desarrollados, ya que la deuda de los países emergentes está en el 48% del PBI promedio comparado con el 110% de los mercados maduros.

Sin embargo, desde el Institute of International Finance (IIF) se advierte que la deuda de los países desarrollados es a más largo plazo y la de los emergentes viene creciendo. Además, la deuda corporativa pasó del 65% al 94%, a diferencia de la deuda corporativa de los países desarrollados que creció del 85% al 90%.

Los inversores retiraron 14.000 millones de bonos y acciones de los mercados emergentes entre mayo y junio.

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Argentina, Colombia, Egipto y Nigeria, México, Sudáfrica, Brasil y Turquía son los países que presentan los mayores riesgos de refinanciación en la deuda emergente en moneda extranjera. Al respecto, la entidad advierte que a fines de 2019 vencen cerca de u$s2,7 billones en bonos y préstamos sindicados.

“El riesgo de refinanciación en dólares es particularmente alto para Argentina, Colombia, Egipto y Nigeria (más del 75% de las amortizaciones), México (62%) es no muy atrás, seguido por Sudáfrica (57%), Brasil (50%) y Turquía (47%)”, señala el Institute of International Finance en su informe Global Debt Monitor.

La deuda financiera de los países emergentes creció 3 billones de dólares desde 2010.

Al evaluar el impacto del aumento de los costos de financiamiento en dólares para los mercados emergentes, el Institute of International Finance destaca que “la deuda total (sin sector financiero) aumentó en el primer trimestre del año en u$s2,5 billones, marcando un nuevo récord de u$s58,5 billones”.

Durante el año pasado, Colombia, Argentina y Filipinas tuvieron un fuerte aumento en la relación deuda e corporativa / PBI; en cambio, Turquía y China experimentaron cierta disminución. Los niveles de la deuda de las familias frente al PBI aumentaron notablemente en China (casi el 50%), Chile (más del 45%) y Colombia (30%)”. Mientras que la “deuda pública aumentó más fuerte en Brasil, Arabia Saudita, Nigeria y Argentina, con un nivel de gastos en intereses que ha llegado al 2% del PBI en 2018/19.

También Argentina lidera el ranking de preocupaciones en términos del nivel de la deuda del sector financiero, junto a Polonia.

Para los emergentes en su conjunto esta deuda aumentó más de u$s1 billón desde el primer trimestre de 2017.

Y POR CASA COMO ANDAMOS

El préstamo del FMI no logra cubrir nuestras necesidades con respecto a los vencimientos de deuda, razón por la cual va a ser necesario conseguir otro financiamiento.

Los vencimientos hasta 2019 llegan a los 13.000 millones de U$S, casi 2000 millones de U$S por mes, sin contar los vencimientos de las Letes ni la deuda contraída por las provincias y privados. Los dólares del FMI sólo cubren 1000 millones de dólares por mes, los otros 1000 deben conseguirse en otros mercados.

La Secretaría de Finanzas informó que la deuda de esta administración creció 90.816 millones de dólares hasta marzo de 2018, lo cual representa un 59,3% del PBI hoy, pero cuando se refleje el acuerdo con el FMI será de un 64,5% del PBI.

Según los propios funcionarios de Hacienda la deuda, tanto interna como externa, subió a 331.481 millones de U$S, pasando del 52,6% del PBI en 2015 al 59,3% en 2018. También reconocen que si se les agrega a esos montos la deuda con cupón PBI, la deuda total ascendería a los 345.409 millones de U$S, cálculo que no incluye la deuda de las provincias, ni la de las Lebacs del BCRA en pesos y en moneda extranjera.

La deuda de los privados asciende al 44,9%, son 148.838 millones de U$S en bonos, letras y otros instrumentos financieros, del total adeudado el 69,9% es en moneda extranjera (dólares o euros) y el 30,1% en pesos.

En cuanto a los intereses que esta deuda genera subieron del 2% al 3,1%, pasaron a ser del 7,9% de la recaudación tributaria al 12,7%. Es decir, se consume mayor cantidad de recursos públicos aumentando considerablemente el déficit público.

Y para dar mejor visualización a este flagelo diremos que: LA DEUDA NO PARA DE SUBIR:

2011……. 38,9% del PBI

2015………52,6% del PBI

2016 ……. .53,3% del PBI

2017………57,1% del PBI

2018………59,3% del PBI

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La vulnerabilidad está puesta en la cantidad de deuda en dólares, ya que que del total del 59,3% del PBI el 41,6% es en dólares, mientras que el resto es en pesos.

Cuando se mira el perfil de vencimientos de capital en 2018 que se da en el sector privado por casi 28.000 millones de U$S, la mayor parte está en dólares (22.000 millones de U$S), para los siguientes años 2019/2020 vencen 12.000 millones de U$S, mientras en lo que queda de 2018, 2019 y 2020 vencen 8.000 millones de U$S por año.

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Pero como afirma el analista Claudio Scarletta en su artículo “La predicción de la crisis” (Pagina12, 5 de agosto de 2018, suplemento Cash), el ajuste actual en curso “será distinto, no seguirá el curso tradicional. El gobierno y las consultoras ya saben que la plata del FMI no alcanzará, que será necesario tomar más deuda con privados. Solamente para 2019 el cálculo es que faltarán, si todo va bien, alrededor de 20.000 millones de dólares. El problema es que los inversores externos también saben que a diferencia de 2015, la economía se encuentra sobre-endeudada y sin capacidad para generar los dólares para el repago. Solamente prestarán los más arriesgados y a tasas de default, lo que acelerará los acontecimientos, más aún cuando no es posible asegurar la continuidad del modelo”. Existe en algunos funcionarios la esperanza que eso que llaman “el mundo” no dejará caer a un gobierno “amigo de los mercados”, de derecha y funcional a los intereses hemisféricos de Estados Unidos. “Hasta imaginan la asistencia financiera directa de Estados Unidos, una predicción poco realista y sin antecedentes. Y mucho menos en la magnitud que demanda la economía local”.

Lo que se plantea en definitiva es la pregunta por el cuándo de la crisis: “¿Será el próximo diciembre o en 2019? ¿Le tocará a este gobierno o la heredará el próximo?”.

En última instancia, Argentina no es la única víctima de este proceso, pues todo el mundo se encuentra endeudado bajos los dictados de la usura internacional, de la creación de dinero de la nada y del imperialismo internacional del dinero. Pero el problema de nuestra deuda externa es de importancia vital para el progreso de los pueblos, ya que trasciende la mera esfera jurídica para ingresar en las esferas de la moral, la ética y la política.

Dr. Juan Carlos Vacarezza

Presidente ejecutivo de la Fundación Buenos Aires XXI

Ex Subtesorero Pcia de Buenos Aires

Publicado en Política del Sur, Año 13 – No. 580

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