EL DEFAULT DE LA DEUDA

En dos años y medio de gestión de esta administración  – por culpa de su Política irresponsable de Gobernar con Deuda sin la más mínima capacidad de repago – ha llevado a la Argentina a un nuevo Default.

Un default virtual o encubierto, porque se sobrevive cancelando deuda que vence con deuda nueva y tomando deuda adicional, pero default al fin: un default que se enmascara con el permanente re-endeudamiento y se silencia u oculta  a costa de pagar cada vez más intereses.

Siendo que, en perfecto círculo vicioso, con el aumento de estos Intereses – que son el principal rubro del Gasto Público neto – se genera más Déficit Fiscal y que este déficit se cubre con más Deuda.

Es el Sistema de la Deuda Pública Perpetua en acción – un sistema que rige en el país desde hace 40 años (1976-2018) – y que produce periódicas Crisis de Deuda por impago como la actual, crisis de las que se trata de salir, como ahora nuevamente se espera hacerlo otra vez, con más endeudamiento del Estado.

Y esto – independientemente de la herencia recibida del Kirchnerismo – Macri lo hizo.

 

DEFAULT DEL TESORO

El gobierno Macri asumió en Diciembre de 2015 con una Deuda Pública – sólo en cabeza del Estado Central – del orden de los 250.000 MD[1] y al 31.3.2018 – última información oficial disponible – el stock de la Deuda es de 345.400 MD; es decir, que durante los primeros dos años de gestión la deuda se incrementó en casi 100.000 MD (95.400).

A la fecha, se estima que este endeudamiento Macri puede estar en los 375.000-380.000 MD; y sigue creciendo vertiginosamente:

  1. El Presupuesto original 2018 – Ley 27.431 – contempla vencimientos de Capital este año por unos 67.000 MD, que se refinancian en su totalidad – hasta el último centavo – tomando nueva deuda.
  2. Este Presupuesto prevé además la asunción de deuda nueva adicional por otros 47.000 MD, lo que eleva el total de la deuda a colocar durante el ejercicio a más de 113.000 MD.
  3. A esta masa de endeudamiento se le agrega ahora la toma de más deuda por el préstamo Stand-By del Fondo Monetario Internacional (FMI) – por 50.000 MD, de los que ya se han desembolsado 15.000 – y por el traspaso de la Deuda de Lebac del Banco Central (BCRA) al Tesoro, una deuda que al 31.7 suma el equivalente a 41.400 MD.

Así el endeudamiento Macri a fin de este año más que duplicaría el monto autorizado por la Ley de Presupuesto 2018.[2]

Con este aumento extraordinario de la Deuda que se está produciendo (un aumento decidido unilateralmente por el Poder Ejecutivo, sin intervención del Congreso aunque con su aquiescencia) crecen más que proporcionalmente los Intereses a Pagar por parte del Estado, intereses que originalmente estaban previstos en 21.000 MD (equivalentes a 406.000 M$, al tipo de cambio proyectado de 19.3 $/US$) pero que ahora están incrementándose aceleradamente en importes y en tasas.

De esta manera, mientras el Gasto Público Primario (sin contar Intereses) está aumentando el año en curso a un ritmo del 20 % (19) los Intereses de la Deuda lo están haciendo a un ritmo tres veces mayor: del 60 % (59).

Los Intereses no sólo son el principal rubro del Gasto Público del Estado Central sino que además explican las 2/3 partes del Resultado Financiero o Déficit Fiscal Total.

Como agravante, según la Ley de Presupuesto 2018 el 30 % de estos Intereses previstos no se pagan sino que se capitalizan por anatocismo, o sea, que se transforman en capital y se abonan así más intereses sobre intereses, que es una práctica sinónimo de la Usura.

 

DEFAULT DEL BANCO CENTRAL

Al patético cuadro de endeudamiento del Tesoro – que está previsto seguir incrementándolo hasta el 2021 – se suma un estado de situación tanto o más dramático todavía del BCRA, que fue el detonante de la Crisis de Deuda Macri y que llevó al pedido de ayuda urgente del FMI para salvataje del Banco Central por su Crisis de sobre-endeudamiento en Lebac.

Bajo la conducción operativa de Federico Sturzenegger (que fuera mano derecha del ministro Cavallo durante el Megacanje 2001, una operación cuasi-delictiva que le costó al país más de 50.000 MD) el BCRA aumentó en forma financieramente irresponsable el stock de letras, llevándolo de 346.000 M$ a fin de la administración Kirchner (7.12.2015),  a 1.2 B$ – al 31.5.2018 – que si se le suman los Pases Pasivos (que son deudas a 1 y 7 días de plazo) por otros 300.000 M$, elevaba el total de la deuda cuasi-fiscal a esa fecha a 1.5 B$.

A fines de Marzo de este año el stock de las letras ascendía a 1.4 B$, es decir, que en poco más de dos años de gestión macrista la deuda del BCRA se había multiplicado por más de 4 veces medido desde el 2015.

Y con ello aumentaron más que proporcionalmente los Intereses a Pagar por parte del BCRA, llegando a superar así los intereses que paralelamente paga el Tesoro Nacional: con tasas del 45 % anual sobre un stock actual de 1 B$ eso significa un pago promedio de intereses superior a los 35.000 M$ con cada licitación mensual para renovación de Lebac (un promedio de 1.250 M$ por día).

Ahora bien, por qué se endeudó en esta forma tan astronómica como gravosa el BCRA durante la administración Macri?

El gobierno tiene el deber de dar explicaciones claras, directas y concretas a la opinión pública acerca de las causas de este sobre-endeudamiento financieramente irresponsable del BCRA (un endeudamiento que el autor de esta nota viene denunciando desde hace años y especialmente desde el aumento extraordinario de su monto y gravedad bajo la conducción macrista).

Nadie bajo la administración Macri – ni en el BCRA ni en el Gobierno – vio venir esta tormenta a la que el presidente hace ahora continuamente referencia?

Nadie se percató de la Bola de Nieve que se iba conformando de las Lebac? Nadie evaluó el altísimo costo financiero que este endeudamiento ruinoso significaba para el BCRA?

Son cosas que sólo se explican por tres razones: 1. La ineptitud de los funcionarios públicos a cargo de las decisiones oficiales, 2. La corrupción bajo conflicto de intereses de gran parte de estos funcionarios, unida a la falta total de transparencia en las informaciones gubernamentales[3], y 3. Una combinación de las dos causales anteriores (que sería la explicación más probable).

 

DEFAULT DEL GOBIERNO MACRI

La Crisis de las Lebac, que aparece como detonante de la necesidad de salvataje del BCRA con Deuda Externa tomada del FMI, constituye una de las pruebas más directas y palpables de la irracionalidad financiera de la administración Macrista.

En efecto, cómo explica el gobierno Macri tal sobre-endeudamiento irresponsable del BCRA y el por qué de su no prevención de la Crisis del Banco?

Se intenta atribuir esta crisis a cualquier factor externo coyuntural – leve aumento de las tasas de interés internacionales, fortalecimiento relativo del dólar a nivel mundial, devaluación de la lira turca, guerra comercial Estados Unidos-China, etc. – antes que reconocer la realidad de causales estructurales endógenas del modelo de endeudamiento sin capacidad de repago del Estado, llevado al paroxismo por la Política macrista de Gobernar con Deuda.

La mega-deuda de Lebac creció descontroladamente bajo la administración Macri por tres razones principales:

  1. Por el sostenimiento artificial del atraso cambiario para poder pagar los servicios de la Deuda Externa y seguir tomando más endeudamiento en moneda extranjera sobre la base de una garantía a los acreedores por conversión de la recaudación fiscal, que está en pesos, a mayor cantidad de dólares.
  2. Por la elevación a niveles récord de las tasas de interés de referencia del BCRA a los fines de atraer capitales especulativos que ingresasen al país para sostener ese nivel artificialmente alto de reservas internacionales, con lo que se espiralizó el negocio financiero-cambiario del carry trade o bicicleta financiera al amparo de la liberalización total del arbitraje entre tipos de cambio y tasas de interés locales.
  3. Por la alianza entre la administración Macri y los capitales especulativo-financieros internacionales (capitales golondrina) que pasaron a ser institucionalmente la base de su estabilidad financiera y política.

Esta dependencia estructural del Sistema de la Deuda Pública Perpetua – la tercera gran ola de endeudamiento en la historia contemporánea de la Argentina luego de la primera etapa del Proceso a fines de la década del ´70 y de la segunda bajo la Convertibilidad Menemista de la década del ´90 – es la que ha llevado rápidamente al fracaso económico-financiero del gobierno Macri, que después de dos años y medio de gestión no puede mostrar un miserable indicador a su favor: Inflación, Tasa de Interés, Tipo de Cambio, Déficit Fiscal, Déficit de Balanza Comercial y Balanza de Pagos, Pobreza, Indigencia, Recesión Económica, caída del Consumo y Desempleo, quiebra del BCRA y nueva Crisis de Deuda del Tesoro.

Con el agravante que, frente a este dramático cuadro de situación, la administración macrista se encuentra empeñada hoy en redoblar la apuesta apelando a la receta clásica de querer salir de una Crisis de Deuda con más Endeudamiento Público: como los Acuerdos de Nueva York 1985-87 de la administración Alfonsín, el Plan Brady 1992-1993 de la administración Menem-Cavallo, la Crisis del Tequila del 1995 y sus contratos Repo con la Banca Internacional, el Megacanje De la Rúa-Cavallo del 2001, la salida de la Convertibilidad con nuevo endeudamiento bajo la gestión Duhalde-Remes Lenicov para cubrir el costo de la pesificación asimétrica con nuevos bonos, el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010 (continuación Boudou) y ahora el nuevo Megacanje en curso Macri-Dujovne-Caputo, dosificado en cuotas aceleradas con ayuda del FMI.

Porque ante la nueva Crisis de Deuda que llevó al fracaso de la administración Macri y a su virtual cesación de pagos los acreedores externos habrían decidido la intervención directa de las cuentas fiscales por parte del FMI para garantizar la institucionalización de esta última oleada de endeudamiento del Estado por partida doble – BCRA y Tesoro Nacional (agregando además a las Provincias) – condicionando así tres puntos clave dentro de las nuevas exigencias del Sistema de la Deuda:

  1. Provocar una Devaluación controlada para licuar – expresada en dólares – la Deuda Interna en Pesos (que para el Tesoro es mayoritariamente Deuda intra-Estado) y para licuar el Gasto Público en general, particularmente el rubro Remuneraciones y el Gasto Social por Jubilaciones/Pensiones y Planes Sociales.
  2. Garantizar una caída generalizada de los salarios reales que abarate el Costo de la Mano de Obra Argentina y reduzca el poder adquisitivo de todos los sectores de ingresos fijos (incluyendo los del sistema jubilatorio y asistencial) por efecto de niveles de Inflación superiores al ritmo de Devaluación del Peso, lo que a su vez – potenciado con el incremento extraordinario de Precios/Tarifas de Servicios Públicos – lleva a la caída del Consumo Interno y a la Recesión de la Economía Productiva mientras beneficia en cambio la Economía Especulativo-Financiera, cuyos sectores son el sostén esencial del Gobierno Macri.
  3. Asegurar la continuidad de la Política de Endeudamiento sosteniendo del gobierno Macri y condicionar también al nuevo gobierno que sea electo en el 2019 – dado que las metas fiscales se comprometen hasta el año 2021 – cuya pieza básica es el traspaso de la Deuda en Pesos que está en cabeza del BCRA a Deuda Dolarizada bajo responsabilidad del Tesoro, lo que aumenta la vulnerabilidad por Iliquidez e Insolvencia del Estado subordinándolo totalmente al cumplimiento de la nueva Política Financiera Fiscal.[4]

Este esquema financiero, dictado por el FMI pero presentado burlescamente a la Opinión Pública como supuesta Política Argentina apoyada por el Fondo, dista sin embargo de poder llegar a ser cumplido por el gobierno Macri y en ello parece residir la gran incógnita que se está definiendo en estos días.

Porque – dicho en buen romance – de qué se disfrazaba el presidente Macri si no obtenía el apoyo de emergencia del FMI para el salvataje del BCRA a raíz de la mega-crisis de las Lebac, gestada y desbocada por la propia administración macrista?

Más aquí ya se pasa del plano financiero al plano político y las especulaciones en este campo exceden la información y la competencia del autor de este trabajo como para hacer revelaciones y mucho menos pronósticos.

La situación del presidente Macri y de su gobierno es hoy sumamente grave y el país parece estar frente a un escenario con final abierto: ya naufragada la política de querer vender expectativas a falta de resultados concretos, de formular anuncios y metas que no se cumplen – con la Inflación, los Salarios Reales y la Pobreza a la cabeza – de buscar apoyos que no se logran fácilmente en el ámbito partidocrático, sindical, empresario e incluso financiero,  y actuando en forma improvisada, por prueba y error, en medio de la nueva crisis financiera y política a la que su gestión ha llevado a la Argentina, el verdadero fantasma que acosaría al presidente Macri no es sólo el de su salida en helicóptero como De la Rúa sino el que sus sostenedores le puedan soltar la mano como al presidente Kuczynski, del Perú.

Las dudas permanecen abiertas mientras el gobierno sigue aumentando la deuda de la Argentina.

 

Lic. Héctor L. GIULIANO

Buenos Aires, 17.8.2018

Archivo: GIULIANO ARTICULO 2018 08 17 DEFAULT MACRI.doc

[1] Las abreviaturas MD/M$ significan Millones de Dólares/Pesos respectivamente (B$, Billones de Pesos) y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] Este punto no está claro dado que actualmente se encuentra sujeto a revisión con el FMI: el Acuerdo firmado en Junio contemplaba que una parte del préstamo se destinase a que la Tesorería vaya cancelando las Letras Intransferibles que la administración kirchnerista le fuera entregando al BCRA contra la entrega de divisas de las reservas que se retiraban para pagar Deuda Externa – un monto que hoy suma 54.000 MD (y llega a los 73.400 MD si se le suman los Adelantos Transitorios en Pesos por 19.400 MD más) – pero ahora se estaría negociando dejar ese rescate sin efecto y destinar los recursos a otros fines.

Hasta hoy el FMI ha desembolsado 15 mil de los 50.000 MD del crédito Stand-By: la mitad (7.500 MD) para el BCRA  y la otra mitad para la Tesorería del Gobierno Central. Y el objetivo común e inmediato sería parar la corrida contra el dólar y sostener el pasaje de la deuda cuasi-fiscal en Lebac, que están en pesos, a Letras de Tesorería (LETE) dolarizadas.

La misión Cardarelli – del FMI – que en este momento se encuentra en la Argentina para revisar el cumplimiento de las metas fiscales pactadas con el gobierno Macri, deberá elevar un Informe al Directorio del Fondo para que éste determine si se le gira a nuestro país el siguiente tramo del préstamo, que es por 3.000 MD y se daría en Setiembre.

[3] El gobierno debe dar a  conocer quiénes fueron y quiénes hoy son los tenedores de las Lebac, desde el 2015 hasta la fecha – dado que hubo en los últimos tiempos un importante cambio de manos de estos títulos – debe informar quienes han sido los grandes compradores mayoristas de dólares (adquiridos con pesos salidos de la no renovación de letras) que provocaron la mayor caída de reservas internacionales de la Argentina desde la Crisis de Deuda De la Rúa-Cavallo del 2001 y debe identificar a los bancos y entidades financieras y cambiarias que han participado en estas operaciones.

El escándalo de mega-corrupción de los llamados cuadernos de las coimas – pese a la magnitud y gravedad de los hechos que se están destapando día a día – pudiera pasar empero a pantalla compartida si se dieran a conocer las personas físicas y jurídicas que han venido participando en toda esta compleja operatoria de negociados sobre la Deuda Pública, que hoy se está desarrollando mientras el Gobierno y la Prensa utilizan los hechos de la corrupción K – reales, por cierto – también como distractivo del problema en curso del nuevo sobre-endeudamiento del Estado Argentino.

Pero en este campo las cosas son diferentes porque nunca existe claridad en materia de Deuda Pública ya que la regla es que el manejo de la Deuda es secreto y aquí no hay transparencia ni habeas data que valga para el acceso a la información ni mucho menos a la  documentación oficial.

Y este silencio y ocultamiento cómplice toca a los tres poderes del Estado – Ejecutivo, Legislativo y Judicial – y también especialmente a todos los grandes medios de comunicación ligados al establishment, que hoy en día – como decimos – están muy activos en materia de denuncias por  corrupción en cualquiera de los ámbitos económicos y políticos pero que evitan escrupulosamente meterse en la cuestión de las irregularidades de la Deuda, porque en este tema no hay denuncia que se haga pública, que desencadene investigaciones ni mucho menos que prospere.

[4] Este tema, desde ya, es mucho más complejo y casi imposible de sintetizar aquí y ahora, pero se relaciona particularmente con un problema de fondo común a los gobiernos Kirchner y Macri: la Política del BCRA de comprar Reservas con Deuda, esto es, de adquirir y/o reponer reservas internacionales – usadas para pagar servicios de deuda en moneda extranjera – con emisión monetaria que luego se absorbe vía letras pagando altísimas tasas de interés.

Caso concreto: este accionar llevó así al absurdo de que el BCRA – según el Cuadro de Resultados del Ejercicio 2017 – cobrara durante el año pasado Intereses por colocación de las Reservas Internacionales por sólo 2.200 M$ mientras que paralelamente Pagara Intereses por las Lebac – que sirvieron para comprar y/o reponer esas Reservas – por 209.600 M$, es decir, 95 veces más de costo que de rendimiento financiero (!).

Un accionar contradictorio donde el BCRA termina pagando intereses por el dinero que emite – patología común a la vieja Cuenta de Regulación Monetaria (bajo la gestión Martínez de Hoz-Adolfo Diz durante la época del Proceso Militar) – y que parece reproducirse ahora, parcial e indirectamente, cuando el titular del Banco Luis Caputo permite integrar parte de los encajes bancarios con Títulos Públicos.

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