LOS DESAFÍOS DEL JUSTICIALISMO

Una de las críticas que se le hace al Justicialismo es que, en la escala de valores políticos, se pone al hombre en tercer lugar. Tanto los de derecha, como sus empleados los de izquierda, nos acusan de fascistas.

Una Patria sin desarrollo integral (humano, tecnológico, económico, social, sostenible y sustentable) y sin una idolología que legitime ese desarrollo jamás podrá lograr que el hombre se realice plenamente. Y solo podrá realizarse plenamente con la realización de su comunidad, y que de acuerdo al marco ideológico que sustente se tomarán acciones políticas desde una teoría política derivada de una Doctrina nacional, que surge de la ideología de un pueblo, que compone la Patria. Por ello, la Verdad Justicialista Nº 8 nos dice “En la acción política la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, después el Movimiento, y luego los Hombres”.

En 1983 se inicia un nuevo período para la historia Argentina. Hay elecciones y se eligen autoridades. El imaginario justicialista buscará mantener una línea de contacto con el pasado. La fórmula que se vota es la continuidad de un tiempo que se había ido. No nos fuimos dando cuenta que muchas cosas habían cambiado. Se perdió.

En 1989, hay elecciones nuevamente. Una situación económica hiperinflacionaria, tensión entre los sectores civiles, políticos y militares. Cualquier cosa podía suceder. Y sucedió.

Gana las elecciones un muchacho venido de Anillaco, alto, rubio y de ojos azules. Vago, atorrante, mujeriego, conquistador. Todos conocían de esas cualidades. Para el ideario justicialista, Cafiero era muy serio, formal, oligarcón, “que se quedaba con un vueltito”. Pero lo cierto, era el más inteligente de toda la banda; si hubiera podido reformar la Constitución de la provincia de Buenos Aires, hoy tendríamos una realidad totalmente diferente. Pero toda la izquierda trabajó para Menem y Duhalde, y lo hicieron muy bien.

Para este nuevo gobierno, los valores de la escala política serán: primero el hombre, segundo el hombre y tercero el hombre. El trabajador con plata en el bolsillo es feliz y se desinteresa de todo. Compraron su casa, muchos tuvieron su primer negocio, recorrían el mundo en cuotas. La Patria de desaguazaba al mismo tiempo que el Movimiento de desmembraba…no importa, tenemos plata.

Menem traiciona a Duhalde y gana la Alianza. Caos económico. Crisis social y político. Duhalde se cobra la traición. Y Néstor traiciona a Duhalde.

El justicialista medio ahora está feliz, hay plata en el bolsillo. Subsidios y planes para todos y todas. Lo demás no importa, primero yo.

La Patria retrocede como en el juego de la Oca. El Movimiento Nacional Justicialista ya es una Torre de Babel, todos gritan “Perón y Evita”, pero nadie logra entenderse.

El nuevo gobierno modifica la escala de valores, ahora son dos: primero el poder, segundo lo demás. La Patria es un concepto en el diccionario, y el Movimiento se ha convertido en tantos colectivos que todos terminan chocando entre sí. Sin unidad y organización. El líder garantiza la pax movimentista. La teoría Laclau-Mouffe parece funcionar bien.

El colectivo Justicialista estará siempre a la asechanza para destruir, desacreditar, ridiculizar, a cualquier candidato que se diga Justicialista y que no responda a los cánones imaginarios del militante vagoneta.

Se perdieron muchos compañeros de una gran valía. Los viejos militantes cada vez más lobos y menos sabios. Destruyen sin construir. Señalan con el dedo, este si aquel no. Actualicemos la Doctrina piden los jóvenes, aberración gritan los viejos, y lo cierto es que ahora nuestra Doctrina cae en las garras de la Ideología de Género… ¿qué dicen ahora?

Transformaron a la Patria, en nombre del peronismo, en una caja recaudadora (para pocos); al Movimiento en un partido que va de un rato para la derecha y otro rato para la izquierda. Al hombre en un no-hombre. La verdad en pos-verdad. A la realidad en pos-realidad. Solo tiene sentido en esta realidad líquida lo que te relatan, no lo que ven tus ojos porque son engañeros.

Desde el ’83 es la primera vez que se siente más odio y rechazo hacia el peronismo: son todos chorros, arruinaron a la Argentina, no vuelvan. Por suerte, a Perón lo siguen respetando.

El Partido Justicialista es el gran Titanic que hacen chocar contra Unidad Brancaleone y su jefa y socio el “profanador”. ¡De esta no salimos compañeros!

Nos ganaron todos los espacios, no solos los del presente también los del futuro, porque están en la mente de nuestros hijos. Sombríos días se nos avecinan, noches de tragedia, desesperanza y desilusión se sienten en nuestra alma. Alma justicialista.

Compañeros, la culpa no es del enemigo. Es solo nuestra. Por soberbios, ombliguistas, celosos, egoístas, fanáticos sin sentido, sectarios sin fundamentos. No solo chocamos al Movimiento, hemos destruido el futuro de nuestros hijos, el de nuestra Patria…y también el de este Hispanocontinente, que en verdad, esperaban mucho más de nosotros.

No pego, critico.

Revertir esta situación, si es que aún nos queda tiempo, llevará décadas. Para empezar, debemos ponernos “pillos”, ser más astutos e ingeniosos. Cada uno de nosotros sabemos como somos, empecemos a elegir conductores que sean mejores que nosotros, que no tengan nuestras cualidades de “jodones”, que sean más serios, formados, con visión a futuro, que demuestre y muestre capacidad, inteligencia, sabiduría y tenga características de político virtuoso. Aquí el mercado se achica, serán muy pocos y esos son los que valen la pena jugarse.

 Por LUIS E. GOTTE

MAR DEL PLATA, AGOSTO 2018.

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