ENTREVISTA A DARDO CHIESA – RETENCIONES & CONFIANZA

Quien traiciona una vez, puede traicionar siempre

Muy bien el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas: ¿Acaso es una sorpresa que se iba a cortar la financiación a los países emergentes? (y la Argentina ni siquiera lo era, se endeudó como país de frontera). Los funcionarios de la Administración Macri pecan de hipócritas cuando se manifiestan sorprendidos para no parecer irresponsables, en el mejor de los casos. Y es correcta su apreciación de que la ofensiva contra las retenciones en general avanza desde las economías regionales (a causa del apoyo político de los gobernadores) más que desde otros sectores de la economía real: “(…) La incertidumbre nos vuelve a golpear la puerta, “es una medida transitoria”, escuchamos decir; qué gesto de grandeza, de seguridad y de justicia sería ponerle fecha de vencimiento a esta medida, dar una certeza de finalización”.

Si la confianza es la esperanza firme que una persona tiene en que algo suceda, la decisión de reimponer las retenciones a la exportación de productos agropecuarios, rompe definitivamente la palabra empeñada por el Presidente de la República, en reuniones privadas y anuncios públicos en donde sostuvo la calificación de pésimo impuesto y regresión tributaria; sin embargo, a la fecha se han vuelto a instrumentar.

Nadie duda que estemos en una crisis profunda de hondas raíces históricas desde el punto de vista, social, cultural y económico, sin visión de conjunto y con una persistencia patológica en reciclar conductas económicas cuyos resultados están marcados por la historia.

En diciembre de 2015 dejamos afortunadamente atrás la década desperdiciada e inauguramos un ciclo de esperanza en el que el campo ofreció, a cambio de reglas claras, un aumento considerable de todas sus producciones internas, muchas de ellas con récords históricos.

Paralelamente no se quiso o no se supo achicar el tamaño del Estado y se fomentó un crecimiento del gasto público a límites en que se hizo verdaderamente insostenible, ello se financió con deuda pública y cuando los mercados dejaron de prestar dinero, nos dimos de frente con la realidad, por eso que nadie se haga el distraído, esta crisis se anunciaba, aún desde dentro mismo de figuras centrales del Gobierno.

Como siempre, sin reparar las profundas diferencias que ofrece el sector productivo en su interior, se decidió reimplantar retenciones a todos, sin calibrar, si la fruta arrastra una debilidad estructural no recompuesta, o la lana requiere recuperar el 50% de su stock perdido o que entre el productor de soja de Salta y el de Santa Fe, existe un abismo de costos.

Retenciones para todos: fácil, seguro, recaudatorio y a seguir como se pueda. Ningún funcionario dejó de hablar de los estragos que produjo la sequíaen la recaudación del Fisco, pero ningún funcionario habló o tomó alguna medida para aquellos productores primarios, que fueron quienes la padecieron, de verdad, los que no recaudaron nada o se fundieron.

En 2008, frente a la Resolución 125 salimos a las rutas del país, a decir, que las retenciones debían ser sancionadas por el Congreso de la Nación, que eran regresivas, que castigaban al que más invierte y trabaja, que desalientan producción, que resultaban injustas, que por ese camino, castigábamos al interior profundo. Sin embargo, sólo con mejores modales, hombres que decían integrar un equipo sólido de economistas, nos llevan hoy al mismo destino.

La incertidumbre nos vuelve a golpear la puerta, “es una medida transitoria”, escuchamos decir; qué gesto de grandeza, de seguridad y de justicia sería ponerle fecha de vencimiento a esta medida, dar una certeza de finalización, marcar al sector productivo la línea del horizonte donde concluye el esfuerzo, para que la ilusión de transitoriedad se convierta en una meta, y disipe las nubes de la incertidumbre y la incredulidad.

En una Argentina intoxicada de palabras bonitas, vacías de prácticas consecuente s, el perro se vuelve a morder la cola, los mismos técnicos que nos llevaron hasta esta situación, son los garantes del nuevo paquete impositivo.

Si en la política valen los gestos… esta semana que finalizó, ocurrió una actividad del Sr. Presidente junto al representante de una empresa coimera confesa; y la vuelta a las retenciones.

Postales de un país, sin reglas, sin valores, sin conductas éticas y claramente sin confianza.

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