RIESGO ARGENTINO – CAVALLO – BRODA

Cuidado con los que buscan una solución como la de 2002 o el regreso kirchnerista

Como era de esperarse, en el actual contexto económico, los informes económicos son lapidarios con el escenario 2018/2019. Dos de ellos, el del exministro Domingo Cavallo y el del economista Miguel Angel Broda, además de mostrarse críticos, lanzan advertencias sobre los peligros como el de aplicar una solución como la de 2002.

Domingo Cavallo.

El último informe del exministro de Economía, Domingo Cavallo, que afirma que “la reciente escapada del dólar significa un peligroso agravamiento del clima estanflacionario que ya se venía observando desde el mes de abril”, sostiene que si bien el sigue acentuando el ajuste fiscal, el riesgo país aumenta.

Y ello se da porque teniendo en cuenta la evolución de las cuentas fiscales, “es muy difícil argumentar que la escapada del dólar se explica porque el gobierno no pone suficiente empeño en producir el ajuste fiscal.

Es más lógico pensar que la escapada del dólar tiene que ver con el escepticismo de los acreedores internos y externos sobre la capacidad del Tesoro y el Banco Central para evitar un default de la deuda interna y externa. Este escepticismo se ve claramente reflejado en la tasa de rendimiento de los bonos. Por consiguiente, es importante analizar el origen de este fuerte y persistente aumento del riesgo país.

El riesgo país aumenta no tanto por la magnitud del déficit primario sino por el riesgo de que la situación económica y política actual pueda terminar en una “solución” como la que trajo la ‘Mesa del Diálogo Argentino’ al final del 2001″.

Cavallo explica que “los acreedores externos e internos de Argentina (tenedores no bancarios de LEBACs, LETES en pesos, LETES en dólares, Bonos en dólares y en pesos bajo ley argentina y bonos bajo ley extranjera) tienen crecientes temores de que, apenas asuma un nuevo gobierno el 10 de diciembre de 2019, se produzca el default de la deuda interna y externa tal como ocurrió apenas asumido el gobierno de Duhalde en enero de 2002. Incluso, si se generaliza este temor, algunos predicen que el gobierno de Macri, aunque esté determinado a evitar el default, no podrá resistir la licuación, por aceleración inflacionaria extrema, de la deuda interna en pesos, lo que sería sólo el inicio del proceso de default de la deuda emitida bajo ley argentina.”

Y amplía afirmando que “este temor de los acreedores se funda no tanto en la existencia del déficit fiscal primario y al riesgo de que el gobierno pueda no cumplir con las metas fiscales comprometidas en el acuerdo con el FMI, sino en el deterioro del apoyo popular al gobierno de Macri y la aparición como alternativa de una corriente de opinión que bregue por una salida semejante a la de la “Mesa del Diálogo Argentino” del final del 2001, inspirada por Duhalde y, que esperan, será bendecida por el Papa Francisco.

Quienes están llevando a cabo la campaña comunicacional para abonar esta alternativa, utilizan la imagen de Roberto Lavagna como ministro de Duhalde y de Kirchner, pero esconden, con lógica inteligencia goebbelliana, que los superávits gemelos que tanto cautivan a muchos economistas, incluso a buenos profesionales, fue producto del default de la deuda interna por la que bregó con éxito Ignacio de Mendiguren y que tuvo que implementar, aun a disgusto, Jorge Remes Lenicov”.

Agrega que “para abonar aún más la perspectiva de que el gobierno de Macri pierda el apoyo del electorado y no sea reelegido, se ha comenzado a instalar, incluso con la complicidad de algunos economistas que dicen querer apoyar al gobierno, que la estrategia de crecimiento debe basarse en el “tipo de cambio real alto”, aunque sea logrado a partir de la indexación del tipo de cambio nominal, a partir de un nivel tan alto como el actual, sin preocuparse por eliminar el sesgo anti-exportador estructural que ha sido, desde siempre, el responsable del estancamiento de nuestras exportaciones”

Cavallo afirma que “hasta ahora, y a pesar de los mensajes que ha enviado la realidad desde abril en adelante, muchos economistas profesionales que quieren apoyar al gobierno, incluidos varios miembros actuales y anteriores del equipo económico y parte del staff del FMI, siguen argumentado que el tipo de cambio flotante y la no intervención del Banco Central en el mercado cambiario, va a permitir que la crisis de la deuda derivada de la interrupción repentina del flujo de capitales hacia el país, sea más fácil de resolver de lo que era en el año 2001. Mucho convendría que estos mismos profesionales analicen, además de la experiencia del 2001, la de 1995, cuando la salida de capitales provocada por el impacto de la crisis mejicana, fue incluso mucho mayor de la que se está produciendo en la actualidad”.

“Además de advertir cual es la causa más importante del pesimismo de los acreedores reflejado en la tasa de riesgo país, es importante que el gobierno renegocie con el FMI no sólo el cronograma de desembolsos y se comprometa a un ajuste fiscal más fuerte del que había comprometido en mayo, sino, sobre todo, que consiga un compromiso firme del FMI para apoyar una política monetaria y cambiaria que logre estabilizar el peso y remover del horizonte el riesgo de una acentuación y prolongación indefinida de la estanflación”, opinó.

Finaliza afirmando que “dado el actual clima político, la única concertación que me parece conducente es la del Gobierno Nacional con todos los gobernadores y con las centrales empresarias y gremiales. Los dirigentes políticos del Peronismo pueden ayudar, pero no lo harán aquellos que ya están embarcados en la estrategia Duhaldista de bregar por una solución como la del 2002 o en la del regreso de las políticas económicas kirchneristas”.

El economista Miguel Ángel Broda.

Por otra parte, el economista Miguel Angel Broda analiza en su informe de septiembre lo que ha pasado, lo que está pasando y hace un pronóstico de lo que pasará.

“Por más de dos años fue evidente la aprobación de los mercados al gobierno de Macri. Tal es así que le prestaron más de u$s100,000 M. Este fenomenal influjo de capitales permitió financiar nuestros abultados déficits gemelos (fiscal y externo) y la alta demanda de dólares para atesoramiento. 

Hasta que sobrevino el freno repentino de los flujos de capitales externos y se cortó el financiamiento de nuestros déficits gemelos”. Según afirma ocurrió a fines de abril, impulsado por la apreciación del dólar y la suba de las tasas de interés en USA, y luego a comienzos de agosto, por el impulso de “la crisis de Turquía, el escándalo de los cuadernos y el incremento de la incertidumbre política en Brasil”.

Recuerda que en el discurso del Presidente Mauricio Macri, de 3 septiembre, el mandatario “sostuvo que la crisis se había originado casi exclusivamente en factores exógenos” entre los cuales citó “la herencia recibida, la sequía, el cambio en las condiciones externas, la conducta de la oposición (que bajó las tarifas, dio apoyo legislativo al impuesto sobre la renta financiera, etc.)”, sin embargo, aclara que si ello incidió lo que ocurrió fue que “se cortó el financiamiento y la Argentina ingresó en una crisis financiera y cambiaria debido a un programa económico que tendió a aumentar nuestra vulnerabilidad macroeconómica frente a eventuales shocks adversos”

Y continúa: “En efecto, no se acertó con el plan económico elegido. Los déficits gemelos crecieron hasta el récord de 11 puntos del PBI; aumentó la dependencia del financiamiento externo para cubrir las crecientes necesidades financieras del Tesoro; se acentuó el atraso del tipo de cambio real; no bajó la demanda de dólares ni para atesoramiento ni para el turismo; tampoco se redujo la inflación; y el stock de LEBAC creció de manera exponencial; mientras que el nivel de actividad nunca despegó del todo.

Ante el corte del financiamiento en los mercados, la Argentina solicitó auxilio financiero al FMI y recibió un generoso préstamo por u$s50,000 M. Pero las expectativas no se cumplieron: el riesgo país no bajó, el mercado de capitales no se reabrió y el programa financiero del gobierno comenzó a generar cada vez más dudas”

Luego, sigue la explicación, “el programa con el FMI comenzó a claudicar. Empezó hacerse evidente que el gobierno no cumpliría con la meta piso de RIN, la meta techo de ADN, ni las metas de inflación comprometidas en el Acuerdo con el FMI. Sólo estaba encaminado a cumplir con las metas fiscales de reducción del déficit primario.

Tras un mes de julio de tensa calma financiera y cambiaria, en la primera semana de agosto sobre vino el segundo sudden stop y el clima se tensó aún más.

Siguieron aumentando las preguntas sobre cómo haría el gobierno para cerrar el financiamiento del sector público en 2019. Siguieron aumentando las dudas sobre cómo haría el gobierno para equilibrar el mercado cambiario que en el mes tiene un faltante de dólares del orden de 3,000 M. Tampoco ayudó la decisión del BCRA de acelerar el desarme de las LEBACS (en parte contra reservas) que mostró al gobierno más preocupado por bajar el dólar, que por bajar el riesgo país.

En medio de la “tormenta”, el presidente salió a anunciar un adelanto de los desembolsos del FMI sin haber consultado suficientemente con dicho organismo.  Ello sumó más incertidumbre, lo que desembocó en un nuevo Acuerdo con el FMI (aún en negociación) y cambios en el Gabinete”. 

En cuanto al panorama actual, el informe destaca que “los anuncios del Ministro dejaron un “sinsabor”: las autoridades económicas no parecen tener un claro diagnóstico de los problemas económicos que enfrenta la economía argentina (parecen haber subestimado el problema de un faltante del orden de u$s3.000 M de dólares por mes en el mercado cambiario); que el escenario sigue siendo de alta incertidumbre, y que se profundiza la recesión y se acelera la inflación.”

Según analiza, los anuncios del lunes “reflejan que el gobierno está concentrado en intentar resolver el problema de financiamiento del sector público pero está minimizando el del faltante de dólares en el mercado de cambios”

En tanto, sobre “la principal medida anunciada (retenciones) no luce como la más adecuada: si hay un exceso de demanda de dólares en el mercado de cambios, lo único que no sería conveniente hacer es poner un impuesto a la exportación, la única fuente genuina de dólares (oferta de divisas).”

“Quizás el gobierno piense que al garantizar los pagos de la deuda externa en 2019 aplacará la sed de dólares. Pero ello puede no ser suficiente para detener la dolarización. 

De todos modos, las medidas fiscales (adelantos de desembolsos + déficit primario “0”) ayudan a disipar algunas dudas. Pero la incertidumbre se mantiene alta a la espera del nuevo programa con el FMI.”

Destaca también que el Ejecutivo decidió abortar la rebaja de impuestos y contribuciones patronales, y que el mercado esperaba más por el lado de reducción de gastos; que se descartaron medidas heterodoxas como restricciones en la cuenta financiera para la compra de dólares o un impuesto al turismo, las cuales, si bien no nos gustan, tienen sentido en la “emergencia”.”

En cuanto a las proyecciones, destaca que “sin la redefinición del programa económico del nuevo Acuerdo con el FMI, luce difícil que los activos financieros ya hayan encontrado un “piso”; que “la economía real empeorará antes de mejorar. Y depende del gobierno que este proceso sea más o menos profundo y prolongado”; que “un ajuste fiscal más acelerado, más las medidas tendientes a capear la crisis, tasa de interés a 60% y aumento de encajes, puede profundizar aún más la recesión (en el corto plazo estas políticas pro cíclicas van a traer aparejadas más desempleo y caída del salario real); que hoy es díficil “predecir cuándo tocará piso la economía, y que por el momento se espera una caída promedio del PBI en 2018 de -2.6% y un retroceso entre puntas (IVT18 vs IVT17) en torno al -6%, lo que deja un arrastre estadístico negativo para 2019 del orden de -2.5/-3.0%; y también que “se proyecta para todo 2018 un “piso” de inflación de 42% dic/dic”.

En cuanto a 2019, afirma que es mucho más difícil predecir, pero que “se trabaja con un escenario de crecimiento nulo del PBI para 2019 y con una tasa de inflación del orden de 27%”.

De ahí que, alertó en declaraciones a los medios que “la competencia electoral del próximo año debería estar basada en un punto clave: “¿Cómo hacemos un programa de estabilidad y crecimiento serio?”.”

“Este deterioro tiene que parar, no podemos ser el único país del mundo que cada vez tiene más pobres. Y la verdad es que no hay condición, excepto un fenomenal sistema político que no quiere agarrar el toro por las astas”, advirtió Broda.

En ‘Radio Mitre’, Broda consideró que los programas económicos no los hacen los políticos, “ellos solo deben poner el dedo a un programa serio”. “Puede ser con características del Austral, de la convertibilidad, de la dolarización, del programa de estabilidad de Israel del 85, como quieran”, añadió.

Desde su visión, “ese programa debería mezclar elementos ortodoxos y heterodoxos. De esto se puede salir con ideologías no extremas. Pero mientras estemos tapando agujeros, no. Estamos en el Fondo a ver si conseguimos 10 millones más, a ver si la economía cae 2 o cae 1,5%, o si la inflación en lugar de ser 40% es 38%; basta de eso”, se quejó

Para Broda, las reuniones que se realizaron durante todo el fin de semana para finalmente anunciar el nuevo Gabinete son “un chiste de Nic”. “No cambiamos nada, no reducimos nada, perdimos el tiempo. En lugar de estar trabajando para llevar un mejor programa a l FMI, solo pensamos 10 segundos: ‘hay 70 mil de exportaciones ponele 4 pesos y ya está'”.

“La verdad es que estamos en una emergencia; acá hay que tratar de ver cómo se llega a las elecciones y ver si podemos competir a ver quién es más hábil para salir de esta decadencia”, advirtió.

El economista recordó que esta es la quinta crisis en nueve años y medio y que “el proceso recesivo es fuerte”. Además, consideró que el valor del dólar a 38 pesos en promedio “es muy alto”.

“La heterodoxia quería un dólar alto y estable pero acá el problema es de flujo. La demanda excede la única oferta de dólares que tenemos: las exportaciones. Ojalá que el dólar pueda mantenerse en términos reales así y no sea más alto”, señaló.

En este sentido, Broda consideró una necesidad imperiosa emparejar el flujo de mercado pero dejando de vender reservas. Advirtió que el Banco Central vendió reservas por 22.800 millones de dólares desde marzo al día de ayer. “Reservas brutas quedan 51.000 millones, pero netas quedan 16.000 millones; vendimos más reservas en estos cinco o seis meses que las reservas netas que tenemos“, advirtió .

Respecto a la misión que encabezó el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, en Washington, para conseguir más plata del exterior, Broda señaló: “Estamos mejor que el lunes; creo que se pueden lograr fondos adicionales. Estamos en un programa para sobrevivir pero probablemente estemos mejor firmando el acuerdo con el FMI”.

El economista recordó que nadie en el mundo paga sus deudas sin colocar deuda, y que a la Argentina se le cerraron los mercados, por lo que tuvo que ir a pedirle al Fondo Monetario Internacional. “A lo mejor los activos argentinos tocan su piso y tengamos un sufrimiento del lado real de algunos meses, pero probablemente enderezamos el barco “, pronosticó.

En este contexto, a diferencia de lo que piensa el oficialismo, “hemos llegado a una situación sumamente crítica, no por cuestiones externas, ni por la sequía, ni por la oposición, sino porque lamentablemente el talón de aquiles, de un buen rumbo como el que inició Macri, fue la política económica que nos llevó acá”.

Respecto a la restauración de las retenciones, Broda consideró que cuando no hay financiamiento hay que ajustar gastos. “Mucha gente pensaría que a lo mejor un impuesto a nuestra fuente genuina de dólares, que son las exportaciones, no era lo más adecuado, pero esta fue una emergencia para salvar al paciente. En la emergencia uno tiene que dejar la ideología de lado y actuar”, afirmó.

Finalmente, al ser consultado sobre las versiones que hablan de negociaciones para acceder a una línea de crédito con el Tesoro de USA, Broda señaló: “Por ahora no pare ce posible eso ni un swap de monedas; de todas maneras es una puerta abierta si esto del incremento de los desembolsos sale mal”, concluyó.

 

Buenos Aires, 6 de setiembre de 2018

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