LA CRISIS ECONÓMICA-FINANCIERA, LOS ATAQUES AL PAPA Y UN INTERESANTE LIBRO

Mientras la Argentina y buena parte del mundo atraviesan una importante crisis económica-financiera que incluye la expansión de las fuerzas políticas de las derechas nacionalistas y el papa Francisco particularmente sufre un creciente hostigamiento también en la Argentina, de la que es nativo, y buena parte del mundo, un interesante libro que lo tiene como responsable principal resulta muy apropiado para ayudar a entender todo ello.

 Se trata de una breve obra de la Editorial Claretiana bajo el título de “La Patria es un don, la Nación es una tarea”, subtitulada “Refundar con esperanza nuestros vínculos sociales”, que si bien vio la luz hace cinco años, en agosto de 2013, tiene una enorme actualidad en estos tiempos ya que es claramente indicadora de la dirección hacia la que marcha la sociedad contemporánea y las razones por las que algunos poderosos sectores cargan contra el pontífice.

A lo largo de 144 páginas, con el prólogo y los comentarios del sacerdote Carlos Alberto Accaputo, licenciado en Ciencias Sociales y responsable de la Comisión Arquidiocesana de Pastoral Social de Buenos Aires, se han recopilado diez homilías de Francisco emitidas entre 1999 y 2012 en los respectivos 25 de mayo (no hubo en 2005) en las que a partir de la Doctrina Social de la Iglesia reivindicó el proceso independentista iniciado en 1810 con un profundo análisis de la actualidad reiterando la temática de fondo en cada una de ellas pero con el añadido de hacerlo a partir de enfoques particulares.

Más allá del libro y casi como una predestinación es interesante la etimología de su nombre civil, Jorge Mario Bergoglio por cuanto Jorge es “labrador” en griego, y el papa se ha dedicado a hacer brotar una serie de propuestas tendientes a mejorar la sociedad humana, mientras Mario viene del latín “Marte”, el dios de la guerra, y él es un guerrero por las justas causas, mientras el apellido Bergoglio, de origen turinés, deviene de una población a partir de la cual se desarrolló la actual ciudad de Alessandria, en homenaje al papa Alejandro III (1159-1181) quién llevó adelante una serie de reformas en la Iglesia Católica y debió enfrentar varias rebeliones internas en busca de su destitución. Para todo ello, probablemente, al asumir como papa Bergoglio adoptó el nombre de Francisco, en germano “el que es libre”.

Si bien Francisco en sus homilías recurrió constantemente a afirmar sus opiniones a partir de palabras de Jesús, no se dirigió exclusivamente a los católicos ya que, como señaló Accaputo en sus conclusiones, apuntó “a cualquier ciudadano, creyente o no, más allá de su pertenencia a algún gobierno, partido político, organismo oficial, etcétera”. Algo coherente con su gestión papal de acercamiento a otras religiones y diferentes sectores sociales.

Como se señala en la solapa de la tapa, la cuestión central pasa por “La denuncia con respecto a los poderosos sin concesiones ni contemplaciones de ninguna índole, sin faltar a la caridad, cuestiona a los que ejercen el poder de distintas maneras por su egoísmo, frivolidad y falta de actitud de servicio y aíslan su conciencia y por tanto, su acción, de búsqueda del bien común de la Nación”.

 El eje sobre el que se basan sus invocaciones a los argentinos, que bien deben ampliarse a buena parte de la humanidad pueden resumirse cuando señala que “Hemos vivido muchas ficciones creyendo estar en los primeros mundos, nos abrazó el becerro de oro de la estabilidad consumista y viajera de algunos a costa del empobrecimiento de millones”, por lo que resulta natural que los pocos beneficiarios a costa de las mayorías hoy carguen contra él, incluyendo a sectores de la propia Iglesia Católica, como en los Estados Unidos de América, el país del que surgieron con más fuerza las políticas que el combate y que tienen como especial víctima a “Una juventud tentada por el consumismo, inmersa en el vacío y las vaciedades”.

Y al dirigirse al pueblo argentino, cuya situación se ha ido agravando desde aquellas homilías hasta estos días convocó a que “Frente a la encrucijada, la solidaridad y el trabajo, la capacidad de creatividad, individual y colectiva, la organización popular, permitirán, como en otros momentos fundantes, salir del aislamiento y demostrar nuestros valores”.

Tal vez pueda haber lugar para algunos matices diferenciadores en algunos aspectos, particularmente cuando trasunta un optimismo acerca de deseables cambios en el comportamiento humano de sectores de la población incluidos las minorías saqueadoras, un adjetivo este último, que se relaciona con el publicano (denominación dada en la Antigua Roma a los recaudadores de impuestos) Zaqueo, un saqueador de Jericó que trabajaba para los romanos cargando en su saco montos mayores a los requeridos con lo cual se había enriquecido notablemente; un funcionario que como muchos de estos tiempos usan el estado en su propio beneficio.

Pero el Nuevo Testamento cuenta que entrando Jesús a Jericó, Zaqueo, como era muy bajo, se trepó a un sicómoro para poder verlo bien, pero a su vez también fue visto por aquél quién le dirigió la palabra y al convocarlo lo transformó y de saqueador se convirtió en un servidor de su pueblo donando gran parte de sus cuantiosos bienes. En su homilía del 25 de Mayo de 2002, Francisco, a través de ese relato aspira a que los pobres de hoy también impulsen los cambios para que exista una adecuada distribución de la riqueza cambiando la actual concentración de la misma en pocas manos.

Por todo ello es que Accaputo concluyó su introducción con una invitación “a todos los argentinos, particularmente a su dirigencia, a beber de esta fuente de agua fresca, de sabiduría que hoy compartimos y así podamos servir a esta comunidad del destino que es la Patria, la Nación”.

Por Fernando Del Corro

Agencia Latinoamericana de Información

11 de Septiembre de 2018

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