LA SEQUÍA DESPLAZÓ EL FIEL DE LA BALANZA

El dólar a $40 no le movió el amperímetro al comercio exterior

El saldo de agosto repitió la historia que se venía dando con el atraso cambiario y siguió en la senda negativa, nada menos que en US$1.127 millones, con lo que en 8 meses el rojo acumula US$7.000 millones. Es cierto que a las exportaciones les falta la soja, a la que la corriente de La Niña le tiró las maldiciones de la sequía hasta que los porotos que no se embarcaron al exterior se recibieron del Norte. La factura de compra de los combustibles llegó con el recargo del barril de USA y, si bien es cierto que se trajeron menos autos que el año pasado, todavía representan el 70% de las alicaídas ventas al mercado interno. Por todo lo que cayó el consumo doméstico, los celulares y electrónica que vienen de afuera se la llevaron de arriba en esta crisis. Los bienes intermedios siguen con b uen ritmo importador, no así los de capital, asociados a la inversión. La radiografía del comercio exterior argentino no da para imaginar una fuente de dólares resultante de la diferencia entre exportaciones e importaciones. A las 1ras. le falta la próxima cosecha y, a las 2das., la recesión les aliviaría algo así como el 60% de lo que necesita la industria para funcionar. Pero, estructuralmente, el modelo de gestión acordado entre el macrismo y el Fondo Monetario Internacional se basa en una refinanciación continua del sobreendeudamiento, con la producción, el salario y el empleo fuera de agenda. La cosecha 2019, en todo caso, podría nivelar la balanza.

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Dólar, la moneda que tanto precisa la Argentina.

La corriente de La Niña no sólo secó los campos de siembra de soja en la campaña finalizada, sino que dejó exangüe el altamente dependiente platillo exportador de la balanza comercial.

Ni el dólar a $40 la parálisis industrial ni las 7 plagas que, como las de Egipto, se descerrajaron sobre la economía de este 2do semestre impidieron que se tiñera de un tono rojo subido en -US$ 1.127 millones.

Fue más que un mes de abultado déficit de la caja entre las divisas que entran por ventas y las que salen por compras al exterior: el estrés cambiario hizo esfumar US$8.200 millones entre reservas y primer desembolso del Fondo Monetario Internacional.

Así, el saldo negativo acumula entre enero y agosto US$7.000 millones y se encamina hacia los US$8.600 en que cerró el año pasado.

El ministro de la Producción, Dante Sica, seguramente preferiría estar firmando el reporte del intercambio del lado del mostrador de la consultora Abeceb que dirigía hasta que fue nombrado en el gobierno de Mauricio Macri, antes que tener que ser la cara oficial de tan mal resultado.

Hasta la cofundadora de Cambiemos, Lilita Carrió, lo acaba de intimar públicamente a que cumpla con la promesa de respaldar a las Pymes exportadoras, cuando en realidad su colega del gabinete, el titular del Palacio de Hacienda, Nicolás Dujovne, en persona, acuerda con el FMI e liminar subsidios e imponerle derechos a las colocaciones que se hacen afuera.

El modelo en marcha a partir del salvataje del Fondo para frenar el que parecía un inevitable default es sustentable apenas para un puñado de traders e inversores que siguen consumiendo como si nada hubiera sucedido y, por lo tanto, ayudan a sostener la demanda importadora.

Balanza desequilibrada

Abeceb puntualiza que, con datos desestacionalizados, las exportaciones cayeron en agosto, respecto de julio, 3,6% contra -0,8% de las importaciones..

Por un lado, las cantidades compradas o vendidas al exterior bajaron -5,4% y -7,2%, respectivamente, sólo compensadas por un 5,5 y 6,1% de mejora en los precios, de modo que se registró un decrecimiento marginal del -0.3 y -1,4% en una y otra.

En esta etapa de recesión con inflación, llegan menos containers a la aduana, pero no es proporcional el ahorro de divisas debido a lo que cuestan, pero del otro lado, la carencia de competitividad, por más alto que esté el tipo de cambio, deja a la balanza comercial librada a la agroexportación.

Pruebas al canto, las ventas primarias (agropecuarias), de fuerte incidencia en los ingresos, se desplomaron 20,5% en agosto respecto de similar mes de 2017 y las que le siguen en la cadena de valor, de origen agropecuario (MOA), apenas dieron +0,4% de alza, contra un crecimiento del 11,3% en las manufacturas de origen industrial (MoI) y del 7,8% en combustibles y energía.

Sin el aporte del agro, los productos de exportación que se pusieron al hombro la dinámica agregada, apunta Abeceb, fueron los automóviles, tractores, velocípedos y demás vehículos terrestres (US$ 192 millones); carne bovina, deshuesada, congelada (US$64 millones); aceite de girasol en bruto (US$44 millones); minerales de cobre y sus concentrados (USD 32 millones) y limones (USD 28 millones).

Por el contrario, por las contingencias climáticas se cruzaron de vereda los porotos de soja, excluidos para siembra, para los que hubo que pagar US$ 204 millones, y para abonos, otros US$ 76 millones.

Otros comportamientos que empujaron para abajo la aguja del déficit comercial en el mes de referencia fueron harina y pellets de la extracción del aceite de soja (US$ -84 millones); aceite de soja en bruto, incluso desgomado (US$ -58 millones); oro para uso no monetario (US$ -36 millones); maníes preparados o conservados (US$ -27 millones); biodiésel y sus mezclas (US$ -19 millones).

En la columna importadora, el aumento en el precio del petróleo y la pesadez de la producción local para ir sustituyendo el abastecimiento externo hicieron saltar en agosto +57,1% interanual el rubro combustibles y lubricantes (US$ 301 millones), dentro de los cuales por aceites crudos de petróleo se gastó US$ -49 millones menos, en tanto que los bienes intermedios avanzaron 16,7% más.

Los que perdieron dinamismo fueron las adquisiciones de bienes de capital, que el gobierno mencionaba el año pasado como indicador de que había inversiones y bajaron -24,9% el mes pasado. Acompañaron las piezas y accesorios para bienes de capital:-9,4%.

Los vehículos automotores de pasajeros fueron otros que resignaron posiciones: – 15,3%. Asimismo, automóviles, tractores, velocípedos y demás rodados terrestres resignaron US$ -208 millones.

Y los bienes de consumo traídos de afuera, de los que se puede esperar cualquier número de caída, tuvieron una retracción del- 4,0%. Por computadoras, teléfonos y sus partes se importaron US$ -149 millones menos.

Por RUBÉN CHORNY

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