NI PEJOTISTAS NI COOKISTAS, JUSTICIALISTAS

REENCUENTROS

Las luchas de nuestro criollocontinente, en estos nuevos-viejos tiempos, pasan por su liberación, no por su liberación política de potencia extranjera, tampoco por una liberación económica de la oligarquía financiera internacional…ni política ni económica, hoy la liberación de nuestros pueblos, primero, es IDEOLÓGICA.

Nuestros dirigentes políticos y sindicales, empresariales e industriales, barriales o sociales, académicos o intelectuales, no tienen una sensible y verdadera conciencia de la REALIDAD.

Por lo que, la lucha primera que deben dar es ideológica, y que se expresa en términos de PUEBLO-ANTIPUEBLO, esta última se da entre los que intentan agrietar y fracturar lo que llamamos “la ideología del pueblo” que es la que define los grandes objetivos que orientan los lineamientos de la acción política en un tiempo de larga duración. Es decir, son valores y principios, virtudes y creencias profundas de un pueblo culturalmente semejante.

La Revolución Industrial construyó una estructura ideológica, el LIBERALISMO, con el fin de conformar una conducción internacional burguesa, sin considerar ni respetar la idiosincrasia de nuestros pueblos, sus cosmovisiones y sus saberes.

Las consecuencias que producen los avances de las máquinas sobre el trabajo y los trabajadores generan la materialización científica de una contraideología, el MARXISMO, pretendiendo unificar una conducción internacional proletaria, sin comprender ni observar los procesos internos que sufre y se desarrolla en cada Patria.

Esta contraideología debió morir con el avance de la legislación social y la mejora de las condiciones laborales. Y cada una de nuestros pueblos desarrollar su propio sistema filosófico para trabajar en la adaptación de su realidad a las nuevas condiciones económicas que emerge en nuestro occidente-mundo. No fue así. No sólo se desarrolló y expandió en Europa sino que se extrapoló en América toda.

En nuestro criollocontinente, la historia nos demuestra que LOS PUEBLOS SIGUEN SU PROPIO PROCESO DE LIBERACIÓN.

De México a la Argentina, todo pensamiento relacionado con el liberalismo-derecha y el marxismo-izquierda-internacional-nacional nos han llevado a esta demostrable realidad de PATRIAS DEPENDIENTES.

Ser de derecha o de izquierda, ser fundamentalista o dogmático-sectario, ser progresista, conservador o vanguardista, es representar el anti-pueblo.

Fueron estas fracturas, como otras, la que retrasó, neutralizó, derribó e infiltró a los MOVIMIENTOS NACIONALES DE LIBERACIÓN que surgieron en nuestra tierra toda. 

El JUSTICIALISMO, desde la práctica liberadora nacional que Perón realiza con su pueblo, le permitió a éste elevarse a nivel ideológico-filosófico, conformando una DOCTRINA; trazando una metodología de trabajo que se llamó TERCERA POSICIÓN.

Si nuestros dirigentes, nuestros pensadores, nuestra burguesía, nuestros trabajadores, hubieran comprendido esta realidad, nos hubiéramos evitado décadas de sufrimiento y de frustraciones.

Nuestra Doctrina es simple, práctica, clara y aplicable. No necesita de superaciones, de evoluciones o síntesis. Si de actualización.

El liberalismo va evolucionando permanentemente con sus usinas de pensamiento. El marxismo se va superando conforme cambian las circunstancias, de Marx a Gramsci, de la Escuela de Frankfurt a la socialdemocracia, de Mouffe a las nuevas usinas culturales marxistas, no dejan nada al azar.

La Doctrina Justicialista hoy se encuentra enjaulada. No así el peronismo, que irá travistiéndose de acuerdo a los eventos eleccionarios.

Con la caída de Perón, muchos creyeron que el camino hacia la revolución (la que fuere) sólo sería posible con sangre, rechazando el tiempo. Y una revolución necesita de revolucionarios, de mártires y no héroes, de identificar a un enemigo y derrotarlo. El enemigo los uniría a todos. De Nahuel Moreno a Abelardo Ramos, de Hernández Arregui a J.W. Cooke, de Rodolfo Walsh a Ortega Peña…todos se cubren con el paragua peronista. Todos lo que nunca leyeron a Perón. Perdimos el rumbo con tanto entrismo.

El resultado final fue el mismo que el de la Unión Cívica Radical, implosionando como un agujero negro. Acumularon tantas contradicciones que estallaron en innumerables pedazos. El Cooke radical se llamó Raúl Alfonsín.

El Movimiento Nacional Justicialista está extinto. El Justicialismo en la mente de muy pocos predicadores territoriales. El peronismo dividido en dos hordas, pejotistas y cookistas. Ambas líneas enfrentadas de manera irreconciliables, mientras se mantenga y la mantengan así, no habrá Patria, no habrá Movimiento y no habrá Pueblo. Sólo dependencia

¿Cuál de las dos hordas planteará el reencuentro? ¿Cuándo dejaremos de ser hordas para convertirnos en Movimiento Justicialista? Sin unidad y organización del conjunto, en su medida y armoniosamente, no hay conducción de nada.

 por LUIS E. GOTTE

la pequeña trinchera

MAR DEL PLATA, SEPTIEMBRE 2018

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