A 52 AÑOS DEL OPERATIVO CÓNDOR: LA HSITORIA DE LOS 18 JOVENES ARGENTINO QUE SECUESTRARON UN AVIÓN PARA RECUPERAR LAS MALVINAS

Algunos de los integrantes de la Operativo Cóndor

¿Qué tienen en común Dardo Cabo, un militante montonero fusilado a comienzos de 1977 y Alejandro Giovenco, miembro de la Concentración Nacionalista Universitaria, muerto al estallarle una bomba que llevaba en un maletín en plena avenida Corrientesen 1974? Que ambos habían sido dos de los protagonistas del Operativo Cóndor: el 28 de septiembre de 1966 18 jóvenes llegaron sorpresivamente a las Islas Malvinasen un avión de línea e izaron la bandera argentina. Lo hicieron en tiempos en que gobernaba el general Juan Carlos Onganía, quien se deshacía en atenciones hacia el Duque de Edimburgo, de visita en el país.

Todo comenzó como una loca idea de Dardo Cabo, un joven militante peronista de la UOM de 25 años, y de su pareja, la periodista Cristina Verrier, quien ya conocía las Malvinas. A medida que la fueron compartiendo con otros militantes, jóvenes como ellos,fue madurando la idea de ir a las islas. El objetivo de la misión era la de hacer visible la causa Malvinas.

Además de Cabo y Giovenco, de 21 años, el grupo estaba conformado por Juan Carlos Rodríguez (31), empleado; Pedro Tursi (29), empleado; Aldo Omar Ramírez (18), estudiante; Edgardo Salcedo (24), estudiante; Ramón Sánchez; María Cristina Verrier (27), periodista; Edelmiro Navarro (27), empleado; Andrés Castillo (23), empleado; Juan Carlos Bovo (21), obrero metalúrgico; Víctor Chazarreta (32), metalúrgico; Pedro Bernardini (28), metalúrgico; Fernando Aguirre (20), empleado; Fernando Lizardo (20), empleado; Luis Caprara (20), estudiante de ingeniería; Ricardo Ahe (20), estudiante y empleado; y Norberto Karasiewicz (20), obrero metalúrgico.

Los integrantes tenían órdenes específicas. Unos irían a la casa del gobernador, Cosmo Dugal Haskard, quien hacía dos años que estaba en el cargo y no se encontraba en las islas; otros al cuartel militar, ocupado por no más de 50 soldados; y un tercer grupo a la oficina legislativa.

·       El Día D

¿Qué tienen en común Dardo Cabo, un militante montonero fusilado a comienzos de 1977 y Alejandro Giovenco, miembro de la Concentración Nacionalista Universitaria, muerto al estallarle una bomba que llevaba en un maletín en plena avenida Corrientesen 1974? Que ambos habían sido dos de los protagonistas del Operativo Cóndor: el 28 de septiembre de 1966 18 jóvenes llegaron sorpresivamente a las Islas Malvinasen un avión de línea e izaron la bandera argentina. Lo hicieron en tiempos en que gobernaba el general Juan Carlos Onganía, quien se deshacía en atenciones hacia el Duque de Edimburgo, de visita en el país.

Todo comenzó como una loca idea de Dardo Cabo, un joven militante peronista de la UOM de 25 años, y de su pareja, la periodista Cristina Verrier, quien ya conocía las Malvinas. A medida que la fueron compartiendo con otros militantes, jóvenes como ellos,fue madurando la idea de ir a las islas. El objetivo de la misión era la de hacer visible la causa Malvinas.

Además de Cabo y Giovenco, de 21 años, el grupo estaba conformado por Juan Carlos Rodríguez (31), empleado; Pedro Tursi (29), empleado; Aldo Omar Ramírez (18), estudiante; Edgardo Salcedo (24), estudiante; Ramón Sánchez; María Cristina Verrier (27), periodista; Edelmiro Navarro (27), empleado; Andrés Castillo (23), empleado; Juan Carlos Bovo (21), obrero metalúrgico; Víctor Chazarreta (32), metalúrgico; Pedro Bernardini (28), metalúrgico; Fernando Aguirre (20), empleado; Fernando Lizardo (20), empleado; Luis Caprara (20), estudiante de ingeniería; Ricardo Ahe (20), estudiante y empleado; y Norberto Karasiewicz (20), obrero metalúrgico.

Los integrantes tenían órdenes específicas. Unos irían a la casa del gobernador, Cosmo Dugal Haskard, quien hacía dos años que estaba en el cargo y no se encontraba en las islas; otros al cuartel militar, ocupado por no más de 50 soldados; y un tercer grupo a la oficina legislativa.

Uno de los paisajes actuales de las Malvinas

Al día siguiente, se ofreció como mediador el cura católico, de origen holandés, Rodolfo Roel. El sacerdote quería que todo terminase pacíficamente. En la iglesia se llegó a un acuerdo. El grupo entregó las armas al piloto del avión y se acordó que no se rendirían ante los ingleses. La practicidad anglosajona los llevaba a terminar con esta cuestión lo antes posible. También liberaron a Héctor Ricardo García, a quien habían encerrado en un calabozo cuando lo sorprendieron tomando fotografías del poblado.

En Buenos Aires, Juan Carlos Onganía calificaba al grupo de “piratas”, pero no pudo frenar que los medios comunicasen la noticia.

En la tarde del 1° de octubre, los 18 fueron embarcados en el buque Bahía Buen Suceso. En 1982 volvería a esas aguas como barco logístico durante la guerra de Malvinas y terminaría en el fondo de las heladas aguas cuando los ingleses lo hundieron una vez terminada la lucha armada.

El día 3 de octubre arribaron a Ushuaia, donde la Justicia federal los procesó por privación de libertad y tenencia de armas de guerra, no pudiéndolo hacer por el secuestro de la aeronave, delito que no estaba tipificado. Estuvieron detenidos cerca de nueve meses, menos Cabo, Giovenco y Rodríguez, considerados cabecillas, quienes purgaron tres años en la cárcel.

El grupo se disolvió y cada uno tomó por distintos caminos donde otras historias de enfrentamientos y desencuentros no lograrían borrar el recuerdo de esa loca idea llamada “Operativo Cóndor”.

Bariloche, 28 septiembre, 2018

noticiasdebariloche.com.ar

 

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