A 52 AÑOS DEL OPERATIVO CÓNDOR

Andrés Castillo, uno de los integrantes del grupo que tomó Malvinas en 1966, revive la gesta

El Operativo Cóndor fue un hecho histórico realizado los días 28 y 29 de septiembre de 1966, por un grupo de argentinos que desvió un avión de Aerolíneas Argentinas, obligando a su comandante a aterrizar en las islas Malvinas, usurpadas por Gran Bretaña en 1833, pero reclamadas históricamente por la Argentina.

El avión Douglas DC-4LV-AGG, de Aerolíneas Argentinas secuestrado, luego del aterrizaje en las Islas Malvinas el 28 de septiembre de 1966. Foto LaGazetaFederal/InfoGEI

La Plata, 28 Sep InfoGEI).- El 28 de septiembre de 1966, un comando armado integrado por 18 jóvenes entre estudiantes, obreros, sindicalistas y periodistas, con una edad promedio de 22 años, en su mayoría militantes peronistas y nacionalistas, secuestró un avión Douglas DC-4LV-AGG de Aerolíneas Argentinas, que había partido desde el Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires a la 00:34 con destino a la ciudad capital santacruceña, Río Gallegos, obligando al piloto a desviarse y aterrizar en las islas Malvinas.

Durante una entrevista inédita brindada hace dos años a la Agencia de Noticias de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA (ANCCOM), por uno de aquellos protagonistas, Andrés Castillo, revive la gesta en primera persona con sus entrevistadoras, la periodista Sol Cialdella, y la fotógrafa Melody Abregú.

Andrés Castillo, hoy Secretario General Adjunto de la Asociación Bancaria a nivel nacional, fue el primero en pisar las Islas Malvinas de los 18 jóvenes militantes que el 28 de setiembre de 1966 desviaron un vuelo comercial hacia el archipiélago, en lo que se conoció como Operativo Cóndor.

En su oficina en el gremio bancario, luce una serie de fotografías emblemáticas, que mucho dicen sobre él: un retrato de Evita, la imagen que tomaron cuando izaban la bandera argentina en Malvinas, una foto con Cristina Kirchner y otra de él con su pequeña nieta y Néstor Kirchner a su lado.

La entrevista comienza diciendo a ANCCOM dónde militaba y cómo conoció a Dardo Cabo, el líder de la Operación Cóndor.

Con Dardo nos conocíamos desde los 15 años y con otros compañeros teníamos una relación desde hacía tiempo. Éramos compañeros de militancia en la Juventud Peronista, y nos reuníamos en cafés, donde siempre la cuestión Malvinas aparecía como una cosa inconclusa, como algo pendiente de esa Argentina que había perdido el territorio en manos de la invasión de los ingleses. Yo además recién empezaba a militar en el gremio de la Caja de Ahorro y Seguros, que en ese momento era del Estado.

Muchas veces escuchábamos fantasías sobre qué hacer y un día, con Rodolfo, “Rudy” Pfaffendorf, un compañero que está muerto, nos encontramos con Dardo, quien nos contó que estaba organizando un viaje a Malvinas. En ese momento, mucha bola no le di. Era algo secreto, pero conversado entre muchos. Hoy, con toda la tecnología que hay, hubiéramos caído en cana en dos minutos.

Luego Castillo cuenta que se sumó al grupo cuando su amigo Rudy lo llama y le dice: “¿Te acordás del viaje de Dardo al sur? Bueno se va esta noche”. A partir de ese momento Castillo trató de ubicarlo todo el día y después de llamar a mucha gente, ese mismo día 27 de septiembre, da con un compañero que le dice: “Yo lo veo hoy, venite”.

Fue así que se encontraron en el Correo Central y tomaron un colectivo hasta Munro, donde en un local de la UOM estaban “los compañeros” que integrarían el comando, en tanto que Dardo, estaba en un bar, comiendo un sándwich. “Nos abrazamos, porque hacía mucho tiempo que no nos veíamos y me preguntó si quería ir. Le dije que sí. Le avisé a mi novia que le pidiera a mi papá que fuera a pedir licencia a mi trabajo, por unos días”.

“Así viajamos los 18, desde Munro a Retiro en tren y desde ahí en un colectivo más, hasta Aeroparque. Llevábamos algunas armas y algunos de nosotros tenían una especie de uniforme verde y borceguíes. Yo en cambio, estaba de mocasines, camisa y corbata, lo que usaba en el trabajo. Después, allá, me re cagué de frío. En esa época no había control de nada, ni siquiera te pedían el documento. Subí al avión con un nombre ficticio”.

Andres Castillo

·       Los roles

Cuenta Castillo que cada uno de los integrantes del grupo “tenía roles, pero yo no tenía ninguno definido”, entonces Dardo le dijo:“Subí y pegate al lado mío”. Yo lo único que sabía era que en un momento dado el vuelo iba a ser desviado y que había que tomar el rumbo 105. Un rato antes del desvío Dardo se fue a la cabina del avión con Alejandro Giovenco, mientras que Pedro Tursi y Juan Carlos Rodríguez se fueron a la cola y le dijeron a la azafata: “El avión está tomado”. “Ya sé lo que quieren”, les contestó la chica y les sirvió un whisky, haciéndose la graciosa.

Nunca había habido un secuestro de un avión en nuestro país, era algo impensable. Lo primero que hizo el Comandante, Ernesto Fernández García, fue anunciar por los parlantes, que por mal tiempo se volaría a Río Gallegos. Pero dos personas que estaban al lado mío, uno aviador y otro que tenía aviones, empezaron a decir que no podía ser que hubiera mar de los dos lados y se pusieron muy inquietos. Ahí decidí ir adelante y avisarle a Dardo. Finalmente, el Comandante le dijo a la azafata que efectivamente estaba tomado y ella les avisó a los pasajeros. Entre ellos estaba el Gobernador Guzmán, de lo que era el Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, que se quedó como los demás, bien quietito, vale aclarar.

·       Ahora y antes

En ese punto de la entrevista, las periodistas le preguntan a Castillo sobre una supuesta falta de combustible que habría alegado el piloto para evitar el desvío: “No, ahí hubo muchas mentiras. Clarín miente y en esa época también mentía como ahora. El Comandante le pidió al copiloto que le diera el estado del combustible, que se toma midiendo un tramo de ida y vuelta. En nuestro caso se achicó a 4 minutos y ahí Dardo tenía que tomar una decisión antes de llegar a cero. No se veía nada, estaba todo encapotado, con nubes negras, como suele estar en esa zona, hasta que se vio un haz de luz y de pronto se vio tierra. No sabíamos al principio en qué isla estábamos. Entramos a seguir una huella y ahí vimos que estábamos en la Isla Soledad. En el descenso carreteamos en una zona donde estaba muy cerca la casa del Gobernador inglés, Cosmo Haskard, que en ese momento no estaba en la isla. La verdad no tuvimos dificultad para aterrizar”, contó el e comando Cóndor.

·       Un gran paso

“Fui el primero en bajar, así que lo que sentí fue muy importante, muy grande para mí. Caí con los pies en las Malvinas y la sensación fue muy impresionante, tanto que lo recuerdo como si fuera hoy y en parte es como si lo viviera de nuevo”.

Luego Castillo comenta que se acercaron unas personas y las tomaron prisioneras, entre los que estaba “el Jefe de Policía, algunas mujeres, niños y un belga, que era uno de los mercenarios que daban entrenamiento a la pequeña fuerza de defensa, que tenía la isla en ese momento. Los subimos adentro del avión y después desplegamos las siete banderas que habíamos llevado y cantamos el himno nacional. La bandera más famosa, por la foto, se izó a un poste de hierro que estaba ahí, las otras las desplegamos en alambrados. A última hora, cuando anocheció, cantamos el himno nuevamente, luego las bajamos y nos replegamos dentro de la nave con ellas”.

·       Sitio al avión

Los ingleses nos rodearon, pero a unos 500 metros de distancia. Hicieron fuego e instalaron carpas, como para evitar que nos fuéramos de esa zona. Nosotros de día caminamos un área de 200 por 400 metros y llegamos a un lugar donde había agua. Pensábamos que, si la cosa duraba, sería muy necesaria”.

Luego cuenta que la misma mañana que nosotros llegamos, el cura de la Isla, Rodolfo Roel, “vino a pedirnos que liberáramos a los prisioneros. Nosotros le dijimos que se podía ir con las mujeres y los niños que estaban en el avión. A la noche dejamos ir al resto, junto con los prisioneros, que se llevaron unos volantes en inglés. Los argentinos se hospedaron en casas de familia”.

“Roel no era inglés y se hacía sentir. Te podría decir que hasta había una simpatía mutua. Era muy ameno y estaba preocupado porque hubiera un acuerdo final, que no hubiera tiros. Al principio vino un anglicano también y ese nos trataba mal, estaba furioso con nosotros. Con Roel, en cambio, hubo una buena relación a pesar de la dificultad del idioma” y agrega “la mayoría de los compañeros y yo también, en ese momento, éramos católicos”.

Andres Castillo y Dardo Cabo

·       Los pasajeros

Consultado Castillo sobre los pasajeros, el actual dirigente bancario señala que “lo tomaron todos muy bien, tal es así que varios nos pidieron armas, pero no se las dimos. Por supuesto, el que estaba enojadísimo era el Gobernador de Tierra del Fuego. Yo le ofrecí el micrófono para que hablara por la radio del avión, que transmitía a Buenos Aires y lo único que atinó a decir era que pedía frazadas para las mujeres y los niños, a quienes ya habíamos dejado ir hacía varias horas. El tipo estaba perdido”, cuenta Castillo.

Sobre María Cristina Verrier, la única mujer que integraba el Comando, Castillo cree que tanto ella, como Dardo, habían ideado el operativo. “Cristina se comportó de forma muy correcta. Como ella era periodista, había viajado tiempo antes al territorio para hacer unas notas y participó en la inteligencia, conociendo el lugar”. Respecto del objetivo final del Operativo, la periodista le pregunta si era tomar las islas, el bancario le respondió que “era reivindicar la soberanía, era un hecho simbólico. No estábamos en condiciones de algo así”.

Rendición No

Al día siguiente, el 29, los comandos encabezados por Dardo cabo pidieron que viniera el Comandante del avión y le dijeron que íban a deponer armas. “Fernández García vino, con una caja y ahí las dejamos y le expresamos que lo hacíamos responsable del armamento porque él, como comandante, era responsable del avión y de todo lo que estaba dentro. El cura ofreció la iglesia como un lugar neutral y hacia allí nos dirigimos”.

Castillo relata que Dardo y el Gobernador firmaron un pacto escrito, que decía que no había rendición y que no iban a tomar represalias, “que seríamos entregados a las autoridades argentinas. Se suponía no iban a hacernos nada, pero en el momento nos empezaron a revisar y empujar. Nosotros, por las dudas, nos habíamos atado las banderas, yo me había puesto una debajo de la ropa como un pañal. Claro que esos grandotes, tranquilamente nos podrían haber molido a palos y robarnos las banderas, pero no lo hicieron. Lo que sí, nos rodearon y nos hicieron sentir que estábamos prisioneros. Permanecimos en la iglesia sólo un día más, los ingleses querían sacarse a nosotros de encima. Al otro día nos llevaron en el Buque Bahía Buen Suceso a Tierra del Fuego y nos bajaron de madrugada, a escondidas, para que nadie nos viera”.

·       El recuerdo a Dardo Cabo

Castillo finaliza la entrevista recordando a Dardo Cabo “Como un gran compañero. Fui muy amigo de él desde chicos. Su papá, Armando, era un dirigente metalúrgico muy importante, fue Secretario de la UOM y es a quien Evita le encarga la creación de la Milicia Peronista, algo que fue abortado. Cuando la CGT interviene el gran diario opositor de la época, La Prensa, nombra a Armando como director del periódico. La mamá de Dardo muere en el bombardeo de Plaza de Mayo. Me sorprendió mucho ver a Cristina Verrier con la Presidenta, porque todos estos años no había querido aparecer en nada político”.

Sobre la reivindicación de la gesta por parte de la ex Presidenta Cristina FernándezCastillo lo sintetiza diciendo que “Cristina nos metió dentro de la historia. Nosotros estábamos afuera, no existíamos, el ninguneo era total. Pero hay que decir que todo Malvinas estaba escondido. Fue ella la que movilizó el tema permanentemente en Organismos Internacionales, cuando viajó a la ONU, con todos los recordatorios que se hicieron. Lo que más me emociona es el libro de texto de las escuelas públicas. Yo tengo uno que se los llevé a mis nietos que están en Chile, donde se reivindica el Operativo Cóndor”.

InfoGEI Jd

2018-09-28 POLÍTICA Por InfoGEI-P 25767

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