CRÉDITO A PRIVADOS SUSPENDIDOS HASTA BAJAR LAS TASAS

A excluidos de Lebacs, la banca oficial oferta 50% anual a 30 días

En los hechos, el crédito a la actividad privada ha sido suspendido hasta nuevo aviso. Por lo menos hasta que el sistema financiero se logre fondear con los depósitos a plazo fijo que la banca oficial salió agresivamente a captar entre el público, ofreciendo rendimientos del 48 y 50% a 30 días, respectivamente, el Nación y el Provincia. Pretende ser una alternativa para los ahorristas que ya no pueden entrar en las licitaciones por las Lebacs y les fueron vedadas las Leliqs con que las reemplazaron, sólo reservadas para las entidades. El BCRA puso así en marcha un intento de recomposición del circuito de los pesos que actualmente cotiza a partir del 72%, en tanto se acomodan a la flotación entre bandas del tipo de cambio, fijándole un nivel de más de 20 puntos por debajo a la tasa pasiva ofrecida. Es una guerra de nervios abierta en dos frentes: el control de la volatilidad cambiaria y el financiamiento real de la actividad productiva. El ministro de la Producción, Dante Sica, tiene su despacho atiborrado de insistentes reclamos de las entidades que representan a las Pymes para que sea restablecida la línea subsidiada que les permitía descontar cheques al 29%. Con la tasa usada como referencia en el 72%, la cadena de pagos que moviliza la economía cotidiana se disparó inclusive arriba del 6% mensual y la interrupción ha pasado a ser más que una amenaza. La morosidad también empezó a notarse y seguramente incida en los próximos reportes de recaudación impositiva, según le han hecho saber las organizaciones empresarias al gobierno.

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50% anual, una tasa pasiva sorprendente.

Para estrenar la política monetaria del BCRA conducido por Guido Sandleris, los bancos oficiales Nación y Provincia hacen punta en el sistema financiero ofreciendo al público en general un rendimiento del 48% y 50% anual por plazos fijos a 30 días, con el que, de algún modo, ahora se pretende poner a su disposición una alternativa a la recompensa onerosa que venía teniendo con las Lebacs hasta que lo dejaron afuera las Leliqs con las que se reemplazaron.

El cambio de Lebacs abiertas a Leliqs cerradas obedeció a la intención de forzar a las entidades a que compitan por las tasas empeza ndo por sus respectivas clientelas, de modo de intermediar entre los depósitos que logren reunir y las colocaciones en esos títulos de liquidez a 7 días que calcen en el Banco Central.

En lo que se tarde en reacomodar el flujo de dinero a cortísimo plazo dentro del circuito habilitado, la autoridad monetaria mantendrá pisada todo lo que pueda la renovación de la línea excepcional de descuentos de cheques a las Pymes, subsidiada en el 29%, y desalentará hasta donde le sea posible el financiamiento de las tarjetas de crédito.

La intención es ir buscando una convergencia de las tasas por debajo del 50% antes de restablecer los mecanismos preferenciales de crédito, como la renovación del monto de $26.000 millones que se había destinado en julio, a travÍ s del Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (Fondep), aplicado a subsidiar una bonificación de la tasa que pagaban las Pymes para descontar cheques de corto plazo al 29% cuando la de referencia era de 40%.

Ahora que con la nueva política monetaria se fijaron en 70%, los 12 bancos oficiales que canalizaban el beneficio se quedaron sin combustible. Sólo el Bapro suelta algo en cuentagotas a clientes, muy lejos de los $6.000 millones que colocara hasta la semana pasada en que se agotó el cupo.

Ahora, las Pymes quedaron a merced de la supertasa y tendrían que pagar 6% mensual si necesitaran cambiar un cheque sí o sí.

Con 69 mil persianas bajadas por año y una recesión de la magnitud actual, este nivel de intereses para prolongar supervivencia no cuenta con demasiado margen para ser mantenido en el tiempo.

El economista Juan Carlos de Pablo fue taxativo: “No es lo mismo tener una tasa estrafalaria un fin de semana que varios meses”.

Y agregó: “Si la tasa es 72%, la gente dice no voy a tomar ese crédito. Si vos tuvieras durante equis número de meses la tasa al 72% y vos querés que las deudas se paguen, la tasa de inflación tiene que ser parecida a esa”.

La primera consecuencia práctica en la economía cotidiana ha sido primero la postergación y luego la interrupción en la cadena de pagos que afecta principalmente a las firmas de menor tamaño y de la financiaciÍ n de la tarjeta de crédito, que derivó en morosidad en cada vez más casos, sobre todo entre los usuarios que venían pagando 5% de la liquidación mensual y el saldo les devenga arriba del 100%.

Ajuste por inanición

Las Leliqs funcionan como una aspiradora de moneda local que seca la plaza y se las pensó para forzar a los que tienen dólares en cartera a canjearlos por pesos y esterilizarlos antes de que vayan al circulante.

Que bajen las tasas, en consecuencia, dependerá del éxito que tenga este plan, reflejado en que las ventas privadas de dólares lo hagan llegar a la banda inferior de $34 y desde ahí el BCRA recompre en este precio e inyecte lo s pesos que emita a tal efecto para que empiecen a bajar las tasas de interés. Contrario sensu: les seguirán comprando dólares hasta la banda superior de $44.

Pero warning: un dólar en la banda inferior, sumado a las retenciones que inclusive los socios radicales de Cambiemos quieren aumentar, volverían a quitar competitividad al sector exportador.

Por el momento, las nuevas letras remuneradas al 72% atrajeron $400 mil millones a la ahora bicicleta bancaria de los 7 días y en tanto hagan el fondeo a 30 días y vayan conciliando con los encajes a medida que capten ahorros, no lograrán sacar la cabeza del cortísimo plazo e insertar el crédito más de 20 puntos abajo del actual nivel.

Las Letes y Lecaps que suscribieron de 10 meses en adelante abren un abismo en las expectativas a futuro no muy lejano, pero también generan incertidumbre sobre lo que podría suceder en este lapso. En todo caso, las Leliqs implican emitir a futuro al 100% anual.

El economista Walter Graziano descartó en un comentario publicado en Ámbito Financiero de ayer que estas tasas sequen efectivamente de pesos el mercado, “dado que se generan pesos a un ritmo febril del 101,2% de la deuda remunerada del Banco Central. Más que “Plan Doble Cero” este es el “Plan 101,2”. ¿Déficit fiscal cero? No: déficit fiscal del 8,3% del PBI. ¿Emisión monetaria cero? No: emisión monetaria de 3 dígitos anuales de la deuda remunerada del Banco Central”, según refutó el argumento oficial.

¿Qué pasaría si el “Plan Leliq” no funcionara?, se pregunta el director de Carta Financiera, Miguel Boggiano. E interpreta que, en ese caso, al reemplazarlos por las Lebacs, el BCRA eligió circunscribir una eventual negociación a los bancos. La anterior conducción de Luis “Toto” Caputo se recostaba en el contacto con los fondos de inversión.

Y ve casi inevitable una nueva solución heterodoxa: que a los bancos les transformen esas Leliqs en un bono en pesos a un plazo más lejano.

Del lado del dólar, Graziano advirtió que “la propia demanda que la multiplicación de pasivos monetarios del Banco Central ocasiona (una Leliq es tan em isión como un peso en circulación, aduce) le demanden una cantidad de dólares al Banco Central tal que el Fondo diga basta”.

Por RUBÉN CHORNY

Periodista. Columnista

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