MACRI & EL FMI

Todavia quedan dudas… y sigue sin aparecer el plan económico

Guido Sandleris, nuevo presidente del Banco Central, le concedió una entrevista al diario La Nación, que la reprodujo en su edición dominical con 3 objetivos principales: afirmar que el no es un mero ejecutor del plan del FMI sino que él trabajó directamente en la elaboración de lo que se ejecute, sostener que él no será una extensión de Nicolás Dujovne sino que el BCRA es independiente, y que se concretará una ampliación del ‘swap’ concedido por el Banco Central de China por US$ 9.000 millones para seguir reforzando las reservas internacionales. Las 2 primeras afirmaciones hoy día resultan difíciles de probar, según los influyentes decisores del ‘mercado’ financiero, habrá que seguirlo con atención. Y el siguiente dato es informativo y consolida el punto de vista de la Administración Macri: si se acumula mucho dinero externo en el BCRA y Tesorería se aleja el fantasma del ‘default’, y eso ayuda a recuperar la actividad de la economía. Demasiado ramplona la elaboración dialéctica. Mucho más interesante la columna de Claudio Chiaruttini que recuerda que un convenio de ajuste con el FMI no es un plan económico (¿cómo es que el Presidente de la Nación no lo entiende? ¿Qué es para él un plan económico?):

Guido Sandleris tuvo un origen universitario muy cercano a Axel Kicillof, luego para lograr trabajo cada uno hizo lo que pudo…

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Comparado con hace 1 semana, el Gobierno de Mauricio Macri puede disfrutar de algo más de oxígeno en su carrera para llegar a las elecciones 2019, pero eso no evitará que la economía real vaya a ser muy mala los próximos meses (con alta inflación, fuerte caída del consumo y una profunda recesión bien segmentada; mientras se mantiene la salida de divisas “por goteo”); pero con 3 malas noticias que van en contra de los planes e intenciones que tiene la Casa Rosada:

> la degradación del “Mejor Gabinete en 50 años”,

> un paro general que fue muy exitoso, y

> un panperonismo que comienza a dar los primeras pasos para reordenarse.

Tal como ya se ha afirmado, el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional asegura que la Argentina no caerá en default,pero nada más. El resto, queda en manos de los mismos funcionarios que

> no pudieron controlar la actual corrida durante 5 meses,

> equivocaron todas las proyecciones y pronósticos,

> no pudieron generar confianza,

> no fueron capaces de atraer inversiones,

> no pudieron evitar caer en un recesión, y

> no pudieron controlar la inflación.

Aún peor. Luego de la renuncia de Luis Caputo, hoy Nicolás Dujovne tiene más poder en teoría que Domingo Felipe Cavallo en los años ´90, dado que nunca el cordobés tuvo el control simultáneo del Ministerio de Economía y del Banco Central (la autoridad monetaria estaba en manos del CEMA). Y consecuencia de que Marcos Peña controla al ministro de Hacienda y Finanzas, es el Jefe de Gabinete más poderoso desde que se creó el cargo en 1994, como parte de la reforma de la Constitución Nacional.

De esta forma, el Fondo Monetario Internacional le otorgó a la Argentina el mayor compromiso de préstamo, de su historia,

> a un ministro de Hacienda y Finanzas superpoderoso, que fracasó con un acuerdo previo en menos de 3 meses -motivo por el cual su cargo le fue ofrecido a Carlos Melconián, quien lo rechazó, apenas horas antes de viajar al FMI-; y

> que es controlado por un Jefe de Gabinete también superpoderoso, pero que no sabe nada de Economía, según ha quedado demostrado en los últimos meses.

Si eso no confirma que el dinero que se comprometió a girar el FMI a la Argentina no es consecuencia de una movida geopolítica que va más allá del macrismo, ¿qué otra prueba se necesita?

El acuerdo con la Argentina fue rechazado por los delegados de Alemania y Francia en el Directorio del Fondo Monetario Internacional, pero con el apoyo irrestricto de USA y de la titular del organismo. ¿Cuál es la jugada? Washington quiere enviar un mensaje a Turquía, integrante de la OTAN y con bases militares estadounidenses, que se ha volcado hacia Vladimir Putin, y a quien se pretende dejar caer en una crisis en cámara lenta.

Por su parte, Christine Lagarde, está construyendo desde el organismo internacional su precandidatura a Presidenta de Francia y no puede darse el lujo de fracasar con la mayor operación de asistencia financiera que hizo el FMI durante su mandato.

Reunión de la Asamblea del Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, tener asegurada la financiación de los vencimientos de deuda pública sólo cierra uno de los flancos débiles del tormentoso frente económico del Gobierno de Mauricio Macri. Todavía falta

> un Plan Económico,
> un ministro de Economía que genere reconocimiento por idoneidad,
> regenerar la confianza y recuperar el liderazgo perdido por la inmensa cantidad de errores cometidos en 3 años.

Todo esto sin contar que se debe cumplir a rajatablas con lo firmado con el FMI, dado que en lo acordado hace tan sólo 3 meses, no se pudo cumplir.

¿Por qué Nicolás Dujovne va a crear confianza ahora, cuando no la generó desde que asumió como ministro de Hacienda, luego como “coordinador de Economía” y, ahora, como ministro de Hacienda y Finanzas y “controler” del Banco Central?

Las respuestas del Gobierno rondan el “realismo mágico”, dado que no hay experiencia en la larga historia de titulares del Palacio de Hacienda que hayan recuperado la confianza de los decisores económicos luego de haberla perdido. Y eso que hemos tenido un ministro distinto del área cada 400 días, en promedio, desde 1983.

¿Por qué Marcos Peña va a acertar en lo que viene equivocándose desde hace 3 años?

En definitiva, no sólo la Economía está mal. La imagen presidencial e intención de voto de Mauricio Macri no deja de caer, la relación con sus aliados de “Cambiemos” es cada vez peor (aunque no hay riesgo de ruptura) y la comunicación macrista es tan mala, o aún peor, que hace 2 años.

Insólitamente, cada vez que empeora el panorama, el Jefe de Gabinete suma poder, aunque en apariencia lo ceda. Baja el perfil públicamente, pero puertas adentro de la Casa Rosada se convierte, el Presidente de la Nación se vuelve más dependiente de su trabajo, de su figura, de sus decisiones.

El más reciente paso de “alquimia” creado en la Jefatura de Gabinete fue desplazar a Luis Caputo y a Pablo Quirno del Banco Centralpara colocar un funcionario de 3er. nivel del viejo Ministerio de Hacienda y a una muy respetada académica, 2 economistas con todos los “laureles” del conocimiento teórico, pero sin experiencia en los mercados cambiarios, financiero, monetario o en la economía real.

Por ese motivo no sorprende que, en medio de un inmenso proceso recesivo, las primeras medidas sean seguir sacando pesos del mercado, llevando los encajes a un nivel de 43%, dato que impresiona muchísimo; y asegurar que la tasa de interés no bajará de 60% hasta fines de año. Algo que despertó más dudas que confianza.

Guido Sandleris se reunió con los CEOs de los principales bancos de las asociaciones del sector y tomó una serie de medidas que fueron recomendadas por las propias entidades, tal como es

> la remuneración de intereses mes a mes (que puede alimentar una “bicicleta” financiera inmensa),
> el aumento de encajes, pero sólo para las entidades financieras de mayor tamaño; y
> el permitir a las instituciones bancarios adquieran Notas de Compensación de Efectivo, con parte de sus tenencias de billetes no afectadas a la “Compensación Interbancaria de Billetes” (CIB), que devengarán 1/5 de la tasa de referencia del BCRA -otra forma de alimentar las ganancias del sector financiero, mientras mantienen inmóviles sus pesos-.

Siguiendo la costumbre de esta Argentina estertórea, Guido Sandleris agranda el Comité de Política Monetaria del BCRA, cuando Luis Caputo lo había conformado con la mitad de los miembros. Ya decía Juan Domingo Perón, que la mejor forma de que no se haga nada, era crear una comisión que se hiciera cargo de un tema. ¿Creará más armonía o divisiones este cambio de la estructura del COPOM? Lo veremos en pocas semanas.

Pese a los “pergaminos” académicos que tienen Guido Sandleris y Verónica Rappoport, queda la sensación de que el “Mejor Gabinete en los últimos 50 años” se está degradando.

Luis Caputo y Federico Sturzenegger saliendo de ver a Marcos Peña: 2 que ya se fueron.

En el camino quedaron figuras muy respetadas como Alfonso Prat GayCarlos Melconían, Luis Caputo, Pablo Quirno, Susana Malcorra, Isela Constantini, Mario Quintana, Gustavo Lopetegui, Federico Sturzenegger, Juan José Aranguren y Alberto Abad, entre otros. Muchos hicieron muy bien su trabajo, otros, muy mal. Sin embargo, sus reemplazos nunca mostraron el “seniority” de sus antecesores y sus resultados han sido mediocres o malos.

Pregunta: Si Mauricio Macri ambiciona la reelección¿quiénes serían las figuras que tendría en su hipotético Gabinete?

Y la 2da. pregunta: ¿Cuánto durarán estos hasta ser expulsados de sus puestos por las feroces internas que tiene el macrismo y la cantidad inmensa de errores que comete?

Son 2 cuestiones que deberían comenzar a ser contestadas hoy, si es que realmente el “macrismo fundacional” sigue con el plan de lanzar al mandatario a una nueva campaña electoral para una nueva elección.

Pero, mientras muchos están preocupados por la tasa de interés o el precio del dólar, los verdaderos focos de atención deberían ser

> la inflación,
> la desocupación,
> la recesión y
> la caída del consumo.

Estos serán los motores del aumento de la conflictividad social, fenómeno que abre las puertas para que cualquier objetivo que figure en el acuerdo con el FMI, que se proponga en el Presupuesto 2019 o que se diseñe como parte del “Tablero de Comando” de la campaña electoral oficialista, fracasen en cuestión de horas.

El paro general fue contundente. Cuando el transporte público adhiere, no hay forma de neutralizar su efecto. El éxito obtenido asegura que se vayan a repetir medidas de fuerza muy duras. La reapertura de las paritarias será la excusa. Hugo Moyano cerró 25% en 3 tramos, busca 42%, inician el reclamo con 72 horas de paro.

Por su parte, los 4 gremios ferroviarios (Unión Ferroviaria, La Fraternidad, Señaleros y Personal de Dirección) realizan un cese total de los servicios el martes 02/10.

En pocas palabras, comienza una carrera para convertirse en el sindicato que logre el mayor aumento. Es una forma de buscar el liderazgo central en un marco de atomización sindical y un Paro General contundente, que confirma que el poder de “chantaje” (como lo define Giovanni Sartori) de los sindicatos, todavía es inmenso. Y tanto poder, necesariamente, busca un dueño.

El “campo de batalla” es la calle, el “enemigo” es el Gobierno de Mauricio Macri y el “premio” es unificar la CGT bajo un solo secretario general y participar del armado del grupo panperonista que, si puede, intentará ganarle a “Cambiemos” la próxima elección; y tendría al sindicalismo en rol de “copartícipe” del poder del futuro Presidente de la Nación: un premio inmenso, que incentiva a alentar la conflictividad social.

Es cierto que el panperonismo intensifica sus esfuerzos para reagruparse.

El encuentro entre Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto, Juan Manuel Urtubey y Juan Carlos Schiaretti parece haber generado más críticas que halagos. Prometen sumarse más gobernadores y más intendentes, pero por ahora, entre todos, no llegan a 15% de intención de voto, tal como lo marcó el kirchnerismo en las redes sociales. Esto acrecienta la figura de Cristina Fernández de Kirchner en un supuesto rol de candidata presidencial.

Con el comienzo de la discusión del Presupuesto 2019 en la Cámara de Diputados se manifestarán las intenciones del Gobierno de Mauricio Macri de conseguir la aprobación del proyecto de Ley que asegura que el Fondo Monetario cumpla con lo acordado, el sindicalismo y la izquierda llevarán la conflictividad social a las puerta del Congreso y el panperonismo definirá su perfil. Será una dura batalla.

Mientras tanto, el drenaje de divisas seguirá y la pulseada del Banco Central con el mercado será muy dura, dado que a estas alturas y pese a los cambios, sigue mandando la desconfianza.

Por CLAUDIO M. CHIARUTTINI

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