MITRE Y SARMIENTO; BOLIVIA Y CHILE Y FALLO DE LA CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA

Días atrás en La Haya la Corte Internacional de Justicia desestimó el justo reclamo de Bolivia para lograr un acuerdo con Chile que le permita resolver su grave problema de mediterraneidad que ya lleva 134 años tras la apropiación de buena parte del territorio que, en su momento, a pedido de Simón Bolívar, la Argentina había canjeado con el naciente país del altiplano.

Algo que hizo posible el entonces ex presidente argentino Bartolomé Mitre cuando logró que una mayoría de senadores que le respondían rechazase el acuerdo que había firmado su sucesor, Domingo Faustino Valentín Sarmiento, quién para evitar la pretensión chilena había pactado que en caso de una invasión militar a Bolivia la Argentina saldría en su defensa.

Chile, si bien no se enfrentó abiertamente con Bolívar ya desde 1828, tres años después de la creación del estado boliviano luego de la derrota final del colonialismo español en la batalla de Ayacucho, comenzó a plantear su postura de reclamar el control de esos territorios para lo cual siempre contó con el apoyo del entonces Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.

Así es como en sus intentos de avanzar sobre esa zona ya entre 1836 y 1839 Chile enfrentó a Bolivia y Perú en la conocida como “Guerra de la Confederación” para retomar su propósito expansionista en la “Segunda Guerra del Pacífico” entre 1879 y 1884 la cual prevista por Sarmiento lo llevó a firmar el tratado con la Confederación Peruano-Boliviana.

 Bolívar el 28 de diciembre de 1825 determinó como puerto marítimo de Bolivia, el país del cual es epónimo, la actual localidad chilena de Cobija habitada mayoritariamente por pescadores, al que denominó La Mar, estableciendo allí las oficinas de la “hacienda pública”, y del cual hoy sólo quedan algunas ruinas

Ya en 1842, tras la victoria chilena en el primero de esos conflictos bélicos, el presidente de ese país, Manuel Bulnes, inició una serie de reclamos para apoderarse de esos territorios e incluso del argentino de Atacama que había sido cedido por Bolívar a la Argentina en canje por la hoy provincia boliviana de Tarija, zona de grandes yacimientos gasíferos.

La economía chilena se encontraba en problemas a raíz del agotamiento de las reservas mineras de plata de Chañarcillo y la pérdida de mercados en el área del Océano Pacífico por lo que, con el apoyo del Reino Unido inició reclamos por las reservas de guano y salitre de Coquimbo, Atacama y otras áreas adyacentes

 En ese momento las cosas se facilitaron para Chile cuando en 1864 el corrupto general Manuel Mariano Melgarejo diera un golpe de estado en Bolivia tras lo cual concesionó la explotación de guano y salitre en la zona pretendida por los chilenos a una empresa de ese país la que, a su vez, la cedió a otra, pero británica.

No fue casual, entonces, que años más tarde, los bancos también británicos Barrington y Lloyds financiasen a Chile en la Segunda Guerra del Pacífico, ni que los senadores mitristas hayan rechazado el acuerdo firmado por Sarmiento a pesar de la enfática defensa del mismo en la cámara alta por parte de Dardo Rocha, el histórico fundador de La Plata.

Esa clara postura de Sarmiento y Dardo Rocha también fue compartida por otros argentinos que se alistaron en los ejércitos peruano-bolivianos como el luego presidente Roque Sáenz Peña, herido durante el conflicto, quién abandonara su cargo de legislador nacional para alistarse, como coronel, a las órdenes del general Francisco Bolognesi, el héroe peruano muerto en la batalla de Arica.

En esa guerra por el guano y el salitre, financiada por los británicos, la Argentina también perdió apropiados por Chile unos 20.000 kilómetros cuadrados de territorio (la provincia de Tucumán tiene 22.524 y Tierra del Fuego 21.571) respecto de los cuales desde Julio Argentino Roca, entonces presidente, hasta la fecha, no hubo reclamos oficiales.

La guerra, sobre la que se ocuparon importantes historiadores argentinos como Ricardo Rodolfo Caillet-Bois y María Sáenz Quesada, tuvo su punto de partida con el descubrimiento del yacimiento argentífero de Caracoles en la zona concesionada por Melgarejo por lo que, al no haber acuerdos sobre los reclamos bolivianos, el 14 de febrero de 1879 Chile ocupó militarme Antofagasta.

Como resultado de la guerra se apropió Chile de territorios bolivianos, peruanos y argentinos, que en el caso de Bolivia significaron la pérdida de su salida al mar y la condena a la mediterraneidad por lo que realizó numerosos reclamos, el más reciente por el presidente Juan Evo Morales quién llegó a tener algún diálogo pasajero con la ex presidente de ese país Verónica Michelle Bachelet pero los gobiernos chilenos se mantuvieron firmes al concepto del “uti possidetis de facto” (posesión de hecho), ahora convalidado por la Corte de La Haya, contra el “uti possidetis iuris” (posesión por derechos), planteado por Bolivia que tiene sus su origen en las guerras por la Independencia de hispano-américa y en el propio Bolívar.

 Por Fernando Del Corro

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