PREDOMINA EL ESCEPTICISMO EN LOS MERCADOS

No volverán a ensillar hasta que aclare

Integrante de la Redacción más famosa que tuvo el diario Ámbito Financiero, Alejandro Colle hoy día es un exitoso consultor financiero, además de mantener esporádicamente su preferencia por el periodismo económico. Resultaba muy importante consultarlo acerca de cómo evalúa el acuerdo N°2 en 2018 con el FMI y sus consecuencias. Y aquí va el contenido:

“Predomina el escepticismo en los mercados”

Cautela. Es la palabra que mejor describe la actitud de los inversores en vísperas de la puesta en marcha de las nuevas reglas de juego para los mercados monetario y cambiario.

En el marco del remendado acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), este lunes 01/10 comenzará a funcionar el esquema de zonas de intervención para la cotización del dólar, cuyos extremos fueron fijados en $34 y $44 para los extremos de la banda en la que la moneda estadounidense se moverá libremente.

Desde que el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, anunció el miércoles 26/09 el nuevo esquema, el precio de la divisa subió 7,1%. Cerró el mes en $41,25 en el circuito mayorista y superó $42 para los billetes.

Más próximo al techo que al piso, lo que podría ser interpretado como una expresión de escepticismo. Tal cmo si el mercado intentara pulsear con el BCRA y ver qué hará si el precio supera los $44. Sandleris puso un tope de US$ 150 millones diarios para intervenir ante esa eventualidad.

¿Alcanzará?

¿Tendrá que pedir ayuda al Tesoro para que venda a través del Banco Nación?

En Wall Street se sentían muy cómodos con un lobo al frente del Central argentino.

¿Cómo reaccionarán ahora que el nuevo pastor cerró el corral y no habrá acceso al rebaño de dólares de las reservas?

Al mismo tiempo, empezará a regir el nuevo esquema monetario. El BCRA archivó la política de metas de inflación, que se probó totalmente ineficaz para controlar los precios, e intentar ahora domesticar los índices mediante el control de los agregados monetarios. Se impuso que la emisión de dinero primario (Base Monetaria) sea nula (cero) por un año, hasta septiembre próximo.

Está probada la correlación directa y casi perfecta entre la emisión monetaria y la inflación con datos del último siglo. No solo para la Argentina, también en otros países.

Falta que el BCRA explicite y comunique cómo piensa instrumentarlo, dado que la expansión de la Base Monetaria puede producirse por varios factores (compras netas de divisas; adelantos al Tesoro; pases y redescuentos, y pago de intereses por LELIQ, LEBAC y NOBAC). También en este capítulo el mercado ve algunos signos de interrogación. Falta conocer la información técnica.

Pero también hay dudas con respecto a si la fuerte astringencia monetaria resultante podrá ser tolerable desde la economía real, en donde muy probablemente se profundice el clima recesivo y las dificultades que ya se observan en la cadena de pagos, producto de la menor actividad y la caída de las ventas.

A las dudas sobre las nuevas políticas sobre dólar y emisión, se suman las advertencias que aparecieron sobre las posibilidades que tiene el ministro Nicolás Dujovne para cumplir con la meta de déficit primario 0 en 2019.

Los supuestos del Presupuesto 2019 son

> una inflación de 23% (la mitad de la que tendrá este año);

> caída de -0,5% en el PBI;

> retroceso de -1,9% en el consumo y de -9,7% en la inversión, y

> un dólar promedio de $40,10.

Parecen estimaciones demasiado optimistas.

La calificadora Moody´s planteó dudas respecto de las chances de cumplir con la meta del déficit cero y advierte que la relación entre deuda y PBI puede superar 90% el año próximo.

No hay que perder de vista que la mayoría de los compromisos soberanos son en moneda extranjera y que el PBI se redujo casi drásticamente como consecuencia de la devaluación, a apenas US$ 344.000 millones. Son advertencias que leen en Londres y Wall Street, donde también fueron críticas, quizás excesivamente, las interpretaciones de un diario como el Financial Times o la revista Forbes.

Los números puestos por Dujovne en el Presupuesto parten de otro supuesto fuerte: que la próxima campaña de granos producirá una muy bu ena cosecha de 126 millones de toneladas, apenas por debajo del récord de 127 millones de la de 2016/2017. Depende de un factor que no controla. Este año, la dura sequía que afectó al campo fue responsable de buena parte del retroceso del PBI, que viene de caer -4% en el 2do. semestre.

Ahora, los productores pedían lluvias, pero las fuertes precipitaciones de las últimas semanas fueron excesivas, algunas con granizo, y causaron verdaderos destrozos en varias localidades de la zona núcleo.

El campo recibe el agua como una bendición, siempre que ‘el fenómeno del Niño’, que ya se está viviendo, sea moderado y no complique siembra y cosecha.

Es probable que la oposición se avenga a aprobar en general el proyecto de Presupuesto, para no quedar como obstaculizando al Gobierno. Pero los legisladores se detendrán en el tratamiento en particular de cada artículo, de manera que difícilmente haya sanción antes de fines de noviembre.

Todo este cuadro de escepticismo desemboca en la persistencia de las probabilidades de un default o necesidad de reprogramar vencimientos de deuda.

Aún a pesar del anuncio de la ampliación del crédito stand by del FMI, de US$ 50.000 a u$s 57.000 millones, con adelanto de desembolsos, el riesgo país de la Argentina cerró en 611 puntos básicos y los seguros contra default (CDS) se mantienen en niveles de 540 bps. Hay que reconocer que en el mes habían caído bruscamente, más de 200 bps.

Pero con el financiamiento de 2019 asegurado, se esperaba que comprimieran un nuevo escalón.

Hay quienes llaman la atención sobre este punto: el remendado acuerdo con el FMI aún tiene que ser aprobado por el directorio ejecutivo. Y en el calendario del board todavía no figura la fecha para el tratamiento del caso argentino.

Es difícil que habiéndose alcanzado un acuerdo con el staff, y que la directora gerente, Christine Lagarde, recomiende su aprobación al directorio, este lo rechace. Probablemente se termine aprobando y se liberen los desembolsos.

Pero hay dos datos que faltan para completar el rompecabezas:

  1. Se desconoce el contenido de la carta de intención, en donde figuran las condicionalidades y ni siquiera trascendieron las minutas de las negociaciones.
  2. Se sabe queexistieron discrepancias entre las posiciones de Europa y USA, ya que la agenda estratégica de Washington no parece ser la misma que la de Berlín o París.

Quizás no surjan obstáculos ahora, p ero sí podrían aparecer posturas más duras de los directores que representan Alemania, a Francia y Holanda en el board, cuyo poder de voto conjunto iguala al de Donald Trump, a la hora de la próxima revisión del cumplimiento de las metas comprometidas y acordadas.

Argentina ya incumplió el acuerdo original firmado en junio y el Banco Central lleva vendidos en lo que va del año US$ 15.968 millones, poco más que el primer desembolso del crédito, recibido el 22 de junio. En diciembre, luego de la cumbre del G20 que este año se realiza en Buenos Aires, será el momento de rendir examen.

A más tardar, en febrero.

Hasta que no se aclaren todos estos interrogantes, es probable que los inversores, mayormente especulativos, sigan considerando a los activos argentinos como “high beta”, altamente volátiles, aún en la comparació n con los otros países emergentes del grupo BATS, que comparte con Brasil, Turquía y Sudáfrica.

Algunos fondos que aún mantienen inversiones tal vez renueven a la hora de los vencimientos, pero para hacer nuevas colocaciones por ahora preferirán mantenerse al margen.

Por ALEJANDRO COLLE

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