“UN PLAN NONATO”

Primavera 2.0 ¿y después del G20 qué?

Lamentablemente, el seguimiento de la coyuntura que realiza Marcelo Trovato ha coincidido con el curso de los acontecimientos. Sin entrar en comparaciones odiosas, por ejemplo, el canal de noticias TN (Grupo Clarín) tendría que revisar quiénes son sus pronosticadores porque no se trata solamente que ‘la han chingado’ sino que la credibilidad se hace añicos. Aquí lo más reciente:

Situación muy complicada.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Pronóstico Bursátil). Primero refresquemos nuestra memoria, va a ser muy útil para los tiempos que vienen:

A mediados de 1988, las medidas tomadas anteriormente por el gobierno ya no surtían efecto, el plan Austral ya estaba agotado, por lo que el gobierno lanzó el plan Primavera.

Entre las principales medidas figuraban: un tipo de cambio único, con un régimen de control; tasas de interés libres; precios con autorización para trasladar mayores costos. No se corrigieron los desequilibrios ni fiscal ni externo.

En 1988, la Argentina no pudo pagar la deuda externa. Ese año, la economía argentina acentúo su estado crítico: recesión, inflación, bajos salarios y desocupación. Se presentó un nuevo plan para estabilizarla. Se buscó un acuerdo entre sindicatos y empresarios para evitar el aumento de precios y salarios. Sin embargo, el gobierno volvió a emitir bonos y nuevamente se produjo un aumento del déficit fiscal.

La gravedad de la crisis económica y la incapacidad del gobierno de la UCR para hacerle frente, condujo a una erosión de la confianza en los inversores, a la fuga masiva de capitales, a la devaluación del peso y a una hiperinflación.

Ante esta situación, renunció Juan Sourrouille y asumió Juan Carlos Pugliese, quien poco después le cedió su puesto a Jesús Rodríguez.​

El plan no contaba con una política de largo plazo. No se estimulaba la inversión productiva, la inversión se contrajo. El plan dependía demasiado de que hubiera buenos precios para las exportaciones argentinas.

El nuevo plan económico impulsaba la apertura de la economía y la privatización de empresas estatales, tuvo la decidida oposición del sector rural y escaso apoyo de los sectores industriales. En pocas semanas, el plan había fracasado.

En febrero de 1989, en medio de un clima de ebullición político y social, el gobierno dispuso una devaluación de la moneda. Esta medida produjo un alza de precios que se fue acelerando -hasta producir hiperinflación. Los precios, que en enero se habían incrementado en un 9% en mayo treparon hasta el 80% y la cotización del dólar se octuplicó.​

En febrero de 1989 el dólar subió un 25% y el mercado empezó a descontrolarse. En medio de sucesivos feriados bancarios, el público minorista retiraba masivamente sus depósitos para comprar billetes de la divisa estadounidense que, en marzo, trepó a los 31 australes.

A fin de mes, Juan Carlos Pugliese reemplazó a Sourrouille; a la semana el dólar llegó a los 50 australes y más adelante –en el marco de un mercado cambiario libre y único– aumentó a 90. En un escenario de remarcaciones de precios casi diarias y de desabastecimiento, la inflación de abril fue del 33,4%.

El país entro en un una crisis hiperinflacionaria, desencadenando grandes manifestaciones y saqueos de supermercados, entre los meses de mayo y de junio de 1989. Los mismos fueron causados por la rampante hiperinflación y la carestía de comida.

El denominado Plan Primavera, paralizaba las negociaciones con los sindicatos y establecía el congelamiento de los salarios de los empleados estatales. Los graves problemas económicos se expresaron en una tasa de inflación de 343% para el año 1988 y el estallido de un proceso hiperinflacionario a partir de febrero de 1989 superior al 3.000% anual, que hizo aumentar la pobreza hasta alcanzar un récord histórico hasta entonces: 47,3% (octubre 1989, Gran Buenos Aires).

Durante mayo de 1989, el tipo de cambio -que oficialmente se encontraba fijo- se elevó de 80 a 200 australes por cada dólar estadounidense -equivalente a una abrupta devaluación mensual de un 150%- lo que naturalmente tendió a acrecentar en gran medida las ya de por sí fuertes presiones inflacionarias. Comenzaban a escasear productos básicos en los supermercados y negocios y los precios de los cada vez menos bienes disponibles llegaron a ser remarcados varias veces durante un mismo día.

Como corolario del proceso o fenómeno inflacionario, las tasas de interés subieron de forma descontrolada y las reservas de moneda extranjera del Banco Central comenzaron a descender de manera preocupante a medida que vendía dólares en un infructuoso esfuerzo por intentar mantener el valor de la moneda. Hubo un retiro masivo de depósitos de los bancos.

Esta semana hemos asistido al anuncio de un No Plan que, tal como nació, murió en el acto.

Primero aclaremos algunos temas que pueden habe r llamado la atención.

A. ¿Por qué el incremento del 3er. acuerdo en 3 meses fue de tan sólo US$ 7.100 millones?

La primera partida de US$ 15.000 millones estaban destinadas en partes iguales para contener la corrida cambiaria (US$ 7.500 millones) y los restantes para fortalecer la reservas netas que solo ascienden a US$ 16.000 millones; pero el ahora ex presidente Luis Caputo hizo caso omiso a las recomendaciones del FMI y, además de regalar a precio vil lo estipulado, vendió US$ 7.100 millones más de las reservas. Lo único que hizo el FMI fue reestablecer el monto contra un cambio radical: desde ahora, la política económica la maneja el FMI.

B. ¿Por qué asumen Guido Sandrelis y Veronica Rappoport…?

En el mercado estos personajes son catalogados ‘off the record’ como “2 impresentables” pero, a falta de fusibles capaces de asumir las riendas de la autoridad monetaria, es lo que hay. Lisa, dramática y llanamente.

C. ¿Por qué anunciar una política restrictiva de Base Monetaria 0 como ancla?

Desde Enero hasta la fecha, la Base monetaria creció un 19,8%, es decir de $1,1 billón a $1,3 billón.

Mientras que durante el mismo período el tipo de cambio creció 125%.

D. ¿Por qué mostrar las cartas en un juego donde siempre gana el mercado anunciando la bandas de no intervención?

Esto es simplemente de incompetentes, falta de experiencia y soberbia, creyendo que el mercado de verdad cree que este plan podría ser duradero.

E hicieron algo aún mucho peor, anunciaron que van a indexar el valor del tipo de cambio un 3% mensual, que anualizado arroja una tasa de 42.5%, es decir le han dicho a la ciudadanía toda: “la mejor inversión del próximo año será el dólar”, ningún instrumento ni negocio legal otorga semejante rendimiento. Y, además, con la memoria inmunológica que tiene el ciudadano argentino de cubrirse con dólares, el mismo Banco Central le asegura una renta extraordinaria dolarizada.

La ecuación A + B + C + D es una invitación, y diría un mensaje muy claro para los tenedores de nuestra deuda soberana: huyan cuánto antes.

El FMI nos adelantó exactamente la suma que se necesita para honrar la deuda hasta la finalización del mandato de Cambiemos, ni un dólar más. Dicho en otras palabras, este organismo, con el fin de favorecer a los tenedores de deuda argentina, de paso dilató que Mauricio Macri anuncie un nuevo default.

Y no podemos dejar de mencionar que, finalizada la semana y la luz de la reacción de los bonos, acciones, riesgo país y tipo de cambio, el board del FMI no ha refrendado el acuerdo -lo que parecía tan obvio, como un mero trámite burocrático. No vaya a ser cosa que Emmanuel Macron y Angela Merkel, cuya relación con Donald Trump es pésima, nos salgan con un cisne negro.

Pero seamos optimistas, que el acuerdo se aprueba. Entonces, los tenedores de deuda en cada vencimiento lo único que harán es pedir los dólares, no existe chance alguna que efectúen un roll-over (una renovación), por la sencilla razón que para el año 2020 el FMI solamente nos prestará US$ 6.000 millones y para el año 2021 ya no quedará nada de los US$ 57.100 millones.

Sumemos que estos mismos tenedores no se van a quedar mirando si Cambiemos logra, obviamente ya sin Mauricio Macri como candidato, mantener el poder. A la agencia Bloomberg, en buen inglés, Macri sostuvo que irá por la reelección (otra cosa no puede decir, no se firmó siquiera el acuerdo). Pero en su conferencia de prensa fallida del jueves 27/09, cuando anunció el 27,2% de pobreza, a muchos pasó desapercibida la frase “en 2019, venga quien venga”. A nosotros nos hizo mucho ruido. Y, para colmo de males, gane quien gane, canta el default.

Ahora bien: todavía no nos referimos a cómo impactan estos anuncios en la economía real. A saber:

> Tenemos una tasa de interés de referencia de 65% que, con Base Monetaria 0, tiende a infinito.

> Tenemos un presidente del BCRA que le dice a los banqueros que “no necesariamente deberá intervenir en los $44 por dólar de la semana que viene”, pero no esperó ni 24 horas para desdecirse. Y si interviniera, aseveró que lo haría con sólo US$ 150 millones diarios.

> La economía real no solo caerá en una larga y agónica recesión sino que va a crujir en todos los sectores productivos de nuestra nación.

> Salarios cayendo en térmi nos reales, retroceso brutal del consumo, tasas de interés activas de 3 dígitos, presión impositiva agobiante, dólar fortaleciéndose en el mundo ¿y van a secar la plaza de pesos? ¿Ahora…?

¿De verdad van a aprobar un Presupuesto 2019 con un tipo de cambio a $42 e inflación del 23% anual?

> La subestimación a la clase media argentina es insultante. ¿Se han creído que con tal que el kirchnerismo y/o peronismo no vuelva, ese estamento se va a arrodillar mientras sus impuestos van a parar a planes sociales No Trabajar y Asistencia Social sin recibir ninguna contraprestación? ¿De verdad se creen tan soberbios de siquiera pensarlo?

Si el 10/12/2015 o en Marzo 2016 hubieran anunciado Déficit 0, Base Monetaria 0, dólar previsible; hubiéramos tenido que atravesar Dolores, pero a Mar del Plata, se llegaba, con final feliz.

Hoy, Déficit 0 y Base Monetaria 0 significa viajar en un auto a 220 Km por hora y para frenar se decide chocarlo contra un paredón. El auto se detiene, pero los pasajeros salen por las ventanas.

Este nuevo Plan Primavera 2.0 nació muerto y corremos serios riesgos que, pasado el evento Cumbre del G20, los muertos los veamos en las calles.

En términos de mercado, el presidente del Banco Central se ocupó de realizar la mejor sugerencia posible: comprar dólares, que en un año van a rendir una tasa no menor al 42,5% anual.

Imagínense la renta variable local con un horizonte de caída de ventas, malos balances, suba de encajes bancarios, altísimas tasas de interés y la paridad de los bonos yendo camino al 70%.

En Brasil, el negocio marcha muy bien, ustedes sabrán entender, y los que no pueden… contactarse con nosotros.

Por MARCELO TROVATO

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