DOS VISIONES OPUESTAS EN LA ONU SOBRE CÓMO FUNCIONA LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

La Asamblea General de las Naciones Unidas acaba de comenzar su 73 período. De conformidad con la liturgia existente, la nueva etapa comenzó con los discursos de los presidentes de las grandes potencias pronunciados desde el conocido podio de la propia Asamblea.

Como cabía suponer, esos discursos expresaron visiones muy diferentes. Especialmente los del presidente de los Estados Unidos y del presidente de Francia.
Donald Trump asistió a su segunda Asamblea General y aprovechó la oportunidad para fustigar con dureza al régimen clerical que gobierna a Irán, al que acusó de “sembrar el caos, la muerte y la destrucción” en su propia región de influencia. Destacó además que los Estados Unidos han puesto en marcha una panoplia de sanciones económicas que se profundizará el próximo mes de noviembre con el propósito central de afectar adversamente los recursos con los que Irán cuenta para sostener su acción regional.

En esto, Occidente está dividido, desde que la Unión Europea no acompaña a las sanciones norteamericanas.

MAS TENSION
El tema va probablemente a complicarse desde que, a partir del 5 de noviembre próximo, las sanciones de Estados Unidos alcanzarán también a las exportaciones iraníes de hidrocarburos.
El llamado del presidente norteamericano a aislar a Irán parece no haber tenido, por el momento, el eco pretendido. “”No podemos permitir -dijo Donald Trump- que el principal sostén mundial del terrorismo de pronto acceda a las armas más peligrosas del planeta””, refiriéndose, sin mencionarlo, al programa nuclear iraní.
Donald Trump aprovechó asimismo la oportunidad para dejar en claro que ningún marco multilateral puede cerrar el camino a las decisiones centrales de la política exterior norteamericana, desde que esa política expresa facultades soberanas, a las que los Estados Unidos -reiteró- no están dispuestos a renunciar.
En una suerte de contrapunto, Emmanuel Macron procuró -en cambio- rescatar la importancia del multilateralismo. En su opinión, las cuestiones de política exterior deben transitar siempre por el camino del diálogo y enfrentarse entre todos. Para Macron, el unilateralismo externo conduce directamente a los conflictos y a las confrontaciones generalizadas, amenazando así la paz y seguridad de todos, incluyendo la de aquel “que se cree el más fuerte”.

Desde el mismo podio habló también el actual presidente de la República Islámica de Irán, Hassan Rohani. El clérigo iraní acusó a los Estados Unidos de tener un doble mensaje, sugiriendo que ese país quiere voltear al gobierno iraní, sin decirlo, mientras, en cambio, abraza contradictoriamente la propuesta del diálogo. Rechazó asimismo los dichos de Donald Trump que describieron a Irán como una nación corrupta y calificó a las sanciones norteamericanas de “terrorismo económico”. Su mensaje agregó “no más guerras, no más sanciones, no más amenazas, no más presiones” y enfatizó la necesidad de conducirse en todo momento conforme a derecho y cumplir las obligaciones contraídas, finalizando por destacar que “no se puede obligar a ningún país a sentarse a negociar con otro”.

ANTINOMIAS
Surgieron así dos visiones que lucen como diametralmente opuestas de cómo se debe actuar, enunciadas desde la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Para Macron, si el camino del multilateralismo se abandona, la opción se transforma en inaceptable, atento a que supone abrazar “la ley del más fuerte”. Pese a que lo cierto es que -en los hechos- el multilateralismo descansa sobre la independencia de los Estados soberanos, que además son desiguales.
El contrapunto volvió a dejar en claro la crisis profunda del orden internacional liberal nacido en Westfalia.
La cruzada de Emmanuel Macron contra la ley del más fuerte fue recibida con aplausos desde todos los rincones de la sala en la que su discurso fuera pronunciado.
Macron también se refirió al conflicto de Medio Oriente, criticando las acciones unilaterales de los Estados Unidos, como el reconocimiento de la ciudad de Jerusalén como la capital de Israel y el traslado de la embajada de los Estados Unidos desde Tel Aviv a la ciudad sagrada de Jerusalén. También fustigó el cese del sostén financiero norteamericano a la Autoridad Palestina y reiteró que su país sigue creyendo que la solución de los dos Estados es la única alternativa creíble y disponible para resolver el dilatado conflicto de Medio Oriente.
En su alocución, Trump reprobó específicamente -una vez más- a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y al Tribunal Penal Internacional que fuera estructurado en el año 2002 para entender en los casos de genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
El presidente norteamericano destacó el avance en el esfuerzo de atraer a Corea del Norte a la comunidad internacional y anunció una próxima reunión cumbre con Kim Jong Un.

SIN ENTUSIASMO
La sensación prevaleciente en el auditorio del presidente norteamericano pareció ser que, después de 20 meses a cargo de la potencia más importante del mundo, los resultados obtenidos hasta ahora no son precisamente para entusiasmar.
En síntesis, una apertura de la Asamblea General en la que el presidente norteamericano se refirió a alguno de los conflictos en los que su país está sumergido, mientras se mantuvo en silencio con relación a las tensiones comerciales con China y a la pulseada militar con la Federación Rusa en escenarios tan distintos como el de la guerra civil siria o las tensiones respecto de alguno de los pequeños países a los que baña el mar Báltico.
Los Jefes de Estado de China y la Federación Rusa, al no concurrir a la apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas, sugirieron que, al menos para ellos, ese no es el foro para dirimir las diferencias que los separan de Donald Trump en materia de política exterior. O que no están dispuestos a debatir sobre ellas.

VENEZUELA
Donald Trump también llevó a las Naciones Unidas la situación de Venezuela, señalando que es necesario restaurar la democracia en ese país y anunciando el aumento de las sanciones económicas dispuestas contra las personas que componen el entorno inmediato de Nicolás Maduro, incluyendo a su mujer y a tres de los miembros más poderosos de su gabinete, a los que denunció por corrupción.
Para Donald Trump, el gobierno bolivariano de Venezuela ha provocado una tragedia humanitaria de la que debe ser tenido por responsable. Entre los nuevos sancionados aparece Cilia Flores, la primera dama venezolana, que preside la Asamblea Nacional Constituyente, órgano con el que Nicolás Maduro ha vaciado de poder al Parlamento venezolano. Las sanciones incluyeron asimismo a los testaferros de Diosdado Cabello, el número dos del régimen venezolano. Todos sus activos en los Estados Unidos quedaron congelados y ellos no podrán en el futuro hacer negocios con los ciudadanos norteamericanos, ni visitar los Estados Unidos. La lista de los sancionados por los Estados Unidos incluye ya a más de 50 funcionarios venezolanos, y la relación bilateral parece haberse tensado notoriamente.

 

La Prensa,

08 de Octubre de 2018

Se el primero en comentar en "DOS VISIONES OPUESTAS EN LA ONU SOBRE CÓMO FUNCIONA LA COMUNIDAD INTERNACIONAL"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*