EL LLAMADO DE LA PATRIA GRANDE.

AMERICA MIA QUE TE AMO.

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Sectarismo o Inculturación

El Justicialismo se encuentra sobre los pasos de Edipo, teniendo que resolver el acertijo de su Esfinge y sobrevivir a la pregunta vital, ser o no ser. Volver al origen o crear categorías superadoras para que la mente pueda recoger los contenidos de la diversidad.  

O a una tercera posición: la inculturación.

El proceso de inculturación puede describirse como el esfuerzo que debe hacer el Justicialismo para adentrarse, con su Doctrina, en determinados colectivos socio-culturales, en cuanto sean conciliables con la misma. El término inculturación va en un doble sentido, nos llama a la idea de crecimiento mutuo de las personas y los grupos disonantes en el encuentro Justicialista y, la actualización doctrinaria desde lo identitario con la otredad. A saber: planificar estratégicamente la inserción doctrinaria en cada una de esta pluralidad colectiva y la introyección de esa misma diversidad hacia una nueva mirada doctrinaria, participando y haciendo propio determinados rasgos, conductas o fragmentos. Debemos llamarnos a crecer desde la “nosotredad”. Encuadrando para la unidad y, así, seguir avanzando en nuestros irrenunciables objetivos.

Desde nuestros orígenes, hemos encontrado, en todos los niveles de la comunidad, una gran pluralidad de ideas, no solo políticas también religiosas. Nuestro Movimiento se fue nutriendo de cada una y de todas ellas, logrando con el tiempo una Unidad de Concepción que fue más allá de las creencias colectivas. El Justicialismo logró despertar una simpatía y atracción creciente desde aquella heterogeneidad pre-existente.

Hoy, dada los niveles de fragmentación en que se encuentra no solo el Movimiento Nacional Justicialista sino también nuestra comunidad, y teniendo en cuenta el puesto importante en la lucha por la Liberación Nacional, que como dijeran José Martí y Manuel Ugarte necesitamos “una segunda emancipación”, debemos tener en cuenta muy seriamente los elementos pluralizantes de esta no-comunidad. Este es nuestro gran desafío como justicialistas, si queremos cumplir con aquellos objetivos.

Nuestro criollocontinente ha visto nacer muchas grandes corrientes ideológicas profundamente enraizadas en el alma de sus pueblos, en su lucha de Justicia Social, Libertad y Soberanía. Estas corrientes marcaron la vida personal, como también el dinamismo social y comunitario, de manera decisiva, convirtiéndolas en una tradición ideológica-espiritual. Esta comunidad espiritual puede actuar como dispositivo  privilegiado para el comienzo de un nuevo diálogo continentalista. La Patria Grande.

La lucha por ideales trascendentalistas nos permitirá la unidad tantas veces negada. Y el Justicialismo deberá ser la argamasa de dicha unidad.

El diálogo permanente fue parte de la conducta emotiva-relacional como integracionista, en la persuasión como en la prédica, de la vida del Justicialismo: desde el intercambio de experiencias, el estudio y el trabajo en común, este diálogo contribuyó a un mejor conocimiento de las necesidades en nuestros trabajadores para orientar nuestros caminos.

El Justicialismo escucha y aprende, no rechaza nada de lo que es verdadero y bueno para la felicidad de nuestros trabajadores. Con sincero respeto considera aquellas maneras de obrar y vivir, aquellos preceptos e ideas que aunque discrepen, en muchos puntos, de los que ella tiene y propone, sabe que traen consigo las semillas del Verbo que da esperanzas a nuestros pueblos.

Nuestra Doctrina aprecia todo lo sensible y verdadero que se da en las ideas, que nacen en todo lo bueno depositado en la mente y en el corazón de los hombres, en sus ritos y culturas, que tiendan a vigorizar, elevar y perfeccionar la felicidad del hombre en comunión. Somos enemigos de todo lo que insectifique al hombre.

Por eso, nuestra prédica no es de conquista, no es de colonización, sino de unir concepciones desarraigadas para lograr una acción unificada en la permanente lucha por la liberación.

Si bien es cierto que en las últimas décadas la pluralidad de interpetacionismos peronianos  ha engendrado frecuentemente discriminación y celos, fanatismo y despotismo, sectarismos y traiciones, cosas todas que han valido a nuestra Doctrina la acusación de ser fuente de división y pobreza para nuestra patria, lo cierto es que, ella ha buscado la unidad y organización de todo el pueblo argentino, es decir, signo e instrumento de la unión íntima del pueblo con su Nación, en unidad hacia el Continentalismo, para ingresar al Universalismo. Entendiendo que el JUSTICIALISMO, como lo planteara Eva Perón, es para todos los hombres y todos los pueblos.

Tenemos que desarrollar nuestra capacidad de analizar este pluralismo, de percibir sus incidencias morales y espirituales. Se impone una movilización de todo el Justicialismo, como Movimiento, para afrontar con éxito la tarea sumamente compleja de la inculturación de nuestra Doctrina en un mundo desmodernizante. Debemos abrazar la preocupación del diálogo con la diversidad irracional emergente de nuestro tiempo, donde está en juego el destino no solo el nuestro, también el de este criollocontinente.

En este S. XXI, el Justicialismo debe congregarse a todos, encontrándose con simpatía con la diversidad de hoy. Hay todavía ambientes y mentalidades que deben ser comunitadas, lo que supone un largo y valiente proceso de inculturación para que nuestra Comunidad Organizada descienda hacia el alma de los compañeros divergentes, respondiendo así a las expectaciones más altas y haciéndolas crecer a la misma medida de la fe, de la esperanza y de la justicia de las que somos portadores.

Por eso debemos predicar y persuadir para revolucionar, con la fuerza de quien se encuentra muñido de una sólida verdad, las normas de juicio, los valores principales, los centros de interés y los modos de pensar, las fuentes de inspiración y los modelos de vida que propugnan estos nuevos colectivos.

·        AMÉRICA MÍA, QUE TE AMO.

América criolla, América de la nosotredad, te amo mil veces Podrá dejar de caer la lluvia, hasta la tierra dejar de girar Pero mi amor nunca te ha de faltar Hasta las flores perder su color, la Amazonia desaparecer Pero mi lucha jamás claudicará.

Tierra de conquistadores, de los venidos de las estepas asiáticas convertidos en Incas, Mayas, Aztecas…fundiéndose en tu tierra.

De los llegados del Reino de España, de los hijos del Cid. Visigodos y musulmanes.

La España castellana, hijosdalgo insumisos, rebeldes, nobles y valientes.

De ellos nació tu nueva cimiente, nosotros los criollos. Hijos de tres continentes!

Somos la raza cósmica de Vasconcelos.  Del grito de libertad del cura Hidalgo De la Patria Grande de Artigas, de la unidad latinoamericana de Felipe Varela Del Continentalismo con naciones justas libres y soberanas de Juan Perón.

Somos el estar de Rodolfo Kusch, la nueva América con conciencia de americanos de Giménez Vega América, ni el yo, ni el otro ni ellos…nosotros inculturados!

Tierra de luz del que anda ausente la alegría y la felicidad Tus palabras van caminando, sopladas por el viento, de México a la Argentina Sonidos de tristeos de desesperanzas.

Infames traidores nos han dejado sin pueblo y sin valor.

¿Dónde estás América de mi corazón? Pueblos que van llorando sin el aliento de Dios.

Nos venden espejitos de colores, polvo blanco que nos mata, tecnologías, celulares y computadoras que nos insectifican nos instalan economías que reducen pueblos…para que seamos poquitos.

Nuestras generaciones no luchan por liberación, los jóvenes viven el hoy, saben que mañana estarán en su sepultura.

Narcos, pandillas, guerrilla, mafias, roscas, corrupción, represión…muerte.

Pueblo mío, de mi América amada, levántate y anda Busquemos puntos de encuentros, levantemos los brazos al sol como tu pueblo primero Hagamos que América surja, la forjada por los castellanos, Y buscar tu liberación, como lo hicieran nuestros padres criollos Bolívar y San Martín.

América levántate y anda, porque ha llegado tu hora.

Desde tu historia y tus raíces, tierra América, tu eres la que manda Con la fuerza de su naturaleza, con la fuerza de su Creador, América clamando está.

Soñemos el sueño posible, donde se borren las heridas de muerte y se lave la indignidad Tú, pueblo, con el corazón liberado vivamos dispuestos a amar esta tierra que nos parió Caminemos el camino conocido, caminándole despacito, construyendo destino.

 

Por LUIS E. GOTTE

la pequeña trinchera

MAR DEL PLATA, OCTUBRE 2018

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