HACE 40 AÑOS EL PAPADO DEJÓ DE ESTAR EN MANOS ITALIANAS

El 16 de octubre de 1978, 40 años atrás, después de la monopolización del papado durante 455 por parte del clero italiano, fue ungido como papa de la Iglesia Católica un cardenal de otro origen, el polaco Karol Jozéf Wojtyla quién adoptó el nombre pontificio de Juan Pablo II quién a lo largo de sus casi 27 años como jefe del estado vaticano visitó nada menos que 129 países siendo fue el mayor viajero de la historia que ocupara dicho cargo, cifra de la que aún está muy lejos el papa argentino Jorge Mario Bergoglio, Francisco, empeñado en llevar a la humanidad su mensaje social en favor de los humildes, de paz y de convivencia entre las religiones.

Precisamente Francisco, tras la beatificación que había dado a Juan Pablo II su sucesor, el alemán Joseph Aloisius Ratzinger, Benedicto XVI, en 2011, lo canonizó, es decir lo declaró santo, en 2014.

Cabe señalar que Juan Pablo II sufrió dos intentos de asesinato, de los que resultó herido, durante su papado, uno por parte del turco Mehmet Alí Agca, a quién luego perdonara públicamente, quién le disparara cuatro tiros en la plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981, y el segundo en Fátima, Portugal, un año después, durante la noche del 12 al 13 de mayo de 1982, por parte del sacerdote Juan María Fernández Krohn, un falangista español, quién le intentó clavar una bayoneta acusándolo de ser un agente soviético.

Sus posturas sociales ya habían generado el rechazo por parte de los sectores más derechistas de la Iglesia Católica, uno de los cuáles, encabezado por el arzobispo francés Marcel François Lefevbre, llegó a organizar un culto cismático cuyo más destacado representante en la Argentina es el excomulgado obispo inglés Richard Nelson Williamson, radicado en la localidad de La Reja, en el partido bonaerense de Moreno.

Juan Pablo II fue el papa número 264 de la Iglesia Católica, el primero de nacionalidad polaca, y como ya se señalara, el también primero no italiano después de Adriaan Floriszoon Boeyens, Adriano VI, nacido Utrecht, Países Bajos, el pontífice número 218, siendo sucesor de Albino Luciani, Juan Pablo I, muerto a los 33 días de asumir lo que diera lugar a que 1978 fuese el año de los tres papas.

Sus casi 27 años de pontificado lo convirtieron en el tercero de los papas con mayor tiempo en el sillón de San Pedro, después de Giovanni Maria Battista Pellegrino Isidoro Mastai Ferretti, Pío IX, el segundo, con 31 años, y del propio San Pedro, el primero, de quién la leyenda habla de entre 34 y 37 años.

Fue uno de los mayores políglotos que se conocieron ya que hablaba, además del polaco, su idioma materno, alemán, castellano, croata, esperanto, francés, griego antiguo, inglés, italiano, latín, portugués, ruso y ucraniano.

En la misma dirección que hoy sigue Francisco, inició un fuerte acercamiento con los anglicanos, islámicos, judíos y ortodoxos pero dentro del catolicismo, además del rechazo de los grupos más conservadores, como el encabezado por Lefevbre, ya mencionado, también mantuvo enfrentamientos con el sector situado más a la izquierda exponente de la llamada “teología de la liberación”.

Su rol fue decisivo en la lucha contra el comunismo en su Polonia natal y en Europa Oriental donde contó con la colaboración de su sucesor, el futuro Benedicto XVI, a quién había conocido en Roma en 1977, pero también fue importante lo hecho en la materia de América Latina donde visitó varios países, el primero de ellos la República Dominicana, seguida por México, ambos ya en enero de 1979.

De todas maneras en 1989 mantuvo un encuentro con el jefe de estado soviético Mikhail Sergeyevich Gorbachev y en 1998 visitó Cuba donde se re unió con Fidel Castro quién exaltó su figura y le rindió importantes agasajos, pero ya en 1978, a poco de asumir, había mostrado su presencia como figura de trascendencia internacional, como hoy lo es Francisco, al mediar en el conflicto argentino-chileno por el Canal de Beagle vía el cardenal Antonio Samoré y en 2003 fue un activo opositor a la invasión a Irak por parte de los Estados Unidos de América.

Su canonización por parte de Francisco también se enmarca en la política que él llevara adelante durante su papado ya que declaró beatas a 1340 personas y santas a 483, cifras mucho mayores al total acumulado por sus antecesores desde el Siglo XV en adelante, al tiempo que designó 232 cardenales incluyendo a un par de sacerdotes que habían sido sancionados en el pasado por sus posturas aperturistas.

También como Francisco marcó su clara preocupación por los pobres, por el desarrollo de un ecumenismo religioso, por los derechos humanos, por la consolidación de la familia, contra el hedonismo capitalista, por la paz y contra el armamentismo, y también, como lo ha planteado la Iglesia Católica recientemente en la Argentina, fue un decidido opositor al aborto.

Por Fernando Del Corro

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