LA EDUCACIÓN

La educación debería ser la primera prioridad del estado. Ello significa lograr buenas metas de alumnos que alcancen un nivel de aprendizaje adecuado en valores (como el respeto a la ley, el respeto al prójimo, el espíritu de solidaridad y el espíritu de superación), como así también en conocimientos y habilidades. Con una población educada los otros servicios del estado, se verían automáticamente beneficiados.

Propongo para favorecer la educación que toda la estructura del estado desde el presidente hasta el maestro de grado primario o profesor del colegio secundario, se comprometa a que anualmente se logren metas de alumnos que en base a un sistema adecuado de evaluación y control, se verifique hayan logrado un nivel adecuado de aprendizaje en valores, conocimientos y habilidades.

Estas metas, partirán de los niveles de maestros o profesores, y subirán por integración ponderada según la cantidad de alumnos, al director de la escuela o colegio llegando al mayor nivel jerárquico por jurisdicción hasta confluir en la presidencia que integraría al país.

Siendo la educación el servicio del estado mas importante es natural que el presidente participe en la fijación de metas y control de su cumplimiento y contribuya al aprendizaje derivado de la determinación de las causas de desvíos entre metas y resultados Anualmente en base a la evaluación realizada se debería elaborar un plan para corregir los desvíos, entre el porcentaje de alumnos que lograron un aprendizaje adecuado respecto a las metas fijadas.

Cada nivel jerárquico verá como podrá contribuir a mejorar el logro de las metas de su jurisdicción. Así volveremos a ser lo que alguna vez nos distinguió, gracias al espíritu y tesón de Sarmiento y seguramente la Argentina encontrará su verdadero destino.

Por José María Romero Maletti

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