LA ÉPOCA DE ROSAS (1898)

La época de Rosas de Ernesto Quesada, rescataban el legado colonial y la herencia española como parte de un pasado con reflejos potenciales en la construcción de una democracia. La clave de la historia argentina era encontrada en las poblaciones rurales y contrastadas con la multitud urbana y aluvial.

1.Quesada y la visión ³revisionista´ de Rosas

Para Quesada, la subsistencia de los prejuicios nacidos de viejos enfrentamientos ha hecho perdurar una imagen de Rosas que no se condice con la que surgiría de un estudio desapasionado.

La imagen que subsiste es en realidad una construcción heredada de los opositores al rosismo. También se muestra insatisfecho con los estudios que Saldías y Ramos Mejía dedicaron a Rosas.

Califica a la  Historia de la Confederación del primero como un ³notable y concienzudo trabajo que involuntariamente es más panegírico que historia´. Sobre la Obra de Ramos Mejía la crítica se volvió mucho más dura.

El enfoque ³médico-psicológico´ de Ramos Mejía era diametralmente opuesto al punto de partida de Quesada: Rosas no era para éste más que un producto de su época, y no debían buscarse explicaciones al estilo de la ³teoría de los héroes´ de Carlyle, a la que Quesada calificaba de errónea y peligrosa.

Las características dela época, entonces, son los parámetros con los que la acción de Rosas debe ser medida. Quesada dedica buena parte del libro al estudio de algunos de los logros más destacables del rosismo: el legar las bases para la construcción de un estado nacional, dominando a los ³señores feudales´ durante ³la edad media argentina´ que comienza con la crisis del año veinte; un escrupuloso control de las finanzas públicas, a la vez que una astuta utilización del tesoro como herramienta de patronazgo.

Pero además de garantizar el ³orden material´, Quesada le atribuye a Rosas el haber sido agente de consolidación de las dos grandes tendencias históricas de la época que marcarían la evolución histórica argentina posterior. Estos principios eran ³el sentimiento demócrata de la muchedumbre´, y la ³política de federalismo y autonomía´, que crecieron como reacción al predominio de los³personajes de ciudad´.

El estudio del papel jugado por Rosas en la consolidación de esos dos principios le permite a Quesada la oportunidad para reflexionar sobre la evaluación que los mismos habían experimentado hacia fines de siglo, y es en estas reflexiones donde la influencia del reformismo liberal se nota más claramente.

2.Quesada, Rosas y el federalismo argentino

Mitre había dejado en su  Historia de Belgrano un reconocimiento tanto de las raíces coloniales del instinto democrático en el Río de la Plata, como del papel que los caudillos habían jugado en mantener vivo ese impulso social igualitario que para Mitre necesariamente debía ser reconocido y canalizado por un marco institucional apropiado.

Quesada adopta una línea de análisis que parece acusar la influencia de ese antecedente, dedicando el primer capítulo de  La época de Rosas a estudiar el ³carácter federal de la organización colonial´. La herencia colonial, en consecuencia, no servía como justificativo o explicación para la centralización del régimen político.

Tras la independencia, la nueva nación obedeció a la lógica que imponía esa tradición, lo que demostraba que ³el federalismo argentino no ha sido una invención, ha sido una evolución´. ¿Qué papel cumplió Rosas en esa evolución?

Quesada concluye que Rosas ³nosostenía propiamente una federación, sino una confederación´. Concluye que resultaba erróneo calificar al período como uno de caos institucional: había una formula constitucional definida, pero no podía argumentarse que no fuera legítima para la época.

Por otra parte, sostenía Quesada, y aquí aparecían las preocupaciones reformistas del momento, la evolución posterior de la política argentina no permitía asumir una posición exageradamente crítica de la estructura institucional rosista.

El análisis se dirige a partir de ese punto a una crítica de la poderosa influencia que el tesoro nacional tenía en los presupuestos locales de varias provincias, que culminaba hacia el cambio de siglo en una inevitable regulación y absorción de la vida provincial por el gobierno nacional.

Las reflexiones de Quesada deben ubicarse en el contexto marcado por los interrogantes planteados por Rodolfo Rivarola y  José N Matienzo, entre otros, sobre la crisis del sistema federal argentino. Para Quesada en 1911, la fórmula mixta consagrada en la constitución de 1853 había tenido entre sus méritos el reflejar adecuadamente en su fórmula transaccional federal-unitaria la evolución histórica del país.

Esta fórmula del se había visto desbordada por ³la prepotencia presidencialista´ que había culminado en ³un unitarismo centralista, un régimen presidencial todopoderoso, y una invasora esfera de acción de las provincias«´. Quesada se inserta en ese proceso de reivindicación historiográfica del federalismo de comienzos de siglo que tiene lugar en un contexto de crisis del sistema federal, y que sería continuado por Emilio Ravignani, entre otros.

 

Por Jorge Oviedo

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