LA TRAGEDIA DEL CRUCERO GENERAL BELGRANO Y EL DRAMÁTICO RESCATE DE LOS SOBREVIVIENTES EN UN MAR FURIOSO. Y LA HISTORIA DEL EX COMBATIENTE QUE LIDERÓ EL HOMENAJE AL CRUCERO GENERAL BELGRANO

Capitán de Navío VGM ® Pedro Luis Galazi

A 35 años de la guerra, habla el capitán de navío Pedro Luis Galazi, su segundo comandante en la última misión: “Todos los días de mi vida recuerdo esas caras mirando al buque, y despidiéndose”

Domingo 2 de mayo de 1982. Cuatro de la tarde en la Argentina, nueve de la noche en Londres. Desde Downing Street 10, casa de los primeros ministros británicos, Margaret Thatcher firma una sentencia de muerte:

-¡Hundan al Belgrano!

La orden telefónica llega al Almirantazgo, y como un rayo al capitán Chris Wreford Brow, comandante del submarino nuclear Conqueror.

Veinte minutos después, un torpedo impacta en el crucero y le vuela quince metros de proa.

Fuego. Gritos de espanto.

El submarino lanza otros dos: uno impacta y el otro falla.

El Belgrano empieza a inclinarse. Y una segunda explosión lo condena al naufragio.

2 de mayo de 1982. Hora 16. El crucero ARA General Belgrano recibe el impacto de dos torpedos del submarino inglés Conqueror

El clima es otro calvario: nubarrones que ocultan el cielo y vientos fortísimos que encrespan el mar. El peor escenario para el rescate de los sobrevivientes: los 62 botes –el crucero lleva 72, pero una decena es de reserva–parecen más pequeños y más frágiles, mientras el Belgrano se hunde ya sin remedio…

Capitán de Navio VGM Héctor Bonzo nació en General Rodríguez, Provincia de Buenos Aires, 11 de agosto de 1932 – Fallece en Buenos Aires el 22 de abril de 2009

De los 1091 tripulantes, mueren 323. En pocos minutos de horror, casi la mitad de las 649 bajas argentinas en los 74 días de guerra.

Pero las cifras no revelan el verdadero infierno.

Los botes salvavidas están atados, pero es urgente cortar los cabos para evitar que uno, al hundirse, arrastre a los otros. Algunos marineros llegan a los botes cargando un compañero herido sobre sus espaldas. La rápida huida impide que muchos alcancen los botes con ropa de abrigo. El frío es atroz. Varios mueren congelados sobre el techo de los botes. Otros se calientan con su propia orina… Arriba se agota la morfina para calmar a los quemados.

A las 16.32 el capitán Bonzo ordena abandonar la nave.

A las cuatro y treinta y dos minutos, el capitán, Héctor Elías Bonzo, ordena abandonar la nave.

A las cinco en punto, todo termina: el mar lo devora.

Un viejo guerrero de 185 metros de largo (eslora) encuentra su tumba 44 años después de su nacimiento. Y con él, los marineros argentinos que no pudieron escapar de la trampa.

Desde los botes llega un grito:

–¡Viva el Belgrano!

El crucero se hunde. En la tragedia mueren 323 de los 1091 embarcados

Pero no sólo ha naufragado un barco. También una leyenda.

Construido en Nueva York, entró en servicio en marzo de 1938 con su primer nombre: Phoenix. Anclado en la bahía de Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941 salió indemne del brutal bombardeo japonés: 353 aviones en dos oleadas. Cuatro acorazados hundidos, nueve buques dañados, y 2403 norteamericanos muertos en agua y tierra. En 1951, la Argentina lo compró, lo bautizó 17 de octubre, y más tarde recibió su nombre definitivo ARA General Belgrano.

El dramático rescate de los sobrevivientes

Infobae habló con Pedro Luis Galazi, su segundo comandante en el último y trágico viaje. Extraña simetría. Galazi nació el 12 de marzo de 1938: el mismo día, mes y año en que fue botado el Belgrano…

–¿Cómo empezó la historia?

–El buque estaba en pleno mantenimiento, y con su dotación reducida a no más de cuatrocientos hombres. Pero en la madrugada del 15 o 16 de marzo me llamaron del Comando de la Flota de Mar. Reunión urgente.

–¿Se imaginó para qué?

–Nunca. Mi generación pasó por todas las revoluciones, y pensé que podía tratarse de algo así.

–¿El crucero había sido descartado para ir a Malvinas?

–Sí. Pero poco a poco la Armada destinó más hombres, y llegamos a los 1091. Y el 4 o 5 de abril nos ordenaron apurar las reparaciones para zarpar hacia la zona de la Isla de los Estados, y esperar órdenes.

–¿La tripulación estaba bien preparada para lo que sucedió?

–Era muy heterogénea. Distintas edades, distintos grados de adiestramiento, conscriptos que cumplían su segundo año de servicio, y otros sin ninguna experiencia… ¡Muchos no sabían nadar!

–¿Todos comprendieron a qué podían enfrentarse?

–Los marinos entrenados, sí. Pero los más jóvenes no.

Los 62 botes parecen pequeños y frágiles en medio de la tormenta

–¿Temieron un ataque de submarinos?

–Apenas zarpamos, empezamos las tareas para prevenir ese tipo de ataque. El peor…

–¿Fue un crimen de guerra? Porque el Belgrano estaba fuera de la zona de exclusión… (Nota: decretada por Inglaterra el 30 de abril de 1982)

–La zona de inclusión era inaceptable. Porque en ese momento, tanto en el continente como en las Malvinas, gobernaban autoridades argentinas.La soberanía era nuestra… Pero en una guerra, mantener la zona de inclusión es imposible…

–¿Por qué? ¿En qué caso?

–Cuando cualquiera de los bandos está en condiciones de disparar.

Capitán de Navío Pedro Luis Galazi

–¿Qué pensó en el instante final? ¿Qué sentimientos lo dominaron?

–En una tragedia semejante es imposible pensar en nada. Sólo en la acción concreta. No hay tiempo para más. Pero hoy, cuando me encuentro con algún sobreviviente, nos abrazamos y lloramos.

·         La historia del ex combatiente que lideró el homenaje al crucero General Belgrano

El hombre que lideró la expedición de 30 días en velero por el mar austral, para homenajear a las víctimas del Crucero General Belgrano en el lugar de su hundimiento, es un sobreviviente de aquel episodio de la Guerra de Malvinas, pero también un docente de economía y un conductor radial que ganó un Martín Fierro y soñó la expedición “como un viaje a la Luna”.

El sueño de Navas se hizo realidad y pudo hacer el último recorrido del crucero General Belgrano antes de ser hundido cuando navegaba fuera de la línea de exclusión. Foto: Agencia Télam

Nilo Navas es el vicepresidente del Centro de Veteranos de Guerra de Bahía Blanca y el titular de la Fundación Malvinas Argentinas en esa ciudad, aunque se gana la vida desde hace 30 años como profesor y en los ratos libres conduce un programa de radio.

“El tema de viajar en velero hasta el sitio del hundimiento lo tenía en la cabeza desde hacía 20 años. Al principio era un desafío imposible. Era como decir: quiero ir a la Luna. Y de pronto, todo empezó a tomar forma”, contó Navas en dialogo con Télam.

El veterano del conflicto bélico de 1982 combinó siempre sus tareas laborales con su vocación por difundir y mantener presente la causa Malvinas, y lo hizo buscando “las mayores metas que uno puede proponerse”.

El programa de radio “El Crucero General vive”, difundido por FM de las Américas de Bahía Blanca, y coconducido por él, obtuvo el Martín Fierro Federal 2012 en la categoría “divulgación histórica”.

Para esa iniciativa se asoció con los ex combatientes Héctor Luis Bollo y Rubén Fusco, y también con Vicente Torreiro, corresponsal de la Revista Cuaderno.

“Pero la idea del viaje en barco seguía dando vueltas y así apareció el Galileo, un velero oceánico que además tenía el ingrediente de haber estado en Malvinas en 2008, por un viaje de sus anteriores dueños desde las barrancas de San Isidro”, contó Navas.

·         Organización estricta

Los pasos siguientes tampoco fueron sencillos: además de la embarcación, el veterano bahiense consiguió el apoyo de empresas y sindicatos para costear los insumos y los víveres necesarios en la travesía.

“Un año de organización y de preparación de la logística. Los contactos con tierra, las comunicaciones a través de radio operadores, todo se tuvo en cuenta. Y lo más importante: seleccionar a una tripulación de lujo, que estuvo a la altura de las circunstancias”,describió el ex combatiente.

Después comenzó el viaje y sus imprevistos: los vientos que le hicieron perder la hélice del motor en Isla de los Estados, la llegada a Ushuaia navegando solo a vela, el transporte de la virgen de “Nuestra Señora de Malvinas”, a pedido de veteranos de la capital fueguina, el homenaje en la zona del hundimiento en medio de un temporal y el lento regreso a casa.

“Navegaba y pensaba que por el mismo lugar habíamos pasado con el Belgrano hace 35 años. Hasta encontré las rocas de Isla de los Estados donde hicimos fuego de artillería. Fueron recuerdos que se me vinieron todos de golpe”, rememoró el profesor de Economía.

Navas dice que cuando dicta clases, conduce un programa, brinda charlas o navega en un velero, siempre “pone todo” para llegar al objetivo.

“Soy arriesgado, desde siempre. Y más todavía cuando se trata de defender la causa Malvinas. Eso no lo puedo cambiar”, confesó.

·         Travesía de 30 días

Los tripulantes del velero “Galileo” de la Fundación Malvinas Argentinas de Bahía Blanca culminaron ayer una travesía de 30 días por el mar austral para unir los últimos tres puntos geográficos por donde navegó el Crucero General Belgrano, antes de su hundimiento durante la guerra de 1982.

La expedición liderada por el ex combatiente y sobreviviente de aquel episodio, Nilo Navas, partió del puerto de Ingeniero White, en Bahía Blanca, el pasado 15 de enero.

Ocho días más tarde, el 23 de enero, la embarcación llegó al mítico “Faro del Fin del Mundo”, en Isla de los Estados, donde se llevó a cabo el primer homenaje a los ex combatientes caídos en el conflicto bélico.

VIDEO: https://youtu.be/yygeD3yjvyk

Según Navas, por allí pasó el Belgrano y hasta logró “reconocer las rocas” donde la embarcación militar efectuó fuego de artillería, como ejercicio de combate previo a su incursión en la zona de litigio.

El Galileo soportó allí un fuerte temporal durante el que perdieron la hélice del motor y lo obligaron a seguir viaje “únicamente a vela”por el siempre peligroso Estrecho de Le Maire.

Pero la embarcación sorteó esa dificultad y llegó navegando por sus propios medios a Ushuaia, el 28 de enero, donde se encuentra el último puerto que tocó el Belgrano antes de su hundimiento.

La etapa final del viaje comenzó el martes 31 de enero, cuando el velero soltó amarras en la capital fueguina y se dirigió hacia el último y más difícil vértice del triángulo: la zona ubicada al sudeste de Isla de los Estados donde los torpedos del submarino HMS Conqueror alcanzaron al crucero y terminaron hundiéndolo, el 2 de mayo de 1982.

La idea original de los expedicionarios era llegar hasta el punto geográfico exacto en que sobrevino el episodio (latitud 5524S y longitud 6132W) pero las malas condiciones meteorológicas solo le permitieron aproximarse al lugar.

Fuentes: Infobae CN VGM ® Pedro Luis Galazi; Clarín y FM de las Américas de Bahía Blanca; reportaje a los VGM Nilo Navas, Héctor Luis Bollo y Rubén Fusco, y también a Vicente Torreiro, corresponsal de la Revista Cuaderno.

 

Buenos Aires, 12 de octubre de 2018

Arq. José Marcelino García Rozado

Ex Subsecretario de Estado

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