“TRAS SU MANTO DE NEBLINA”

La olvidada existencia de los gauchos malvineros resurge en un libro tan exquisito como revelador

A partir de pinturas inéditas y antiguos documentos, Marcelo Beccaceci revive una epopeya que los kelpers siempre han querido negar

Una acuarela de tema gauchesco en el museo kelper de Puerto Argentino se convirtió hace quince años en el disparador de un libro tan exquisito como necesario que acaba de presentarse en nuestra ciudad: “Gauchos de Malvinas”, de Marcelo Beccaceci.

La pintura, que muestra a un gaucho pasándole un mate a otro en el interior de un rancho, fue hecha a mediados del XIX por un muchacho que entonces tenía 24 años y se llamaba William Dale. En el breve tiempo que estuvo viviendo en las Islas, Willliam, que era hijo del primer gerente de la Falkland Islands Company, pintó al menos treinta acuarelas que constituyen el mayor testimonio gráfico de una parte de la historia de Malvinas muy poco conocida y que los kelpers siempre han querido negar.

Los primeros gauchos rioplatenses llegaron a las Malvinas en la década de 1820 junto al gobernador Luis Vernet como mano de obra para explotar el ganado cimarrón. Marcelo Beccaceci, como la mayoría de la gente, poco sabía de su existencia hasta cruzarse con aquella acuarela que llamó su atención durante una visita que realizó a las Islas en el año 2002. Fue en ese momento que se propuso investigar la vida de los muchos paisanos argentinos y uruguayos que habitaron las Malvinas durante el siglo XIX y cuyo legado forma es una parte de la historia del archipiélago que, tras la guerra de 1982, ha sido tergiversada y hasta negada por sus actuales ocupantes en forma claramente intencional, sostiene el autor.

Con este propósito Beccaceci, un reconocido ambientalista que ha publicado varios libros sobre la Patagonia, se dedicó a rescatar antiguos documentos históricos y a estudiar con objetividad publicaciones argentinas e inglesas a fin de reconstruir la presencia de los gauchos en ese territorio que contribuyeron a colonizar y del que muchos de ellos no habrían de volver. Uno de sus mayores hallazgos han sido las pinturas inéditas del joven Willian Dale En esa búsqueda, uno de sus mayores hallazgo han sido las pinturas inéditas del joven William Dale.

Contra lo que suponía Beccaceci, éstas no se hallaban en un museo británico sino en manos de una familia de Buenos Aires emparentada con su realizador, que las cedió para que fueran publicadas por primera vez. En ellas puede apreciarse la vida cotidiana y los trabajos de los gauchos malvineros hacia mediados de 1800: el ritual del mate y el fogón, las vaquerías y campamentos, pero también sus trajes de faena: bombachas, ponchos y chiripás, algunos de ellos con el rojo punzó del gobierno federal.

Aunque desdeñada por la historiografía tanto británica como argentina, la presencia de los gauchos en Malvinas -cuenta Becacceci en su libro- fue crucial para la economía de las islas y la supervivencia de sus habitantes durante cerca de un siglo.

Y es que desde la época en que las Islas estaban administradas por los españoles hasta la llegada de los pastores escoceses con sus ovejas, a fines del siglo XIX, el ganado vacuno y caballar que había proliferado en forma salvaje constituía su mayor recurso. De ahí la importancia de hombres capaces de capturarlos para valerse de sus cueros y su carne como medio de subsistencia pero también para comercializar.

En “Gauchos de Malvinas” Beccaceci descorre el velo que persiste en torno la sacrificada epopeya de esos hombres y mujeres que trabajaron en un ambiente hostil, alejados de sus familias que los esperaban en el continente, y a veces , como señala el prólogo,“dejando en las islas hasta sus vidas en tumbas desconocidas”.

Para quienes estén dispuestos a buscarla, la presencia de estos jinetes legendarios resurge en este libro escrito y confeccionado con verdadera exquisitez.

Por NICOLÁS MALDONADO

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