OTRA VEZ TARIFAS PÚBLICAS

El frustrado intento de subir el gas, las naftas y el regreso de Lopetegui

Luego del frustrado intento de subir el gas, con efecto retroactivo, queda una duda: “¿Quién tuvo esta idea de aumento retroactivo de gas, en cuotas, con una tasa de interés, como si fuera, de hecho, un bono? ¿Hubo un canje?” Las conclusiones de Claudio Chiaruttini en su newletter semanal “En Coordenadas”, y el ¿regreso de Lopetegui?

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Gustavo Lopetegui, hombre bajo la lupa.

El Gobierno frenó la semana pasada el polémico pago retroactivo en la tarifa de gas que debían realizar los usuarios para compensar por la devaluación a las empresas prestatarias. Rogelio Frigerio temió que la medida empantanara la discusión por el Presupuesto 2019, y el Ejecutivo cerró la polémica: pagará a las empresas el adicional que iban a cargar en las boletas de los consumidores. Lo hará en 30 cuotas desde octubre de 2019.

En Diputados, la oposición había unido fuerzas para convocar a una sesión especial para ayer (jueves 18), con el objetivo de derogar la resolución de Iguacel, amparada en la ley 24.076 sancionada en 1992, que habilita “al Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) a instruir a las prestadoras del servicio de distribución al recupero del crédito a favor de los productores en línea separada en la factura de sus usuarios, en 24 cuotas a partir del 1º de enero de 2019”. Se trata, estiman en el Gobierno, de unos 10 mil millones de pesos, más intereses. Según había adelantado el secretario, sería un promedio de entre 90 y 100 pesos por mes durante dos años.

Al defender la medida, cuya resolución llevaba sólo la firma de Iguacel, el funcionario dijo que se había decidido disponer la suba en 24 cuotas porque sino “en vez de 34,7%, el incremento hubiera dado el 200%”. Luego, el propio Mauricio Macri salió a defender la decisión del Gobierno al señalar que “la energía cuesta y hay que pagarla”, la rápida respuesta de la oposición que se abroqueló y llegó a amenazar incluso con dejar sin Presupuesto al Gobierno, forzó a la Rosada a buscar alternativas.

“Estamos en una situación de mucha fragilidad y es preferible evitar cualquier obstáculo”. Funcionarios de la llamada ala política del Gobierno expresaron en privado reclamos por el avance de la resolución tan controvertida sin una evaluación previa más profunda en el contexto de crisis económica y la repercusión en la negociación por el Presupuesto.

“Se resolvió que no lo paguen los usuarios. Lo que decidió y nos instruyó el Congreso es que se haga cargo el Tesoro Nacional. Habrá un año de plazo y seguramente más de 24 cuotas”, aseguró Iguacel a los periodistas acreditados en la Casa Rosada. Habrá negociaciones con las empresas prestadoras y la intención del gobierno será acordar un pago a partir de octubre de 2019 y sin intereses por $20.000 millones. De ese modo el Gobierno afrontará toda la cifra estimada por la suba del dólar entre abril y septiembre, luego de que en un primer momento buscara evitar la salida del subsidio.

Lo cierto es que envalentonado por un pedido de las petroleras que amenazaban con retirar inversiones, Iguacel se apersonó la semana pasada en el despacho de Macri y planteó la necesidad de avanzar con un mecanismo de compensación a cargo de los usuarios en 24 cuotas. No hubo muchos detalles de cómo pensaba instrumentar semejante disparate jurídico que en pocas horas acumuló una ola de amparos en contra, una denuncia de un fiscal federal y una manifestación política de la oposición en el Congreso.

Al salir del despacho de Macri, Iguacel se fue conforme y avanzó con los equipos técnicos con la redacción de la resolución. Marcos Peña, Nicolás Dujovne y Rogelio Frigerio se enteraron de la medida cuando la vieron publicada en el Boletín Oficial. No tuvieron tiempo ni siquiera de armar un plan de contingencia para amortiguar el efecto de una noticia dura, negativa.

Llegaron incluso a difundirse rumores de renuncia de Iguacel durante los días posteriores al polémico anuncio. P ero poco después nada indicaba que se aleje de la función pública y, una vez que se dio marcha atrás con el aumento, el presidente Mauricio Macri lo recibió en su despacho y le dio el aval para seguir. Un gesto que también denota que el propio jefe de Estado fue el que avaló la resolución y se negó, durante días, a dar marcha atrás.

Cerca de Iguacel dijeron que si bien el ministro no participó de un encuentro oficial para tratar el tema, sí estaba al tanto Gustavo Lopetegui y “2 asesores de Dujovne”.

Entonces, nació la duda: ¿Quién tuvo esta idea de aumento retroactivo de gas, en cuotas, con una tasa de interés, como si fuera, de hecho, un bono de deuda, como el que ahora van a recibir? Según consultas que hizo “En Coordenadas”, la publicación de Claudio Chiaruttini, en el 54º Coloquio de IDEA, se pudo llegar a 5 conclusiones:

La primera es que “poco y nada tuvo que ver con todo el proceso de decisión el Secretario de Energía, Javier Iguacel. El pedido ingresó al Energas, pero ya tenía una “semi solución” previa que nació en la Casa Rosada: La deuda se iba a pagar, por un bono o por los clientes, durante varios meses, con ajuste por tasa de interés, lo que implica que se puede registrar en los balances como un pago “programado”, con lo cual, se eliminan las “Previsiones” y se pueden proyectar los ingresos futuros, es decir, un pasivo que pasa a ser activo”.

La segunda es que el encargado de negociar fue “el ahora Asesor Presidencial, Gustavo Lopetegui, quién perdió el cargo, pero no las funciones; y habría surgido como parte de una negociación que tuvo como contraparte al CEO de YPF, Miguel Ángel Gutiérrez, que está en los dos lados del escritorio, dado que es el mayor vendedor de gas de la Argentina y tiene la mayoría accionaria de Metrogas, la empresa que perdió $2.000M por efecto devaluatorio”.

La tercera, que publica en su newletter semanal, es que “Metrogas tiene orden de venta por parte de Defensa de la Competencia y forma parte del Plan de Desinversión que anunció hace meses Miguel Ángel Gutiérrez. Pero con los resultados obtenidos en los balances cerrados el 30 de Diciembre y el 30 de Marzo, es imposible conseguir un precio lógico por la participación accionaria”.

La cuarta es que el eje de la negociación fue “autorizar la suba retroactivo del gas domiciliario a cambio de que YPF no aumentara más las naftas y cumpliera con bajar su precio luego de que caída la cotización del dólar. Por eso, para las productoras de gas, no importaba como se pagara esta pérdida cambiaria, sino que debía desaparecer para el balance anual”.

Por último, concluyó que “no habrían sido extraños en esta dura negociación Paolo Rocca y los Bulgheroni, dado que ambos carecen de acciones en distribuidoras de gas, los dos producen gas y en el caso de Techint, es consumidor del producto”. De esta manera, sostiene, “con la negociación que se llevó a cabo, ambos cobrarían la diferencia por devaluación del peso y los Rocca, no abonarían el aumento retroactivo”.

Buenos Aires, 19 de octubre de 2018

Redacción Claudio Chiaruttini

EN Coloquio IDEA

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