LA DEUDA MACRI: EL COSTO DE ENMASCARAR UN NUEVO DEFAULT

La política del presidente Macri de Gobernar con Deuda ha llevado a una nueva situación de default del Estado Argentino, un impago que la administración macrista trata desesperadamente de no blanquear porque sería el reconocimiento de un triple fracaso propio, un fracaso no heredado sino producto de su gestión:

  1. El fracaso por la irracionalidad financiera de haber sobre-endeudado aceleradamente y en gran escala al país sin capacidad alguna de repago, ni de Capital ni de Intereses; con intereses que aumentan más que proporcionalmente en relación al aumento del Principal y a tasas récord locales y del Mundo.
  2. El fracaso por la culpabilidad de haber aumentado la Bola de Nieve de la deuda cuasi-fiscal de Lebac en forma paralela al aumento de la Deuda del Tesoro y bajo condiciones igualmente inmanejables.
  3. El fracaso por haber llevado al estrangulamiento del perfil de los vencimientos de la Deuda – tanto del Banco Central (BCRA) como de la Tesorería – producto de la toma sistemática de obligaciones a plazos cada vez más cortos, resultado lógico de su total dependencia financiera.

Este esfuerzo desesperado del gobierno Macri busca diferir un inexorable nuevo Megacanje (total o en cuotas) dentro del Sistema de Deuda Perpetua que rige sobre nuestro país – un sistema donde las Crisis periódicas de Deuda son parte de los Ciclos de la Deuda – tratando para ello de ganar tiempo merced al sostenimiento con un préstamo Stand-By ampliado del Fondo Monetario Internacional (FMI), que le permita una artificial sobre-vida financiera y política para poder completar su mandato en el 2019.

DESARME DE LA DEUDA POR LEBAC

Originariamente la idea de las autoridades era ir reemplazando gradualmente la Deuda de Lebac (que están en pesos) por Deuda en Letras de la Tesorería Nacional (LETE), que en su mayoría se toman en dólares y/o indexadas por tipo de cambio.

Esta dolarización directa o indirecta – que se sigue dando con gran parte de las obligaciones que vencen – constituye un cambio particularmente gravoso desde el punto de vista financiero en un momento en que la devaluación ha venido licuando las deudas en pesos y su traspaso a nuevos compromisos en moneda extranjera deviene, por lógica, más caro y más peligroso para el Estado.

En la actualidad, empero, el grueso de la deuda de Lebac no es derivado a Letes sino a Leliq, que son Lebac a sólo 7 días y pagan tasas superiores de interés; siendo además que una parte relevante de esas Lebac – la parte que no se renueva mensualmente – deriva en fondos retirados de pesos que se cambian por dólares y salen del país.

Este mecanismo de canje de doble destino – Leliq y Letes, sin contar con el pase a dólares – no sólo es costosísimo para el Estado sino que deviene equívoco en su instrumentación.

La lógica del denominado desarme de la bomba de las Lebac no está formulada e implementada en forma muy clara porque el enorme stock de las letras del BCRA no se ha reducido sustancialmente todavía sino que se ha subdividido e incluso agravado por mayores tasas y menores plazos:

  1. a)El stock de los títulos emitidos por el BCRA suma al 30.9 de este año – última información oficial disponible – unos 800.000 M$[1] (797.700 ≡ 19.500 MD), integrados por dos grandes rubros: LEBAC/NOBAC y LELIQ.[2]
  2. b)El saldo de Lebac es de unos 370.000 M$ (368.000 ≡ 9.000 MD) y paga una tasa del 60 % (Emisiones Primarias y Mercado Secundario), lo que representa 222.000 M$ en un año: un promedio de 600 M$ por día.
  3. c)El saldo de Leliq es de 430.000 M$ (428.800 ≡ 10.500 MD) y rinden más del 70 % de interés anual (hasta 73-74 %), que representan 300.000 M$ anuales: un promedio de 830 M$ por día.

O sea, que la suma de intereses promedio diarios por ambos títulos del BCRA implica el pago de más de 1.400 M$ por día o 42.000 M$ por mes (que en el caso de las Leliq son más aún porque permiten la capitalización por anatocismo por períodos semanales).

El BCRA garantiza a sus acreedores un piso de tasa de Política Monetaria del 60 % por lo menos hasta Diciembre del corriente año (Comunicado del 30.8).

Este altísimo costo por pago de servicios financieros de la deuda del BCRA se suma a los intereses a pagar por la Deuda del Gobierno Central – que es la sola Deuda Pública a la que se alude tradicionalmente – que en este año supera ya los 350.000 MD y devenga intereses a pagar por más de 400.000 M$ anuales (≡ 21.000 MD al tipo de cambio del Presupuesto 2018 de 19.30 $/US$), lo que da un promedio diario de más de 1.100 M$ por día.

Pero la realidad es hoy peor que la prevista en el Presupuesto en curso porque ha habido una fortísima devaluación de por medio y porque los títulos en pesos del Tesoro que se están colocando (Letes y/o Bonos) lo hacen a muy corto plazo (4 a 6 meses) y a tasas superiores al 50 % anual en pesos, lo que eleva mucho más aún el quantum de los intereses a pagar.

Esto quiere decir que en la actualidad la Argentina – sumando Tesoro y BCRA – estaría abonando más de 2.500 M$ por día de Intereses.

Ningún país del Mundo abona tasas de este nivel a los capitales financieros que lucran con el endeudamiento fiscal y cuasi-fiscal del Estado.

EL COSTO DEL NO-DEFAULT

A los fines de no blanquear la cesación de pagos (default) la administración Macri ha venido adoptando toda una serie de medidas que en lugar de aliviar la situación la vienen agravando:

  1. a)Dado el corte de las renovaciones totales de la Deuda por parte de los Acreedores Extranjeros del Estado desde Abril de este año el gobierno macrista pidió al FMI un apoyo de emergencia para poder sustituir Deuda Externa Privada por Deuda con el Organismo Internacional para no caer en default. Pero se trata de más Deuda que no se destina sólo a sustituir vencimientos de terceros privados sino también a sostener el tipo de cambio y el pago de intereses adicionales del BCRA y del Tesoro. Una nueva deuda – con el FMI – que, por otra parte, nadie sabe cómo ni cuándo se podrá cancelar.
  2. b)Esta situación se vio precipitada fundamentalmente no por el lado de la Tesorería sino por el lado del BCRA, que bajo la conducción de Federico Sturzenegger llevó la deuda-cuasi fiscal del Banco por Lebac – a mediados de Abril – a niveles incontrolables superiores a 1.5 B$ (sumando 1.4 B$ de Lebac más Pases Pasivos).
  3. c)En coordinación con los grandes bancos y los fondos especulativos tenedores de las Lebac el BCRA fue renovando gradualmente el stock de estos títulos a plazos cada vez más cortos (la mayoría a 30 días) y elevando las tasas de interés, con el agravante de realizar sus colocaciones con curva de rendimientos invertida (tasas más altas a corto que a más largo plazo).
  4. d)La deuda inmanejable de la bola de nieve o bomba de las Lebac por parte de su administración fue el detonante de la nueva Crisis de Deuda que llevó al presidente Macri a solicitar en forma sorpresiva la ayuda de emergencia del FMI a los fines del salvataje financiero del BCRA y del auxilio de la Tesorería para cubrir el monto creciente de los intereses a pagar por ambas vías y poder llegar al fin de su mandato en el 2019.
  5. e)Para ello, el FMI – actuando en forma muy discutible respecto de sus funciones estatutarias – le desembolsó al gobierno Macri 15.000 MD en Junio que – en 100 días de gestión Caputo – entraron por una ventanilla del BCRA y salieron por la otra vendiéndose para financiar la fuga de capitales.
  6. f)El BCRA comenzó un programa acelerado de reducción del stock de Lebac – por subastas de renovaciones mensuales y por recompras en el Mercado Secundario – a un costo financiero altísimo y sustituyendo más de la mitad de las mismas por Leliq. Esto es, traspasando deuda en Lebac con plazos a 30 días a deuda en Leliq a sólo 7 días de plazo y a tasas de interés más caras (más del 70 % anual).
  7. g)El nuevo presidente del BCRA, Guido Sandleris, ha dejado en claro que el Banco elevará estas tasas de interés todo lo que sea necesario para retener la mayor parte de los fondos existentes y contener a la vez el pase de los pesos no renovados a la compra de dólares.
  8. h)Ergo, el gobierno no está eliminando el peso de la Deuda por Lebac sino que lo está redistribuyendo entre renovaciones de Lebac, pasaje de Lebac a Leliq y Pases Pasivos y cancelaciones coordinadas con la colocación de Letras de Tesorería (LETES, que hoy pagan más del 50 % de interés anual y tienen vencimientos entre 130 y 240 días).
  9. i)Las Leliq son Letras de Liquidez a muy corto plazo – 7 días – tomadas solamente por bancos y éstos pueden utilizarlas para integrar el aumento de los encajes obligatorios que viene elevando el BCRA, con la merma consiguiente de la garantía oficial sobre los depósitos inmovilizados, que pasan de este modo a estar en efectivo y también en títulos).
  10. j)Paralelamente, el BCRA – siguiendo los dictados del nuevo Acuerdo con el FMI (cuyos términos todavía se desconocen en detalle) – ha establecido un nuevo régimen de Tipo de Cambio Variable o Flotante por Banda Cambiaria, inhibiendo que el BCRA intervenga en el Mercado dentro del rango de cotización 34-44 $/US$, lo que deja al Gobierno expuesto a las variaciones diarias derivadas del movimiento de los grandes operadores del Mercado del Dólar Mayorista.[3]
  11. k)La combinación entre dólar estabilizado con bandas cambiarias y altísimas tasas de interés locales renueva y potencia así , una vez más, el negocio de bicicleta financiera o carry trade para fuertes capitales especulativos internacionales, que desde Agosto pasado han reiniciado sus operaciones por cifras relevantes en la Argentina.

Hasta aquí la síntesis de las nuevas decisiones-clave del gobierno Macri frente a la nueva Crisis de Deuda que su administración ha provocado.

CONSIDERACIONES DE BASE

Estas medidas oficiales – en función de lo acordado con el FMI y con el apoyo explícito del gobierno norteamericano – son totalmente favorables al accionar de los capitales golondrina (alentados por las colocaciones de corto plazo de deudas del BCRA y del Tesoro) y configuran el cuadro inmediato de situación del que depende la administración Macri para seguir ganando tiempo mientras la Inflación reduce los Salarios Reales de la población argentina, las altísimas tasas de interés provocan mayor recesión en la Economía Física o Real y las presiones oficiales Tarifarias y Tributarias estrangulan la Demanda Agregada para lograr la Gran Ecuación buscada por las autoridades: el Ajuste Fiscal para poder afrontar el costo creciente de los Intereses de la Deuda del Estado.

Con el agravante que este mecanismo de succión financiera se retro-alimenta porque las altas tasas de interés estimulan el ingreso de más capitales golondrina y estas divisas ayudan a sostener una estabilidad coyuntural del dólar en función de reservas internacionales expuestas a una perfecta volatilidad financiera basada – una vez más en la Historia Argentina – en el arbitraje clásico entre tipos de cambio y tasas de interés.

Es el costo del enmascaramiento del default producto del fracaso de la administración Macri y su desemboque en una nueva Crisis de Deuda en sólo dos años de gestión.

Una crisis que el gobierno espera diferir con la ayuda del FMI para no caer en un default formal y no tener que encarar consecuentemente un nuevo Megacanje de Deuda en las postrimerías de su mandato (como el que precipitó en su momento la caída del gobierno De la Rúa en 2001).

Una crisis de Deuda cuyos efectos directos Macri atenúa con el adelanto de los desembolsos de un préstamo del FMI por más de 50.000 MD que le servirán a este gobierno para llegar a las elecciones del 2019 pero que deberá pagar el nuevo gobierno electo el año que viene.

Tales son las consecuencias fácticas de la nueva inserción de la Argentina en el mundo proclamada e instrumentada por el gobierno de la alianza Cambiemos

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