LAS 5 CLAVES DEL PLAN OFICIAL PARA VOLVER A INTENTAR CONTROLAR LA INFLACIÓN EN 2019

El objetivo del Banco Central es bajarla a menos del 25 por ciento, casi o más de la mitad de lo que se registrará este año. ¿Una nueva propuesta u otra utopía inalcanzable?

Descripción: Descripción: Banco Central (Adrián Escandar)

Banco Central

Una inflación debajo del 25% parece un objetivo mediocre para 2019, pero es la “gran” apuesta del Gobierno. Al fin y al cabo sería reducirla prácticamente a la mitad o aún más respecto a los valores de este año, que se acercarían al 47/50 por ciento.

El ¿plan? en realidad ya está en marcha, aunque todavía falten dos meses y medio para terminar el año. El antecedente más cercano es de 2017, cuando el índice cayó de 38% en el año previo hasta 25 por ciento. Sin embargo, quedó lejos del rango que había previsto el Banco Central, y marcó el comienzo del desbalance y la estanflación del presente 2018.

¿Cuáles serían las herramientas con las que cuenta la política económica para conseguir una reducción pronunciada de la inflación en 2019? A continuación se detallan cinco claves:

1- Plan de “emisión monetaria cero”: es el “corazón” de programa económico en marcha, consensuado con el FMI. La fuerte restricción en la cantidad de dinero procura controlar de manera férrea el nivel de la base monetaria. Y la teoría indica que en un plazo de seis a nueve meses, es decir con cierto rezago, los efectos sobre la inflación deberían verse con claridad, aunque a un costo social impredecible. Se trata de un cambio fundamental respecto a lo que vino sucediendo en los últimos dos años, cuando la expansión monetaria se ubicó invariablemente entre el 30% y el 40% en términos interanuales, y que sólo sirvió para que los capitales especulativos hicieren su propio agosto y el pueblo cayera en la más grosera pobreza de los últimos 15 años.

Descripción: Descripción: El titular del BCRA, Guido Sandleris (Matías Baglietto)

El titular del BCRA, Guido Sandleris

2- Alto nivel de las tasas de interés: es una derivación del ¿estricto control monetario? que comenzó a aplicar el titular del Central, Guido Sandleris, u otra utopía mas cercana a la irrealidad y la ilogica que a la realidad que palpamos todos los argentinos (aquí descontamos a los funcionarios y a Cristiano Ratazzi). El objetivo es que los bancos además paguen altos rendimientos de plazos fijos, superiores al 50 por ciento, para incentivar aunque termina paralizando al comercio y la industria al éstas pagar intereses del 120% y que haya menos dinero en la calle. El plan es mantener tasas ¿reales positivas?, es decir que superen por varios puntos a la inflación en lo que resta de 2018 y todo 2019.

3- Mayor estabilidad del dólar: en las primeras semanas del funcionamiento de las bandas cambiarias y el plan de cero emisión monetaria, la divisa cayó casi 10 por ciento. Y ¿es posible que siga perdiendo terreno hasta tocar el piso de la banda estipulado por el Central, actualmente en $34,50? Una verdadera irrealidad y una patraña irrealizable. A partir de allí el BCRA pasaría a comprar dólares para que no se vuelva al atraso cambiario, (increíble e inconcevible paralizar la nación para mantener un seudo plan que ni siquiera tiene pies y cabeza). El Presupuesto para 2019 estipula un dólar promedio apenas superior a $40, algo que será muy difícil de que suceda. Más allá de ese supuesto, el escenario más factible es que la cotización se comporte mucho más estable luego de la suba del 100% este año. Y un dólar más tranquilo actuaría una vez más como “ancla” para controlar la inflación. Incluso ahora que el dólar se estabilizó bien por debajo de los $40 se nota una desaceleración de los ajustes en la última semana.

Descripción: Descripción: (Reuters)

(Reuters)

4- Los salarios tendrían aumentos limitados: la caída de la actividad económica impedirá a las empresas dar aumentos muy fuertes para recuperar la pérdida de poder adquisitivo que se produjo este año, lo que terminará de paralizar la economía nacional. El sector público sería el más afectado. Sin embargo, el mejor escenario es una recomposición muy tenue del salario real, una hipocresía absoluta. De esta forma, no habrá “inflación de costos” por causas salariales –como si alguna vez esto hubiere dado resultado o hubiere sido cierto- ni se espera una recuperación significativa del consumo, porque sería un milagro como el de los panes y los peces.

5- Aumentos tarifarios menores a los de 2018: por tratarse de un año electoral y en parte porque ya el peso de los subsidios en los servicios públicos es ahora más bajo que en el pasado –subsidios que aunque cobrados en su totalidad por las empresas prestatarias sin contraprestación alguna pues no invirtieron ni un solo peso y se terminaron llevando las gigantescas ganancias al exterior con el permiso gubernamental, desfalcando la nación-, ya no hay necesidad de aumentos muy exagerados en las tarifas. El último episodio por el impacto del aumento del dólar en la tarifa de gas refleja que el Gobierno no está dispuesto a avalar aumentos –por la presión popular y de la oposición y los sindicatos- que tengan un efecto fuerte en los bolsillos. Por eso, la inflación que se vaya conociendo mes a mes tendrá menos presión de los precios regulados y eso restará varios puntos al índice a lo largo del 2019.

Buenos Aires, 18 de octubre de 2018

Arq. José Marcelino García Rozado

Ex Subsecretario de Estado

Y Pablo Wende

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