EE.UU. ATRAE LOS FLUJOS DE INVERSION DEL MUNDO

Ruidos. La política fiscal de Donald Trump generó alzas récords en todos los indicadores de Wall Street.

Los flujos mundiales de la inversión extranjera directa (IED), que es la forma principal de acción de las empresas transnacionales (ETN), cayeron 41% en el primer semestre de 2018. Pasaron de US$794.000 millones en igual periodo de 2017 a US$470.000 millones este año.

La caída se concentró en las economías avanzadas, especialmente en Europa, donde retrocedieron 69%, hasta alcanzar el menor nivel histórico de los últimos 15 años: US$135.000 millones.

La causa fundamental de la brusca disminución del flujo global de capitales se debió “…a las repatriaciones realizadas por las sedes centrales de las compañías estadounidenses de los ingresos acumulados en el exterior por sus subsidiarias, tras las reformas fiscales en EE.UU.”, dice la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

Esta descripción de la agencia internacional fija los trazos esenciales del siguiente fenómeno histórico: las transnacionales norteamericanas (42% del total mundial) tienen acumulado en el exterior una suma que se estima en US$3.4 billones, que mantenían prácticamente inactiva para obviar el impuesto a las ganancias de EE.UU. (35% sobre las ganancias netas), en caso de repatriación, el más elevado del mundo avanzado.

En diciembre de 2017, Donald Trump sancionó el recorte de impuestos aprobado por el Congreso controlado en sus dos Cámaras por los republicanos, que disminuyó de 35% a 21% el impuesto a las ganancias; y estableció al mismo tiempo una tasa fija de 14,5%, pagadera una sola vez, para los capitales que las firmas norteamericanas repatriaran del exterior.

UNCTAD señala que la repatriación de capitales por las multinacionales estadounidenses en 2018, debido a su magnitud y al papel decisivo que ocupan en el sistema integrado transnacional de producción (que es el núcleo estructural del capitalismo del siglo XXI), ha modificado las corrientes centrales del comercio internacional, que tramitan en más de 80% en las cadenas de la producción internacional. Esto se debe a que en el capitalismo de nuestro tiempo, el crecimiento del intercambio mundial depende esencialmente del nivel de inversión, no de los productos que vendan en el exterior, de las compañías transnacionales.

En el capitalismo globalizado del siglo XXI, que es ante todo un sistema transnacional de producción, la inversión es más importante que el comercio. En términos históricos, estas cifras significan que EE.UU. ha vuelto a ser el eje de la acumulación global, y ha revertido el proceso de traslado del mundo avanzado al emergente, del Atlántico al Pacífico, que había comenzado en 2001, cuando China ingresó a la OMC.

Este acontecimiento histórico de excepción tiene implicancias políticas, estratégicas y culturales. Una etapa de la historia del mundo se ha revertido, y los flujos de capitales de la economía mundial ahora se orientan hacia EE.UU.

También cayeron los flujos de inversión extranjera en los países emergentes (-6%) en los primeros 8 meses de 2018. Es consecuencia del alza récord de la economía norteamericana (+5% en el segundo y tercer trimestre), mediado por la apreciación del dólar de más de 20% en los últimos 2 años, que absorbió los depósitos en dólares del mundo emergente, y en primer lugar del país más dolarizado del mundo, que es la Argentina. Este proceso de absorción de los dólares del mundo emergente por los Estados Unidos adquirió un carácter álgido, de crisis cambiaria, a partir de abril de este año.

La tasa de inversión aumentó en EE.UU. +11,5% en el 2do trimestre del año, tras crecer +11,6% en el 1ero, y superan US$10 billones las inversiones recibidas en 2017 y 2018.

El ingreso de capitales en EE.UU. se realiza de manera directa por el canal de las transnacionales estadounidenses, o a través de la mediación de Wall Street. Por eso el 22 de agosto de este año, Wall Street logró el nivel más alto de cotización de sus activos de la historia bursátil norteamericana, y lo hizo al culminar el periodo más prolongado de valorización de los últimos 150 años. A partir de marzo de 2009, los activos han aumentado más de 400% en EE.UU.

S&P500 alcanzó el 22 de agosto un récord de 2.850 puntos, encabezado por las empresas de energía (shale gas/ shale oil) y las high tech. Las compañías norteamericanas invirtieron US$437.000 millones en la recompra de acciones en el segundo trimestre del año, y duplicaron virtualmente el récord anterior de US$242.000 millones logrado entre enero y marzo.

Lo esencial es que la inversión en bienes de capital realizada por las S&P500 superó el monto de la recompra de acciones en los primeros 6 meses del año. Las inversiones en bienes de capital están exentas del impuesto a las ganancias si se realiza en el primer año de vigencia del nuevo régimen impositivo (hasta diciembre de 2018).

El “fenómeno Trump” tiene una dimensión mundial en la historia del capitalismo del siglo XXI.

Por: Jorge Castro

 

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