BOLSONARO Y LA HIPOCRESIA DEL FACILISMO POPULISTA

La irrupción de Bolsolaro en la política de Brasil trae una reflexión orientada al rescate del sentido común, el rechazo valiente contra la cortina de hipocresía de todos los sectores de la política, y la necesidad de lograr claros caminos de reconstrucción institucional, en nuestro país y en el mundo en crisis, que nos rodea y condiciona.
A lo largo de la historia, el facilismo del avance de los derechos facilitas destruyendo el equilibrio con la obligaciones, ha creado nichos de imposición de poder basados en la manipulación del sentido común de la sociedad, instalando cada vez mas derechos que potencien el solaz de la vagancia en desmedro de la natural responsabilidad sobre el resultado de la iniciativa inteligente en el ambito del trabajo.
Así ahora se ocultan los estragos de las guerras mediante las cuales todos los pueblos expandieron sus fronteras, pues se prefiere demonizarlos en la moderna teoría de la defensa de los derechos humanos, teoría imposible de no reconocer en su fondo y en su queribilidad practica, si no se reconoce a la vez la tremenda culpa de todas las civilizaciones que mataron en aras de su afan de conquista y poder.
Así, la hipocresía populista siempre encuentra la queja plañidera por los derechos que pretende imponer, basando la en la declamación de falencias que niegan realidades y postulan sus reivindicaciones, negando toda posibilidad de reconocimiento de humanos errores, y predicando absurdas e imposibles revanchas, aun las violentas, que, antes de caminos de dialogo, traten sensatamente de corregir errores, y lograr una mayor y sustentable calidad de vida.
Así, el sistema político, concebido originalmente como base jurídica para la organización del cuidado de los derechos y deberes de la comunidad, se convirtió, a través de los tiempos, en una suerte de trampa que oculto manipulaciones del sentido comun, atrapando parcelas de poder, ocultándolas en sus articulaciones y logros al común de los ciudadanos, e instalándose en ellas para el propio beneficio personal de sus integrantes, y haciendo del sistema una muralla inexpugnable hasta ahora, propicia para la corrupción que no deja de asombrarnos hoy, y cada día.
Por que esa realidad hoy produce esta sensación de desencanto y hastió en los honestos, quienes recibieron de sus mayores valores de fondo reflejados en la solidez de la familia como base y primera educadora, del esfuerzo en la búsqueda del conocimiento, del sacrificio en la obtención de sus resultados, del coraje en la superación de sus errores, del respeto al sano ejercicio de la autoridad que eligieron, de la iniciativa en el trabajo merecido y no mendigado, y en el valor de la ética en el buen proceder.
Las reacciones observadas como expresión de ese desencanto y criticadas como apocalípticas versiones autoritarias del anti-sistema, no son sino expresión del sincera-miento de los honrados que desprecian la hipocresía de los nichos políticos de poder, estos en todos los sectores y niveles.
Y que, mas que en la predica de la búsqueda del líder o de los lideres sabelotodo y puedelotodo, se empeñan en la pelea contra el mar del populismo irresponsable, intentando unir personas en equipos lucidos, que aun en esfuerzos en conocerse, cotejar ideas, y, antes que predicar fines de coincidencias queribles, logren caminos posibles que nos saquen de una buena vez de esta decadencia tremenda.
La decadencia no querida, por cierto, pero a la que hemos llegado por la culpa de la inercia del facilismo de una sociedad que disfruto del sistema de los derechos, y ahora se encuentra con la necesidad de reconocer obligaciones, y cumplirlas.

Jose Maria De Lorenzis

Se el primero en comentar en "BOLSONARO Y LA HIPOCRESIA DEL FACILISMO POPULISTA"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*