UN PACTO PARA DEJAR DE VOTAR CADA DOS AÑOS

Reforma Constitucional de 1994. Vista del recinto en el que deliberó la Convención en Paraná y Santa Fe. Una de las pocas expresiones de acuerdos constitucionales entre toda la dirigencia política nacional.

Hay algo que pasa en la política argentina que, a pesar de todos mis años de político, de haber sido Concejal, Intendente, Vicepresidente, Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Senador y Presidente de la República y Presidente del Mercosur, no logro comprender: la renuencia, por no decir el rechazo visceral, de los políticos a pactar, a acordar, a consensuar.

Si miramos el mundo, es la forma en que se gobiernan las grandes naciones: acuerdos, coaliciones, pactos.

Así también me manejé yo, cuando tuve que asumir responsabilidades ejecutivas, tanto a nivel municipal, como provincial y nacional: dialogando, dando espacio a la oposición, escuchando.

Para mí, esa es la razón de ser de la política.

Sin embargo, en la Argentina se actúa exactamente al revés: aislándose, generando grietas, descalificando al que opina diferente, ninguneando a los opositores.

Es así que hemos sido incapaces, desde el regreso de la democracia, de generar acuerdos que den origen a políticas de largo plazo y nos hemos conducido una y otra vez irresponsablemente, poniendo en conflicto grave la gobernabilidad y la paz social.

Vista esa realidad y aceptando que quizás los grandes pactos están fuera de nuestras posibilidades ¿Qué tal un “pactito”? Algo pequeño, puntual, en lo que estemos la gran mayoría de acuerdo en que sería un avance para el país.

Acordar, por ejemplo, que se va a reformar la Constitución para eliminar este sistema absurdo de elecciones cada dos años, que pone en estrés constante el sistema político y obliga a los gobernantes a estar en campaña permanente, consumiendo recursos y energías que después escasean a la hora de tomar decisiones de fondo y obligando a los gobiernos a pensar con el estrecho horizonte del triunfo electoral como único objetivo.

En lo interno, podríamos imitar a Córdoba o Entre Ríos, que eligen autoridades en un solo acto electoral. Aunque quizás el mejor ejemplo sea nuestro vecino Uruguay, que renueva la totalidad de sus autoridades cada cinco años, De esa manera, quita de en medio la tensión electoral y crea un clima de convivencia y diálogo político que deja espacio para pensar los grandes pactos, los que hacen a las políticas de Estado y al proyecto de país.

En realidad, más allá del tono irónico, este pequeño pacto que propongo puede ser un gran paso para el futuro de la Argentina. ¿Encontraré entre los políticos argentinos suficiente apoyo para hacerlo realidad? Ojalá que sí.

Eduardo Duhalde es ex Presidente de la Nación.

1 Comment on "UN PACTO PARA DEJAR DE VOTAR CADA DOS AÑOS"

  1. Carlos R. F. Garcia | 31 octubre, 2018 at 16:58 | Responder

    ES CIERTO QUE EN LOS “POLÍTICOS” EXISTE CIERTA RENUENCIA A LOS PACTOS, PERO, ¿POR QUÉ NO SE DICE O PLANTEAMOS LA GÉNESIS DE ESA RENUENCIA? EN DE MI MODESTO ANÁLISIS EXTRAIGO LO SIGUIENTE: CASI NINGÚN POLÍTICO QUIERE COMPROMETERSE EN UN PACTO DESTINADO A FAVORECER EL DESARROLLO Y BIENESTAR DE LA NACIÓN, PORQUE EN PRIMER TÉRMINO SE DEBE CUMPLIR CON LO QUE SE FIRMA, POR LO TANTO SI NO FIRMA,TIENE LAS MANOS LIBRES PAR HACER LO QUE SE LE VIENE EN GANA, EN SEGUNDO TÉRMINO, PORQUE NO QUIEREN SENTIRSE CONTROLADOS POR SUS PARES Y POR EL PUEBLO, Y EN TERCER TÉRMINO, PORQUE LAMENTABLEMENTE HAY CONTADOS POLÍTICOS VERDADERAMENTE DECENTES; LA MAYORÍA SON IMPRESENTABLES. LA POBLACIÓN ARGENTINA ESTÁ MUY ENFERMA, SUFRE DE INMORALIDAD Y CON LOS ACTUALES POLÍTICOS, SALIDOS DE ESTE PUEBLO ENFERMO, ME CABE UNA RAZONABLE DUDA: ¡HABRÁ ALGUNA VEZ POLÍTICOS QUE TRABAJEN PARA LA PAZ, EL DESARROLLO, LA EQUIDAD DISTRIBUTIVA, LA EDUCACIÓN Y EL TRABAJO PRODUCTIVO, O SEGUIREMOS CON POLÍTICOS QUE ADORAN SUS PRIVILEGIOS, LA TIMBA FINANCIERA Y EL CLIENTELISMO ELECTORAL, ENGROSANDO EL SEGMENTO DE POBRES, MISERABLES Y EXCLUIDOS?

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