DESCONFIANZA Y ANTIARGENTINISMO EN LAS ISLAS MALVINAS

Por Jorge Lidio Viñuela – Ministro plenipotenciario jubilado

Un entrenador de hockey malvinense llamado Grant Budd invitó recientemente a diez jugadoras adultas de Río Negro a participar de una competición en las Islas.

El viaje, el alojamiento, comidas y costos estaba resuelto. La señorita Paula Calcagno oficiaba como coordinadora por la parte argentina. Sin embargo, el viaje se canceló porque la Asamblea Legislativa prohibió dicha participación “por considerarla de alto riesgo”.

Algo similar ocurrió hace unos años con un equipo infantil (papi fútbol) isleño que había aceptado participar de un evento deportivo en Comodoro Rivadavia. Viajaban con sus padres; el resultado fue frustrante y desalentador.

La desconfianza y el rechazo hacia los argentinos se traduce en actos como los referidos.

El pasado 23 de diciembre la primera ministra del Reino Unido de la Gran Bretaña, Theresa May, manifestó públicamente: “Sigo creyendo que hay áreas que no están relacionadas con la soberanía donde podemos trabajar juntos con Argentina para el beneficio de todos los involucrados”.

Esas optimistas declaraciones chocaron con un grupo no desdeñable de isleños que residen en Malvinas que hicieron, hacen y seguramente harán, a menos que cambien algunos aspectos de las relaciones argentino-isleñas, un encendido rechazo a emprender relación alguna con los argentinos.

En efecto, un importante número de ellos mayoritariamente anglosajón pero también de origen chileno y otras nacionalidades que se afincaron allí hace décadas y adquirieron ciudadanía británica, profesan una profunda desconfianza hacia los argentinos y a todo lo que provenga de nuestro país.

Lo peor es que todo indica que la solución al conflicto argentino-británico por la soberanía encontrará solución -si es que alguna vez se alcanza- si pasa por Port Stanley (como los isleños llaman a Puerto Argentino) más que por Londres.

Esto es así porque el “lobby” que permanentemente hacen los malvinenses sobre el electorado y la opinión pública británica es sumamente eficaz.

Ex Embajador Jorge Lidio Viñuela

Tienen en Londres desde hace 36 años una representación oficial permanente con características de rango diplomático llamada “The Falkland islands house” (Casa de las Islas Falklands). Parte de su labor es persuadir la prensa, a la primera ministro May, a los miembros del Parlamento y a la misma monarca Elizabeth II de que ellos jamás desearían estar bajo soberanía argentina.

En otras palabras, ningún político británico, sea laborista o conservador o representante de otros pequeños partidos como el irlandés o el escocés, tiene el más mínimo margen para negociar con los argentinos la soberanía en las Islas sin la anuencia de los isleños. a riesgo de pagar altísimo precio electoral.

Los últimos comicios isleños para elegir a los ocho nuevos integrantes de la Asamblea Legislativa, tuvieron lugar el pasado 9 de noviembre; votaron 4.892 electores. Entre los elegidos se destaca el agricultor Ian Hansen que representa a territorios rurales.

El señor Hansen es un conocido antiargentino que ha viajado por el mundo anglosajón, incluyendo el Caribe anglófono, insinuando la conveniencia de “que las Falkland Islands sean pronto un territorio independiente en un futuro no lejano”, es decir, una República independiente de Gran Bretaña y de Argentina.

Conclusión: hay en algunos sectores de influyentes isleños una actitud decididamente antiargentina y mientras no sepamos o no podamos revertirla las Islas estarán más lejos que nunca de nosotros, con una agravante: el tiempo que transcurre opera contra los intereses argentinos y convalida una usurpación que ya tiene casi 200 años.

 

Por Jorge Lidio Viñuela

Mendoza, 7 de febrero de 2018

Diario Los Andes

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