LA TERCERA POSICIÓN JUSTICIALISTA, ARTICULADORA DEL CONTINENTALISMO

I. INTRODUCCIÓN

Una verdad, sin productos primarios, en particular mineros, no hay industria de alto componente tecnológico posible; una realidad, estos recursos abundan en nuestro criollocontinente. La única verdad es la realidad, la post-economía (economía feudal, basada en el miedo y la deuda) euroatlántica como la China asiopacífica necesitan de ellos. Nosotros, ¿Qué hacemos como naciones? ¿Seguimos siendo regiones subdesarrollantes o asumimos el papel de patrias autodeterminadas para disponer, soberana y libremente, de nuestras riquezas mineras? ¿Podremos tener un desarrollo económico integral autónomo a espaldas de la oligarquía financiera internacional? ¿Lo conseguiremos solos o formando un bloque continental?

El litio, el coltán, el torio, la tierra rara mineralizada…son el nuevo petróleo de la próxima década. Los países postindustrialistas lo saben, excepto nuestros gobiernos preindustrialistas.

En nuestro criollocontinente ya tenemos graves problemas ambientales, creados por: el “explotacionismo” -extraer mucho y rápido-, la explotación de manera irracional de los recursos; y el “extrativismo”, como forma de organizar la economía de un país, basado en una alta dependencia de la extracción intensiva de recursos naturales, con muy bajo procesamiento (valor agregado) y destinado para su venta en el exterior. Si no pasamos a un modelo de “desarrollo sustentable”, a un modelo de desarrollo económico compatible con la conservación del medio ambiente y con la justicia social, no sólo comprometeremos la calidad de vida de nuestros pueblos, peor aún, la vida misma en el planeta tal como hoy la conocemos estará en juego.

Sin Liberación Nacional no hay sustentabilidad posible, otra verdad. Y la realidad es que, en este mundo de globalidad empresarial y post-imperialismo monoculturalista (absorción y asimilación), se cierne sobre nuestras patrias un nuevo sistema colonial: la “neocolonialidad”. Lo vemos en África con China y nuestro continente con respecto a Estado Unidos.

Lo decía el cubano José Martí y lo repetía el argentino Manuel Ugarte “nuestras patrias deben encaminarse hacia una segunda emancipación, esta vez de los Estados Unidos”.

II. EL DISPOSITIVO JUSTICIALISTA

El Justicialismo accede al poder en 1946 confrontando con dos Imperios político-militar de posguerra, Estados Unidos y la Unión Soviética. La fuerte prédica del Gral. Perón de un nacionalismo hispanoamericanista y antiimperialista, de unidad y organización continentalista, formará parte de una Doctrina que permitirá el emerger de lo que denominamos TERCERA POSICIÓN.

Dicha impronta se convirtió en el dispositivo de la política internacional del gobierno de Perón. Fue la usina de un nuevo pensamiento, equidistante del liberalismo y del comunismo, que dejará profunda huellas, incluso, en lo que será el proceso de descolonización afro-asiático, que comienza con la Conferencia de Bandung (Indonesia, 1955) y culminará en la Conformación de los Países No Alineados del llamado Tercer Mundo. El Panafricanismo, como el Panasiatismo, tendrá como uno de sus antecedentes el Continentalismo Justicialista.

Dirá Perón: “la Tercera Posición está relacionada, por sobre todas las cosas, a la intencionalidad integracionista del continente hispanoamericano. Somos un mismo país porque tenemos una misma cultura, pero estamos divididos por los intereses imperialistas, el único camino que le queda a América, si en el futuro pretende seguir existiendo, es el de la UNIDAD”.

Este destino manifiesto no es nuevo, si nos introducimos en el Revisionismo Histórico, nuestro principal aliado, nos dirá que ya el rioplatense José Artigas como el caraqueño Simón Bolívar, y principalmente éste último, tenían en mente la creación de un imperio hispánico independiente en América, con el propósito de llevar a los hispanoamericanos al centro mismo del dinámico comercio del Atlántico Norte, conquistando un lugar en la naciente hegemonía, y obtener para la América hispana el progreso que se veía avecinarse en los Estados Unidos. Y esto es, sin duda, un sueño que la mayoría de los hispanoamericanos venimos acariciado desde la emancipación, sueño expresado de mil maneras distintas, desde la poesía a la literatura, desde el discurso político al cine, y cuyo néctar se ha mantenido constante a pesar de los muchos cambios de regímenes políticos o ideologías que nos fueron transculturando, fracturando y dividiendo…pero, ¡el sabor de su dulzura está!

La Tercera Posición Justicialista fue un intento inconcluso de gestar un Nuevo Orden Mundial más justo, más solidario y con mayor libertad posible, opuesto “…a todos los imperialismos y (que) tienda hacia la paz y la cooperación de todas las naciones en un plano de igualdad”, dirá Perón.

Hoy muchas cosas han cambiado en el mundo. Cayeron los imperios políticos, ni Moscú ni Washington ya lo son. El poder político se doblega ante el poder económico. El bloque continental Mercosur se encuentra a la deriva, nuestras naciones no han logrado resolver la cuestión social, sus aparatos productivos, industriales, tecnológicos como intelectuales han sido quebrados. En Argentina las ideas se debaten en el vacío, la realidad no tiene sustento alguno y el Justicialismo es cosa desconocida que se presta a mil suposiciones… se produce un vertiginoso calidoscopio en el que no distinguimos nada.

Nuestros pueblos se encuentran en una gran crisis de valores y principios, la corrupción lleva a sospechar de todos por igual. La no-política, la pos-verdad, la pos-realidad, el no-lenguaje nos va negando, como desfigurando, las grandes verdades con la que se construyeron nuestras Patrias.

¿Cómo buscar el tiempo perdido? es el gran desafió del Justicialismo…para completar lo inconclusito de su revolución.

Aunque nos digan que nada va a cambiar, si yo cambio…todo cambio será posible. Sabemos que nos encontramos con algo que todavía aún no existe, el Continentalismo. Sabemos que, en muchos de nosotros, es un sueño que palpita dentro de nuestro ser, que es una imagen borrosa donde apenas se distingue un breve reflejo de un torbellino de colores que se agitan y que no logra discernir una forma material. Sabemos que…el Justicialismo es su único intérprete posible, que traduce el testimonio del pasado en una lucha contemporánea para conquistarla como futuro cercano.

En este neo-mundo, manipulado por los Soros, los Rockefeller’s, los Rothschild’s -los hermano mayor de George Orwell, 1984- y sus equipos de neurocientíficos podrán vencernos, podrán derrotarnos y que en este día dejemos de soñar. Podrán pasar…más sólo será una batalla. Un triunfo construido con las herramientas de la mentira, del engaño y del fraude, y por eso la victoria final será de nuestros pueblos, que volverán con sus antiguos sueños, como las oscuras golondrinas de Bécquer, para. Reafirmarse

Año I, Mar del Plata, jueves 01 de noviembre del 2018, Luis Gotte.

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