UN INTERCAMBIO DESBALANCEADO ENTRE ARGENTINA-BRASIL

La integración automotriz, un forúnculo en la relación Macri-Bolsonaro

Mientras estaba Francisco Pancho Cabrera al frente del Ministerio de la Producción, las terminales automotrices argentinas gozaron de absoluta libertad para transgredir las proporciones del intercambio de vehículos y partes acordadas a nivel de los países con Brasil, en el marco del Pacto Automotor Común, e importaron 7 de cada 10 unidades de los récords de ventas batidos durante los primeros dos años de gestión macrista. En lugar de 1,5 dólares desembolsados por cada dólar percibido, como se estipuló en 2015 con 5 años de vigencia, las importaciones deslizaron a 2 dólares por uno la compensación. El repunte de la economía brasileña este año coincidió con la crisis cambiaria y la recesión que la siguió por estas latitudes. En Argentina se interrumpió el ciclo de endeudamiento, la devaluación del peso superó con creces a la del real, y en consecuencia las compras suben allá mientras acá bajan las ventas: la flecha comercial se empieza a dar vuelta. Y justo cuando las fábricas locales que durante el lapso que los vientos venían al revés igual se las rebuscaban para ganar presencia en mercados del exterior y ahora se restregaban las manos porque la paridad les jugaría a favor, las urgencias fiscales del gobierno de Mauricio Macri modificaron el sistema de reintegros y reembolsos, les impusieron derechos a la exportación y afectaron negativamente la competitividad con un 15% de carga impositiva adicional. Este será uno de los approach de la compleja renegociación de la relación bilateral y el Mercosur que se avecina con Brasil en cuanto Jair Bolsonaro asuma la presidencia. Como en el plano interno esta temática ya armó lío entre los asociados de ADEFA que inclinan la balanza hacia un lado y los que tiran para el otro en la reciente elecció n de las autoridades y tampoco durante el tramo final del gobierno de Michel Temer sus propios ministros se ponían de acuerdo al respecto, el designado superministro de Hacienda Paulo Guedes le sacó el cuerpo al bulto en el prematuro lance de la transición.

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Mauricio Macri y Jair Bolsonaro: No será fácil….

La característica que tuvo la euforia de ventas que disfrutó la industria automotriz argentina desde que asumió el gobierno de Cambiemos y liberó los cepos hasta la última corrida cambiaria de este año fue que de cada 10 vehículos patentados 7 eran traídos de afuera, en su gran mayoría, de Brasil.

De hecho, la decena larga de terminales radicadas en el país asumieron un perfil netamente importador, lo cual se reflejó en que superaron en un 50% promedio lo permitido en la fórmula del Pacto Automotor Común firmado en el 2015, que mide exportaciones e importaciones de automotores y partes, llamado flex, con lo cual la balanza comercial se tornó claramente negativa para el país.

El incumplimiento del régimen por parte de las empresas radicadas en uno y el otro lado de la frontera hizo que las autoridades argentinas iniciaran gestiones ante los pares brasileños en Brasilia para corregir esa asimetría y prorrogar por 2 años, posteriores al vencimiento del acuerdo que es en junio de 2020, la actual compensación estipulada (y no cumplida) de que, en el intercambio, cada dólar hacia Argentina equivaliera a 1,5 en la mano contraria.

En plena retirada, la Administración Temer (cuyas opiniones ministeriales estaban divididas) no aceptó y las negociaciones quedaron en suspenso a la espera que asuma en el Planalto el nuevo gobierno de Jair Bolsonaro.

La idea del mayor socio comercial sería llevarla a 1,7 por 1, según se comenta en la industria paulista.

Como la devaluación y recesión están haciendo su parte en la demanda interna por estos lares, la balanza bilateral denota que en los últimos meses han ido cediendo los ingresos de automóviles de pasajeros, vehículos de carga y tractores provenientes de Brasil, por lo que el acumulado de los 10 meses transcurridos en el año asciende a 734.767 vehículos, lo que empieza a consolidar también una caída del 5,8% comparado con ese mismo período de 2017, en el que se había registrado 780.276.

Al haber disminuido en consecuencia el déficit general del intercambio con Brasil, las tensiones por el drenaje de divisas aflojaron y la perspectiva a plazo fijo no variarán, a juzgar por las declaraciones del propio presidente de la asociación de concesionarios, ACARA, Dante Álvarez, quien expresó que “el panorama sigue siendo complejo y en base a esta nueva realidad estimamos que estaremos completando el año en un nivel de patentamientos cercano a 800.000 unidades”, o sea 20% debajo de la hipótesis que manejaban a comienzos de 2018.

Cuando los números eran más gratos y el endeudamiento fluía desde las alforjas que portaba Luis “Toto” Caputo, las terminales de este lado aprovecharon la indiferencia de la cartera de la Producción, por entonces a cargo de Francisco “Pancho” Cabrera, para subir ipso facto en plena corriente importadora a 2 dólares el flex vigente en 1,5.

Cuando se cortó el chorro de las deudas, se sucedieron las devaluaciones, entró a tallar el Fondo Monetario Internacional y el amigo presidencial del Cardenal Newman terminó siendo reemplazado por un acreditado profesional del metier como Dante Sica, al beneficio que las automotrices más importadoras recibían por aquella vista gorda se contrapuso un paquete de retenciones a las exportaciones y una baja de los reembolsos a las ventas externas, que afectò especialmente a las plantas más activas en los despachos al exterior.

Este corte en los intereses intrasectoriales se trasladó a la última elección en la asociación de fabricantes, ADEFA, don de la japonesa Toyota, estandarte de la apertura hacia afuera y por ende la que se sentía más perjudicada, se abstuvo de participar.

El nuevo titular de la entidad, Hernán Vázquez, de Volkswagen, admitió al asumir que “en un contexto difícil, nos hemos encontrado con medidas del gobierno que tienen un impacto negativo muy importante”.

Junto a los otros integrantes de la cúpula empresaria, Luis Peláez Gamboa, de Renault, y César Ramírez Rojas, de Scania, expresaron preocupación por los cambios impositivos, cuyo costo, de unos u$s 500 millones anuales, recaerá sobre unos más que otros de los asociados.

De todos modos, Vázquez informó que se encuentran negociando con el ministro de Producción, bajo la coordinación del secretario de Industria, Fernando Grasso, un mecanismo de compensación, que podría ser un bono a cobrar después del 2020 que permita a las empresas recuperar el desembolso realizado por haber sido bajados de 6% a 2,5% los reembolsos a las ventas al exterior y retenidos $ 3 por dólar exportado.

La incidencia de tales medidas en los costos de los vehículos que se venden a otros países sería del 15%, o sea, castigaría la competitividad, a contramano de las intenciones manifestadas desde el gobierno de favorecerla.

En esa misma dirección anticompetitiva se enrolaría la pasividad oficial ante las sucesivas transgresiones en las que durante 2 años y medio incurrió la mayor parte de las plantas argentinas al estirar en un tercio las proporciones en la canasta sectorial de intercambio, lo cual se transformó en un beneficio para las propias casas matrices, que en pleno atraso cambiario por el carry trade local redistribuyeron las diferencias, según conveniencia, entre las filiales brasileña y argentina.

· De carmesí a rojo pálido

Ahora que se dio vuelta la tortilla y el rojo comercial de esta parte se redujo a u$s 70 millones en el 10ª mes del año, con un derrumbe del 37,4% (i.a.) en las importaciones y un crecimiento del 8,1% en las ventas al país vecino, según los nuevos datos publicados por el Ministerio de Industria brasileño, el año apunta a cerrar con u$s 4.300 millones en contra, cuando se venía de un déficit en la balanza comercial bilateral de nada menos que u$s 6.600 millones.

La explicación se encuentra tanto en que las importaciones caen -7% i.a. como en que simultáneamente las exportaciones avanzan +16% i.a, con lo que en términos anuales el déficit comercial de Argentina se redujo 34,4%, hasta los u$s 4.35 0 millones, en el marco de una mejora el 1,4% en el intercambio que se lleva acumulado en el año y alcanza u$s 22.659 millones, mérito de la recuperación económica brasileña en dicho período.

Para el año próximo, la perspectiva es que el desequilibrio se reduzca a US$2.000 millones, al mantenerse las condiciones de una economía con vector inclinado hacia arriba y la otra, hacia abajo.

La Administración Bolsonaro, antes de discutir la balanza automotriz, analizará caso por caso los términos del intercambio, como hiciera Donald Trump en USA con las relaciones bilaterales.

Argentina se halla actualmente en el 3er lugar entre los mayores proveedores de Brasil, por debajo de China (US$ 3.135 millones) y Estados Unidos (US$ 2.552 millones).

Respecto a los principales comprado res de Brasil, Argentina se ubicó 4to, detrás de China (US$ 6.112 millones), Estados Unidos (US$ 3.136 millones) y Países Bajos (US$ 1.088 millones).

Por RUBÉN CHORNY y Dr. GREGORIO REYNOSO

Periodista y Ex Subsecretario de Estado

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