EN BÚSQUEDA DE LA HISPANIDAD PERDIDA

EN BÚSQUEDA DE LA HISPANIDAD PERDIDA. LA TERCERA POSICIÓN JUSTICIALISTA

Las crisis monetarias y financieras, como las burbujas económicas, son dispositivos tácticos en el paradigma capitalista que redireccionan a nuestros pueblos a estratégicas formas de ordenamiento, donde lo que menos se observa es al Ser Humano, que termina transmutado en unidad sin doctrina y despersonalizado. Conforman los nuevos pálidos-vivientes, indefinidos, unidimensionados, acríticos y miedosos neoconformistas.

En 1972, el filósofo italiano Umberto Eco dejaba entrever, en un inquietante y provocador artículo, que el mundo se desplazaba hacia una Edad Media inminente. Cuatro décadas después, podemos concluir que su análisis fue atinado. Toda comunidad organizada moderna se está disgregando, desvaneciendo, hacia una “enfeudalización” de economías-continentes.

Los grandes estados, las grandes potencias, los grandes países hegemónicos ya no detentan el poder político, ya no deciden. Son las megas-corporaciones trasnacionales quienes tienen el poder de decisión final. Son los recientes decididores. ¡Dios y las ideologías-pueblo han muerto!

El mundo avanza hacia un nuevo paradigma histórico-social neomedieval. Nuestras naciones se van transformando en siervos de la deuda externa internacionalista y los pueblos asumen obligaciones hacia la plutocracia. Los economistas abandonan sus teorías científicas (si es que alguna vez aquí la economía fue Ciencia) para convertirse en sacerdotes de los poderosos. La nueva religión es la “post-economía”, que todo lo controla y domina, pero no es más que una impolítica farsa donde una peligrosa “econocracia” maquilla, falsea y manipula datos y cifras sin el más mínimo respaldo matemático. Aún así, nuestros gobiernos-vasallos aceptan e imponen en sus pueblos las decisiones de esta nueva orden “finanzo-adicta”, que ya no requiere de consumidores sino de deudores.

Las características feudovasalláticas dependerá a cuales de los cuatro bloques feudo-continentales nos sometamos: Panamericanismo, Paneuropeísmo, Comunidad Asiática o Paneslavismo. Este es nuestro nuevo mundo que lentamente va asomando. Cabe preguntarnos como hispanoamericanos ¿qué haremos?…si es que podemos hacer algo.

“¿Por qué continúas predicando si sabes que no puedes cambiar a los malvados?” le preguntaron a un rabino. “Para no cambiar yo” fue su respuesta.

  1. INTRODUCCIÓN

Una verdad: sin productos primarios, en particular mineros, no hay industria de alto componente tecnológico posible; una realidad: estos recursos abundan en nuestro criollocontinente. La única verdad es la realidad, la post-economía (economía feudal basada en el miedo y la deuda) necesitan de ellos. Y nosotros, ¿qué debemos hacer como naciones? ¿Seguimos siendo regiones subdesarrollantes o asumimos el papel de patrias autodeterminadas para disponer, soberana y libremente, de nuestras riquezas mineras? ¿Podremos tener un desarrollo económico integral autónomo a espaldas de la oligarquía financiera internacional, la plutocracia? ¿Lo conseguiremos solos o formando un bloque continental?

El litio, el coltán, el torio, la tierra rara mineralizada…son el petróleo de la próxima década. Los países post-industrialistas lo saben, nuestros gobiernos preindustrialistas lo ignoran. En nuestro criollocontinente tenemos graves problemas ambientales generados por el “explotacionismo”, la explotación de manera irracional de los recursos -extraer mucho y rápido-; y el “extrativismo”, organizar la economía del país basada en una alta dependencia de la extracción intensiva de recursos naturales, con muy bajo valor agregado y destinados para su venta en el exterior. Si no aplicamos pronto las pautas de un “desarrollo sustentable”, un modelo de desarrollo económico compatible con la conservación del medio ambiente y con la Justicia Social, no sólo comprometeremos la calidad de vida de nuestros pueblos, sino peor aún, la vida misma en el planeta, tal como hoy la conocemos, estará en peligro.

Sin Liberación Nacional no hay sustentabilidad posible, he aquí otra verdad. Y la realidad es que, en este mundo de globalidad empresarial y post-imperialismo monoculturalista (absorción y asimilación cultural), sobre nuestras patrias se cierne un nuevo colonialismo: la “neocolonialidad”.

Ya lo decía el cubano José Martí, y lo repetía el argentino Manuel Ugarte: “Nuestras patrias deben encaminarse hacia una segunda emancipación, esta vez de los Estados Unidos”.

  1. EL DISPOSITIVO JUSTICIALISTA

El Justicialismo accede al poder en 1946 confrontando con dos imperios político-atómicos de posguerra, USA y URSS. La fuerte prédica del Gral. Perón sobre un nacionalismo hispanoamericanista y antiimperialista, de unidad y organización continentalista, formará parte de una Doctrina que permitirá emerger lo que se denominó como TERCERA POSICIÓN.

Dicha impronta se convertirá en un dispositivo para la política internacional del gobierno Justicialista. Fue la usina de un nuevo pensamiento, equidistante del liberalismo y del comunismo, que dejará profunda huellas, incluso para el proceso de descolonización afro-asiático, que comienza con la Conferencia de Bandung (Indonesia, 1955) y culmina en la Conformación de los Países No Alineados del llamado Tercer Mundo. El Panafricanismo y el Panasiatismo tendrán, como uno de sus antecedentes, el Continentalismo Justicialista.

Dirá el Presidente argentino: “La Tercera Posición está relacionada, por sobre todas las cosas, a la intencionalidad integracionista del continente hispanoamericano. Somos un mismo país porque tenemos una misma cultura, pero estamos divididos por los intereses imperialistas, el único camino que le queda a América, si en el futuro pretende seguir existiendo, es el de la UNIDAD”.

Este destino manifiesto no es nuevo. El Revisionismo Histórico, nuestro gran aliado, nos dirá que ya tanto el rioplatense José Artigas como el caraqueño Simón Bolívary principalmente este último, tenían en mente la creación de un imperio hispánico independiente en América, y obtener para la región el progreso que se avecinaba en América del Norte. Y este es, sin duda, un sueño que la mayoría de los hispanoamericanos acariciamos desde la Emancipación. Sueño expresado en mil maneras distintas, desde la plástica a la literatura, desde el discurso político al cine, y cuyo néctar se ha mantenido constante a pesar de los muchos cambios de regímenes políticos o ideologías que nos fueron transculturando, desfracturando y desestructurando… Aún así ¡el fruto de su dulzura persiste!

La Tercera Posición Justicialista fue un intento inconcluso de gestar un Nuevo Orden Mundial más justo, solidario y con la mayor libertad posible, opuesto “…a todos los imperialismos y (que) tienda hacia la paz y la cooperación de todas las naciones en un plano de igualdad”, dirá Perón.

Hoy muchas cosas han cambiado en el mundo. Cayeron los imperios políticos, ya ni Moscú ni Washington lo son. El poder político se doblega ante el poder económico. El bloque continental Mercosur se encuentra a la deriva, nuestras naciones (des)asociadas no logran resolver la cuestión social. Sus aparatos productivos, industriales, tecnológicos e intelectuales han sido quebrados y nunca más recuperados. En Argentina las propuestas se debaten en el vacío, la realidad no tiene sustento alguno y el Justicialismo es algo desconocido que se presta a mil suposiciones… Estamos inmersos en un vertiginoso calidoscopio ideológico en el cual no distinguimos nada.

Nuestros pueblos se (des)encuentran en una grave crisis de valores y principios. La corrupción lleva a sospechar de todos por igual. La no-política, la pos-verdad, la pos-realidad, el no-lenguaje van menoscabando, desfigurando, las grandes verdades que construyeron nuestras Patrias. Verdades inmutables y permanentes, arraigadas y firmes, que hacen a la doctrina de un pueblo. ¿Cómo recuperar el tiempo perdido? Este el gran desafió del Justicialismo para completar lo inconcluso de su revolución.

Aunque afirmen que nada va a cambiar, si nosotros cambiamos…todo cambio será posible. Sabemos que nos encontramos con una identidad que todavía no existe: el Continentalismo. Sabemos que, en muchos de nosotros, es un sueño que palpita en nuestro ser, una imagen borrosa donde apenas se distingue el destello de un torrente de sensaciones que se agitan sin discernir una forma material. Y sabemos también, que el Justicialismo es su único intérprete posible, que traduce el testimonio del pasado en una lucha contemporánea para conquistarla como futuro cercano.

Este neo-mundo, manipulado por los Soros, los Rockefeller’s, los Rothschild’s -el “Hermano Mayor” (1984 de George Orwell)- y sus equipos de neurocientíficos, podrá vencernos, podrá derrotarnos y que hoy día dejemos de soñar. Podrán doblegarnos…más sólo será una batalla. Un triunfo construido con las herramientas de la mentira, el engaño y el fraude y por eso, la victoria final será de nuestros pueblos que renacerán con sus antiguos sueños, para reafirmarse verdaderamente como un pueblo digno, respetable y, lo más importante, habiendo recuperado su destino.

III. UNIVERSALISMO VS GLOBALISMO

VIDEO : https://youtu.be/8Xuvk2bq0Mk

En el discurso en la CGT, el 30 de julio de 1973, dirá Perón que las fronteras sólo existen en nuestra imaginación: “El hombre se va a dar cuenta con el tiempo de lo tonto que ha sido al luchar durante siglos, matando a millones de hombres, para defender unas fronteras que sólo estaban en su imaginación…los hombres deben comenzar a pensar que somos todos hermanos y que debemos defendernos todos contra un destino común, que avanza peligrosamente hacia el año 2000. Los hombres han de defender la tierra o, de lo contrario, sucumbirán todos…”. Cree firmemente en la unidad de nuestras Patrias, primero en bloques regionales para luego unirnos en el CONTINENTALISMO en camino hacia el UNIVERSALISMO, como destino inevitable de nuestros pueblos.

El mundo marcha hacia la integración de los hombres en unidades cada vez mayores. Del núcleo familiar se pasó al clan, del clan a la tribu y de ésta a las naciones. Hoy vivimos la etapa en que las naciones se agrupan en bloques continentales, sea porque los unen intereses políticos y económicos o porque tengan entre sí vinculaciones más profundas y objetivos superiores que cumplir.

A partir del reciente milenio, la América nuestra comenzó la larga noche de una nueva dependencia, la de los grupos económicos trasnacionales. ¿Cómo ha sido posible esta situación? Nuestra falta de identidad es uno de los grandes problemas. Una sutil y desarraigada enseñanza de la Historia en las escuelas, sirvió para que los distintos pueblos terminaran desconfiando unos de otros. De esta manera nos fueron confundiendo, nos hicieron creer que el enemigo estaba cruzando cada frontera.

La historiografía eurocentrista no acepta que Hispanoamérica crea en sus propias fuerzas, que tenga iniciativa propia, fe en sí misma. Ellos nos enseñan que: “Bolívar gana la guerra… por la ayuda británica. San Martín triunfa… siguiendo planes británicos”. En última instancia, si ambos logran triunfar, ha sido porque Europa se los permitió. Sin ellos, seríamos incapaces de cualquier logro.

La realidad es que desconocemos nuestra propia historia en común. No se enseña correctamente en nuestros colegios. Entonces, cómo lograr coincidencias que nos acerquen a un proyecto de UNIDAD, en un continente que ha sido desmenuzado y desnaturalizado, para hacernos creer que siempre ha sido violento cuando no lo fue. Los países hegemónicos nos siguen “tutelando”, hacemos todo aquello que quieren que hagamos. Somos nuestro peor enemigo, nos educan mal y les sale barato desunirnos. Caemos una y otra vez en conflictos regionales. La mejor forma de mantenernos en el subdesarrollo es obligarnos a subdesarrollarnos.

El primer paso que debemos dar, para romper con este estado de tensión y desconfianza, es superar nuestras diferencias, que son de formas y no de fondo: entre argentinos y brasileros, entre bolivianos y chilenos; entre venezolanos y colombianos; entre peruanos y ecuatorianos; entre mexicanos o cubanos…Difícil tarea, pero no imposible.

  1. LA CONCEPCIÓN CONTINENTALISTA EN EL JUSTICIALISMO

Nuestra Unidad no debe construirse desde el planteo hecho por Estados Unidos, sino que debemos considerar la propuesta enunciada por el Continentalismo Justicialista, que no implica perder nuestras culturas identitarias, por el contrario: cada vez seamos más argentinos, más brasileños, más chilenos, más bolivianos, más mexicanos, más cubanos…más indohispanoamericanos. Esta es la visión del Justicialismo.

A lo largo de nuestra historia hubo varios intentos hacia la integración. A fines del S. XIX, Estados Unidos impulsa la Unidad Panamericana y fue Argentina, con el gobierno de Juárez Celman, quien trunca este proyecto. La última tentativa fue el ALCA de George Bush, pero el gobierno venezolano la impide con su proyecto del ALBA en la Cumbre de Países Americanos, realizada en noviembre de 2005 en Mar del Plata (Argentina).

Seguramente, habrá nuevos ensayos de integración continental. Mientras, observamos algunas de las estrategias contra en ese sentido: desintegrar los partidos políticos nacionales, fragmentar los sindicatos, hacer desaparecer de manera gradual la conciencia patriótica, la idea de Patria y de hermandad entre los pueblos. En fin, ridiculizar nuestras creencias religiosas y romper la umbilicalidad con el concepto cultural de Hispanidad. Revertir este proceso llevará tiempo.

Aún así, debemos pensar estrategias propias que nos permitan seguir la evolución hacia el Continentalismo, pero planteada y realizada desde el “nosotros”. Que sean nuestros pueblos los que impulsen este camino. Tenemos que ser capaces de articular una unidad de concepción entre las diferentes conducciones políticas, sindicales y sociales movimentistas del criollocontinente. Debemos impulsar, desde nuestra concepción de Tercera Posición, una organización a nivel macroregional, que podría denominarse INTERNACIONAL JUSTICIALISTA. Una unidad que levante las banderas de la Independencia Económica y la Soberanía Política, que se proponga y mantenga una dinámica de combate a favor de la Justicia Social y la Liberación de los pueblos y la autodeterminación. La lucha la debemos dar en conjunto, no de manera aislada.

Hagamos carne la expresión del Gral. Perón que Hispanoamérica es para los hispanoamericanos. Trabajemos en ese sentido, en unidad de concepción para la unidad de acción de nuestros pueblos y, una vez consolidada y fortalecida esta Internacional, impulsar el Continentalismo. Esta Unidad debe ser un ideario colectivo (indohispanolusoamericano) que propenda a la libertad, a la dignidad y al desarrollo integral (material y espiritual) de la persona humana, como al ejercicio de todos sus derechos, deberes y responsabilidades en un contexto de armonía y equilibrio. Recuperemos al hombre en toda su dignidad y trascendencia.

  1. EN BÚSQUEDA DE LA HISPANIDAD PERDIDA

Para la consecución de tales fines, un primer aporte que proponemos es la realización de un CONGRESO ARGENTINO DE FILOSOFÍA, con participación de los países del Hispanocontinente y de los hispanistas del Reino de España. Dicho evento tendrá como propósito reencontrarnos con dos conceptos fundantes de nuestra campeadora cultura, a saber:

  1. “Hispanidad”: como dijera Perón en su discurso del 12 de octubre de 1947 “por eso estamos aquí, en esta ceremonia que tiene la jerarquía de símbolo. Porque recordar a Cervantes es reverenciar a la madre España; es sentirse más unidos que nunca a los demás pueblos que descienden legítimamente de tan honroso tronco; es afirmar la existencia de una comunidad cultural hispanoamericana de la que somos parte y de una continuidad histórica que tiene en la raza su expresión objetiva más digna, y en el Quijote la manifestación viva y perenne de sus ideales, de sus virtudes, de su cultura; es expresar el convencimiento de que el alto espíritu señoril y cristiano que inspira la HISPANIDAD iluminará al mundo cuando se disipen las nieblas de los odios y de los egoísmos…”.
  2. “Hombre”: no solamente la savia cervantina circula por nuestra cultura, también la sangre delCid Campeador recorre nuestras venas. Sangre noble castellana, insurrecta, insumisa, que no se doblega ante el destino que los poderosos nos imponen. Es ella la que moviliza a sus hijos contra las injusticias y las sinrazones del poder. Fue el Cid quien legó su carácter y su personalidad a la nueva hispanidad que emerge de la reconquista y que se trasladará al nuevo continente, fundiéndose con sus pobladores en la formación de un nuevo hombre: el “nosotros criollo”.

El hombre de nuestro continente es sustancialmente diferente al europeo. Es por ello que necesitamos de una definición que le sea propia, distinta a la enunciación globalista que nos da el diccionario ideologizante.

La tierra, esta tierra, nos ha marcado, nos ha moldeado en esencia y substancia. Hizo la diferencia. Ella tiene conciencia de sí misma, tiene vida, por lo que manda a su hombre a protegerla, preservarla y cuidarla. Nuestra tierra -clima, suelo, paisaje- es la madre dadora de alimentos, lo fue para nuestros padres, para nosotros y lo será para nuestros hijos. Es lo que nos hace la Raza Cósmica de Vasconcelos, la síntesis hombre-naturaleza. Un hombre que además de cuerpo y alma, es también raíz con su tierra. No importa su procedencia, no importa de qué geografía provenga, la tierra lo enraíza y lo continentaliza. Cuerpo, alma y tierra que, cuando encuentra su equilibrio, se convierte en PUEBLO y cuando ese pueblo defiende su tierra y su cultura, su tradición y su historia, toma la categoría de PATRIA. Cuando la Patria, en su conjunto, decide seguir un objetivo común se convierte en NACIÓN. Y cuando se logra la perfecta armonía y equilibrio entre Pueblo, Patria y Nación, junto a un gobierno que comprenda y entienda las consignas de su tiempo, se consigue el proyecto final: una COMUNIDAD ORGANIZADA.

Reencontrarnos con la hispanidad y definir al hombre nuestro desde el campo de la filosofía, son los pasos necesarios para una FILOSOFÍA DE LA LIBERACIÓN, que nos permita pensarnos desde nuestra propia sabiduría. Desde el nosotros criollo.

Un segundo aporte que promovemos son las CÁTEDRAS ABIERTAS HISPANOAMERICANAS, que procure incorporar al ámbito de las Universidades la vasta labor ensayística, histórica y política de muchos de los intelectuales y escritores cuyo pensar desde lo nacional no ha logrado penetrar en el campo académico universitario. Esto supone recuperar y reivindicar el pensamiento y la obra de autores excluidos del campo de producción del conocimiento -campo donde ejerce su hegemonía el materialismo-. Para ellos debemos despertar del sueño del olvido a estos grandes centauros del pensamiento del hispanista que fueron reemplazados por una entelequia de personeros al servicio de intereses espurios.

La Europa occidental, desde el liberalmarxismo, desarrollaron tres dispositivos para confundir y distorsionar nuestra realidad: la HISTORIA, la ANTROPOLOGÍA y la SOCIOLOGÍA. Con ellas elaboraron un Hombre teórico universal. Un tipo de hombre ego-individualista necesario para su construcción de la posrealidad. Nos hicieron creer que éramos todos iguales, con las mismas oportunidades, pero no nos permitieron ser como ellos, tener sus mismas oportunidades para industrializarnos. Nunca nos han dejado crecer. La mano invisible del “mercado”, como en el juego de la Oca, lograba que retrocediéramos en las posiciones del desarrollo. Sus grandes monopolios comerciales nos vienen “recomendando” qué producir y qué consumir. Nos crean las necesidades acordes para vendérnosla. Sus Instituciones nos brindan créditos para comprar y luego nos dan más créditos para pagar los intereses de las deudas vencidas…

Desde México a la Argentina, seguimos estando en la categoría de países subdesarrollantes, con una enorme falta de fe, de creencias en nuestras propias fuerzas y capacidades. Esto es el resultado de cómo nos vemos a nosotros mismos. La filosofía debe trabajar para revertir esta inercia. Debemos reconstruir nuestro propio concepto de familia, de comunidad, de sindicato, de organización política, de mercado… Para ello, necesitamos de una Antropología, una Historia y una Sociológica con conciencias HISPANISTAS. Un pueblo sin memoria se extravía, las comunidades sin estrategias están condenadas a subdesarrollarse.

En definitiva, visto la relación de dependencia de nuestras patrias con los países hegemónicos, el nivel de culturización que han generado estos países en nuestros pueblos en la consolidación de la NEOCOLONIALIDAD o neo-reparto de nuestros territorios, se hace imperioso que empecemos a trabajar organizada y estratégicamente en una agenda en común, entre los distintos sectores de la comunidad civil de todo nuestro criollocontinente. No desde los niveles gubernamentales sino desde los distintos movimientos sociales, a los cuales el Justicialismo denominó ORGANIZACIONES LIBRES DEL PUEBLO, elaborando propuestas como:

  1. OBSERVATORIO POLÍTICO INTERDISCIPLINARIO PARA LA UNIDAD HISPANOCONTINENTAL.Será una institución multilateral y pluralista, con la misión de observar y buscar la unidad de concepción en nuestro continente, entre dirigentes políticos, sociales y sindicales que luzcan en su trayectoria la estrella polar de la decencia pero que también entiendan que hay un solo camino para transitar en conjunto, la unidad en la acción.
  2. OBSERVATORIO SINDICAL HISPANOAMERICANO.Su objeto será estudiar y observar los problemas comunes a nuestras Centrales Obreras y elaborar un proyecto para crear una Central Obrera Unificada, en base a la concurrencia de intereses generales del sector representado.
  3. OBSERVATORIO PENAL HISPANOAMERICANO.Implica la creación de criterios y prácticas jurídicas para la persecución y sanción de delitos como el contrabando, el comercio ilegal, la pesca furtiva, la trata de personas y el narcotráfico.
  4. OBSERVATORIO ALIMENTARIO INFANTO-JUVENIL. Donde se instrumenten adecuadas políticas alimentarias para la franja infanto-juvenil , considerando al alimento como factor elemental para el normal desarrollo psicofísico y por ende, de promoción social.
  5. OBSERVATORIO MEDIO-AMBIENTAL HISPANOAMERICANO.Se establecerán herramientas legales, jurídicas y prácticas tendientes a diseñar, establecer y coordinar políticas y acciones conjuntas, en los campos de la investigación, prevención, protección y defensa de nuestro medio ambiente continental.
  6. OBSERVATORIO PARA UN SISTEMA DE JUBILACIÓN ÚNICO.Estudio y puesta en funcionamiento de un sistema jubilatorio único, teniendo en cuenta la situación de los trabajadores que han estado en un país y luego en otro y que hubieran efectuado los aportes de ley, como el haber cumplido la edad exigida en todo el continente, con la posibilidad de poder elegir el país donde jubilarse.
  7. CONSEJO CULTURAL HISPANOAMERICANO.Creación de una corriente de interpretación hispanoamericana desde la óptica sociológica, antropológica e historiográfica y sus posibles connotaciones en el devenir de los pueblos. También tendrán la misión de programar el necesario intercambio cultural, entre las distintas regiones del continente, y el armado de la currícula escolar hispanocontinental.
  8. CONSEJO HISPANOAMERICANO PARA EL DESARROLLO TECNOLÓGICO, INDUSTRIAL Y PRODUCTIVO.Contamos con todos los recursos naturales necesarios, el conocimiento técnico de nuestros profesores y la habilidad de nuestros trabajadores para iniciar un sostenido y fructífero proceso de desarrollo tecnológico, industrial y productivo autónomo. Estamos en condiciones de establecer qué nos resta saber para llegar a un desarrollo de punta.
  9. CONSEJO DE INTEGRACIÓN Y PROTECCIÓN A LOS NIÑOS EN SITUACIÓN DE RIESGO. Son muchos los niños reclutados por las bandas para-militares y la guerrilla como el narcotráfico. Ellos merecen una oportunidad, por lo que debemos trabajar en conjunto para que puedan insertarse en sus comunidades, o en otras de nuestro continente, implementando una adecuada política de salud, salvaguarda y promoción.
  10. CONSEJO MILITAR CONTINENTAL.Se trabajará sobre el concepto de DEFENSA HISPANOAMERICANA, en procura de diseñar, coordinar y ejecutar, las necesarias herramientas jurídicas y legales para crear las Fuerzas Armadas Conjuntas de Hispanoamérica, con la misión de resguardar y proteger la Soberanía e Independencia Política y Económica Continental. La afrenta a cualquier país del continente será considerada una agresión al conjunto.
  11. FORO FILOSÓFICO HISPANOAMERICANO.Formación de un pensamiento filosófico, cultural, hispanoamericano, que no solamente vea al hombre como desarrollo de materia y espíritu, sino en su raíz con la tierra.
  12. FORO PARA LA UNIDAD HISPANOAMERICANA.Con la exclusión de ideologismos liberales y marxistas, será construido desde nuestro pasado cultural e histórico, se conformará con pensadores que propugnan y alimentan con sus aportes el campo ideológico estratégico de nuestra TERCERA POSICIÓN.
  13. CONCLUSIONES

Debemos recuperar la iniciativa que tuvimos hace siete décadas como pioneros de una nueva mentalidad continental. Con tal propósito, tenemos que transformar nuestro estado de conciencia en acción deliberada. “La historia es un incesante volver a empezar”, decía Tucídides.

Construir, a partir de hoy mismo, un gran espacio geopolítico hispanocontinentalista, consensuado y equilibrado. No solamente un mercado común o un régimen de acuerdos arancelarios. No se trata de una tarea entre gobiernos ni de carácter economicista. Mientras la integración esté limitada a la acción institucional, nada ocurrirá que sea trascendente y definitivo.

El acceso a mejores niveles de vida de nuestros pueblos y la promoción de un desarrollo integral, no pueden reducirse sólo a políticas de crecimiento sostenido de la economía, sino a comprender también estrategias que, junto con una conciencia ambiental responsable y el reconocimiento de asimetrías en el desarrollo de sus países, aseguren una más justa y equitativa distribución del ingreso, el acceso a la educación, la cohesión y la Justicia Social, así como la preservación del medio ambiente y la promoción del desarrollo sostenible. En este contexto, el desarrollo de las regiones interiores de nuestro criollocontinente contribuirá a profundizar el proyecto del Continentalismo. Pero nunca será suficiente con la exclusiva acción de los gobiernos y los estados; además, hay que convertir la integración en una ola colectiva, comprometiendo a los jóvenes, las comunidades y ciudades.

Poco podrán hacer los gobiernos y los estados mientras no se suelden los lazos culturales y espirituales entre los pueblos. Por el contrario, en la medida que los pueblos se comprometan con su Unidad, el proceso institucional se acelerará de inmediato en forma geométrica.

Los dirigentes de mañana hoy están estudiando en los colegios y las universidades. Hay que aprovechar la edad en que la personalidad se forma y se definen las vocaciones. Hay que aprovechar la edad de la amistad, que es también la edad del heroísmo y de los sacrificios. Así se construyó realmente la unidad europea, entrelazando amistades juveniles, mucho más que en los despachos comunitarios de Bruselas. Un campamento anual estudiantil de la región, con la organización de actividades deportivas, culturales, políticas, musicales, solidarias, académicas, religiosas, etcétera, haría más por la unión continental que cien reuniones cumbre de presidentes y mil protocolos firmados entre cancillerías. El proceso de integración de los gobiernos avanza en forma inexorable y continua, pero lo que le puede dar mayor impulso y sobre todo sentido, amplitud y contenido, es la acción de sus pueblos. Para eso, se requieren cuadros políticos y sociales, una nueva generación de predicadores que asuma la conducción del destino del Continentalismo.

¿Acaso no formamos parte de una misma nación mutilada, con veinte provincias a la deriva, erigidas en estados más o menos soberanos? El subdesarrollismo no posee un carácter puramente económico o productivo. Reviste un sentido intensamente histórico. Es el fruto de la fragmentación. Existe una cuestión nacional sin resolver. Hispanoamérica no está dividida porque es subdesarrollada, sino que es subdesarrollada porque está dividida. La nación hispano-criolla, creada en realidad por el imperio español, se convirtió en un archipiélago político, en una polvareda confusa de islas múltiples.

Somos un gran pueblo, con las mismas raíces hispanistas, la misma religión y raíz lingüística, un mismo pasado histórico, los mismos hábitos y costumbres, las mismas pasiones por el deporte, nuestros escritores, nuestra música, los mismos sueños, el mismo amor e ideales…y enfrentamos a los mismos enemigos. ¿QUÉ NOS IMPIDE CONSTRUIR UN DESTINO EN COMÚN?

“Por este motivo nosotros debemos comenzar a pensar ya en grande. Ese juego de enanos que se ha dado en muchas oportunidades, tenemos que abandonarlo. Hay que pensar señores, en que ya el mundo y sobre todo, los grandes países están pensando en que esta evolución que nosotros hemos presenciad, va a desembocar, quizás antes que comience el siglo XXI, en una Organización Universalista que remplace al continentalismo actual. Y en esa organización se llegará a establecer un sistema de poder en que cada país tendrá sus obligaciones, vigiladas por los demás y obligado a cumplirlas aunque no quiera, porque es la única manera en que la humanidad podrá salvar su destino. Es así que nosotros debemos comenzar a pensar y debemos comenzar a pensar también, que ese universalismo ha de estar organizado por alguien y que si nosotros no nos disponemos a intervenir en la organización de ese internacionalismo, todos nuestros años de lucha por liberarnos serán en vano, porque las decisiones que tomen lo harán en su provecho y no en el nuestro…”

Juan D. Perón, en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional ante legisladores de ambas cámaras, el 30 de agosto de 1973.

 

Año I, Mar del Plata, jueves 01 de noviembre del 2018, Luis Gotte.

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