JUSTICIALISMO VS OMICSAF… Y ASUNTO TERMINADO

Intentaremos aclarar un tema que se repite desde que el sociólogo ítalo-argentino y marxista-frankfurtiano Gino “vacilante” Germani hizo su primera asimilación del Justicialismo al Fascismo y que otro italiano, Norberto Bobbio -más marxiano que marxista- incluyera nuestro Movimiento como tal en su Diccionario. Dos conceptos diametralmente opuestos. Decir que el Justicialismo es fascista es un error y sostener que Perón fue discípulo de Mussolini es un error aún más grande. La evidente falta de formación de cuadros predicantes nos ha llevado a una confusión sobre qué es el JUSTICIALISMO. Obviamente, todo ha sido perpetrado desde la ingeniería cultural posmarxista, con un objetivo y varias finalidades: el desmembramiento Doctrinario por un lado y, por el otro, la conformación de colectivos sociales atomizando la Unidad del Movimiento Nacional Justicialista para horadar el paradigma liberal-capitalista desde postulados Engelianos.

Argentina fue el tubo de ensayo… El marco teórico es aportado por el tándem Mouffe-Laclau; el articulador el Foro de San Pablo y Carta Abierta; y su brazo ejecutor el Cristinismo, garantista de la pax neo-social(ista). Así como se habla de una Argentina antes de Perón y después de Perón, hoy sostenemos que hay una Sudamérica antes del Foro de San Pablo y después de él. En un momento de nuestra historia, todos hablábamos un mismo lenguaje: Justicia Social y Liberación Nacional; Tercera Posición e Internacionalismo; Doctrina e Ideología; Tácticas y Estrategias; Conducción, cuadros auxiliares y masa organizada; Unidad de Concepción y Unidad de Acción; trabajadores y oligarcas; remuneración y sueldo; Patria y anti-patria… Conceptos que teníamos bien definidos, clarificados y que nos incluía a todos, pero las ambiciones personales y el pecado de soberbia nos aplastó. Jugamos a ser dioses construyendo nuestra Torre de Babel. Nos convertimos en oligarcas. Perdimos de vista al enemigo que aprovechó para confundirnos con el lenguaje de modo que, hoy, no nos entendemos los unos con los otros. Estamos en medio de un mar de confusiones donde la falta de comunicación es total. Tanto dirigentes como militantes -otrora predicadores- van tomando un pedacito del cuerpo de Perón para convertirlo en bastión de sus luchas y defensas, en votos para un cargo político con aduladores, obteniendo algunas migajas del poder.

El Justicialismo es filosofía de vida, es inmanencia. Encarnadura de la ideología de su pueblo convertida en Institución. Si bien no podemos afirmar que es de indiscutible

originalidad -de hecho no hay ideologías absolutamente originales-, sí representa a la identidad del conjunto de los trabajadores argentinos, a nuestra historia, nuestra cultura y saberes. ¿Y qué la hace diferente a todas las demás? A saber:

1. Su posición es equidistante al Liberalismo (en todas sus variantes, incluido al Fascismo y al Nacionalsocialismo como Capitalismo tardío, reaccionario e imperialista-transculturante) y al Marxismo; conceptualizándose como Capitalismo de TERCERA POSICIÓN, de liberación y Justicia Social.

2. Su naturaleza es profundamente humanista y cristiana, tomando como punto de partida a la Doctrina Social de la Iglesia.

3.- El punto central y neurálgico del Justicialismo, que lo diferencia de las ideologías euroegocentristas, es su construcción del concepto de HOMBRE como ser trascendental, síntesis de materia y espíritu plasmados en la medida que se realiza la comunidad a la cual pertenece.

4. El Estado tiene por objeto orientar el ordenamiento social y económico, sin tener por ello que intervenir para nada en la acción individual que corresponde al industrial, al comerciante, al consumidor. Éstos, conservando toda la libertad de acción que los códigos fundamentales les otorguen, pueden ajustar sus realizaciones a los grandes planes que trace el Estado para lograr los objetivos políticos, económicos y sociales de la Nación.

5. El hombre, como ser gregario, se organiza en comunidad. Para el Justicialismo la Comunidad Organizada es un programa de democracia social, participativa y humanista que reconoce y garantiza los derechos de las personas en una clara conciencia de sus obligaciones. El individuo sólo se realizará en una Comunidad liberada y su ocupación estará directamente ligada al destino del conjunto de la colectividad. Dicha comunidad se desarrollará integralmente en la medida que el hombre se desenvuelva en plenitud.

6. En lo económico, el capital está al servicio de la economía y ésta se encuentra al servicio del hombre. La propiedad privada es concebida en función social y se postula la humanización del capital. No es estatista pero, para un verdadero proyecto nacional, las industrias, consideradas estratégicas, deben estar en manos del Estado. El Justicialismo ha desarrollado, a instancias del Gral. Mosconi y del Gral. Savio particularmente, la figura de las Sociedades Mixtas para fortalecer determinadas empresas y luego, dejarlas al sector privado. Se respeta la ley de la oferta y la demanda. Se actúa con precios económicos y no con precios políticos.

7. El Justicialismo propugna los valores de libertad, justicia y solidaridad por sobre la antigua fórmula Bastillana de liberté, égalité, fraternité. La libertad debe iniciarse cuando la seguridad social, la familia y la defensa nacional hayan sido definitivamente afianzadas. Una libertad sin seguridad de vida, de trabajo, de educación y vivienda digna es una falsa libertad. Ser libres para morirse de hambre es un sofisma que constituye materia de engaño en quienes trafiquen haciendo cortinas de humo para ocultar intenciones. Recién, después de obtener para los hombres de esta tierra la fe en los destinos individuales y colectivos, una porción efectiva de bienestar material y una parte real de justicia, se puede alcanzar la libertad. La sociedad, para existir, exige que la libertad de unos subsista con la libertad de todos. En nombre de la libertad no pueden anularse vidas, vocaciones o espíritus. La Nación Argentina no puede cancelar su destino ni malograr sus fines para que cierta libertad liberticida sobreviva.

8. La Organización Sindical Justicialista, el Régimen Fascista y el Régimen Nacionalsocialista trataron de aprovechar el Sindicalismo haciendo de él organizaciones estatales. ¡Grave error! Le quitaron lo único bueno que podía tener el Sindicalismo que es su desenvolvimiento en un medio natural de libertad. Sometido al Estado, muere como algunos pájaros que son enjaulados y no pueden vivir en cautiverio. La lucha del Sindicalismo se perdió cuando las corporaciones famosas de esos sistemas intentaron aprovecharse del mismo en servicio del Estado. Esta causa los llevó al fracaso.

9. El Justicialismo ha tomado una posición nacional-cultural, americanista-continentalista, antiimperialista-universalista. Enemiga de los Imperialismos, tanto de derecha como de izquierda, afirma la autodeterminación de los pueblos.

10. La configuración política de nuestra Comunidad Organizada implica la creación de un sistema de instituciones políticas y sociales que garanticen la presencia del Pueblo en la elaboración de las decisiones y en el cumplimiento de las mismas. Cree y confía en la Democracia Social. En una Democracia donde el Gobierno hace lo que el Pueblo quiere y defiende un solo interés: el del Pueblo. Es Social en cuanto procura el equilibrio del derecho del individuo con el de la Comunidad. Es decir, la Sociedad es su marco, su objeto y el instrumento de su realización y el Pueblo organizado en Sociedad es el actor de las decisiones y el artífice de su propio destino. La Democracia Social no puede entenderse sino en función de Política, que hace al vínculo natural y necesario para asegurar la cohesión del cuerpo social y la realización de lo que secularmente se ha llamado el “bien común”.

Estas son algunas de las características esenciales de nuestra filosofía justicialista que, incluso y sin temor a equivocarnos, tiene caracteres de solución universal porque puede ser aplicada como recurso humano a la mayor parte de los problemas del mundo como tercera posición filosófica, social, económica y política. Lentamente los pueblos de nuestro criollocontinente se van poniendo de pie y las naciones hasta ahora postergadas pasan a un primer plano. La hora de los localismos cede su lugar a la necesidad de continentalizarnos y de marchar hacia la unidad planetaria. Este tiempo que nos toca vivir nos debe encontrar siendo protagonistas inevitables, unidos y organizados como en las épocas más fecundas de nuestra historia.

En definitiva, decir que el Peronismo es fascista es un error y aceptar su relación con el Fascismo es un error más grande. En todos los casos, estos dilemas deben discutirse; ciertos justicialistas deberían saber que los problemas de la historia se resuelven con estudio, inteligencia y honestidad intelectual; otros deberán hacer consulta con algún psicólogo. Somos lo que somos, no hace falta que se agregue más o se invente cosas que no son.

Facebook: la pequeña trinchera

Año I, Mar del Plata, martes 30 de octubre del 2018, Luis Gotte.

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