LA CULTURA, EL USS ARIZONA, Y EL ARA SAN JUAN.

El USS ARIZONA descansa el el fondo de Pearl Harbour como testimonio y museo vivo de la tragedia del ataque de Japón a los Estados Unidos, que dio comienzo y sentido a la la participación institucional norteamericana en la segunda guerra mundial.
En ese terrible hecho de guerra fallecieron jóvenes marinos, que estaban muy lejos de suponer que esa mañana iba a ser la del final de sus días.
La sociedad americana convirtió el hundimiento de ese barco emblemático en un testimonio histórico y cultural de las consecuencias de un conflicto bélico que intento dividir al mundo y a sus habitantes, antes que en las ideas, en la contundencia irreparable de la muerte.
Como así sucedió en la historia humana, en la que todas las culturas se hicieron y consolidaron a expensas de montañas de los cadáveres del uno y otro lado de la contienda.
Porque todos los pueblos de la tierra mataron semejantes en aras de su expansión territorial y cultural.
EL ARA SAN JUAN descansa en el fondo del mar, hallado ayer en sus restos, en virtud del increíble avance de la tecnología a la que se ha llegado en nuestros días, que permitió que lo impensable de lograr hubicarlo a una profundidad imposible en la historia de la humanidad, hiciera de ese submarino un museo para nosotros y para toda la humanidad de la inmolación de cuarenta y cuatro jóvenes argentinos que lo hicieron en cumplimiento de su deber profesional.
Y aqui llegamos entonces a la reflexion sobre el sentido de la existencia y trascendencia cultural del concepto cultural del museo.
Porque el museo se diferencia etimologicamente del mausoleo, que fue originariamente la idea de la legendaria esposa del Rey Mausolo para acomodar mas o menos ordenadamente las pertenecías de su marido en la tumba de este.
El museo, sea este de historia, de arte o de ciencias, es el legado historico del talento de las generaciones que nos precedieron, y, a la vez como desafio a la nuestra, para que seamos nosotros los creadores y artifices de nuestro testamento cultural, para que nuestro testimonio de aciertos y errores los reciban quienes nos sucedan.
Y asi queden para ellos en nuestra esperanza de permanente humana trascendencia y desafio para ellos, que seran nuestros jueces y testigos, ojala capaces de superarnos.
La diferencia entonces esta en la serenidad de una sociedad que acepto y valoro el sacrificio inutil de las victimas del USS ARIZONA, y convirtio a ese barco hundido en un museo del orgullo por ello, hoy visitado permanentemente por todas las nuevas generaciones que no vivieron aquellos tremendos acontecimientos.
La solidez cultural de la fe de una sociedad en su pasado, que lo exhibe con orgullo y sentido de pertenencia.
EL ARA SAN JUAN se presenta ante nuestra sociedad en el ahora facilismo de la exigencia de lo humanamente imposible de su reflotamiento.
Y ello utilizado, antes que tratando de emular el concepto cultural anterior, como posibilidad de la manipulacion política del sentido comun, en aras de una supuesta defensa de la evidencia del hundimiento de nuestro submarino y la muerte de sus tripulantes, como trofeo a las inutiles declamaciones volitivas de reivindicaciones supuestamente democraticas, y si, con objetivos de medrar con nuestros heroes.
Entonces queda a nuestra sensatez y responsabilidad historica rendir culto a la presencia del ARA SAN JUAN en el sitio de su hundimiento, y que la referencia de ese lugar quede en nuestra historia como signo y museo permanente de un hito que nos enluta, y también nos enorgullece por quienes ofrendaron alli sus vidas.

Jose Maria De Lorenzis

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