ENTREVISTA A HUGO HAIME

Cómo construir al Bolsonaro argentino

Muy importante leer el siguiente texto del sociólogo Hugo Haime. Totalmente de acuerdo con “El problema actual para la oposición es que no ha construido un ‘relato’.” Y también con: “Es probable que el candidato a Presidente necesite recorrer el país enfundado en la bandera argentina. Además, va necesitar utilizar las nuevas tecnologías, las bases de datos, el WhatsAPP, el microtargeting.” Vamos al contenido completo:

Encarnar la idea de la Argentina país rico, una necesidad 2019.

Además de la tensión por la final de la Copa libertadores ya se empiezan a vivir los prolegómenos de las batallas electorales presidenciales de 2019: PASO, 1ra. y 2da. vuelta.

Surgen a borbotones las preguntas sobre quién las ganará.

> ¿Cambiemos? ¿Con Mauricio Macri o sin Macri?

> ¿Cristina sera candidata? ¿Y podría vencer?

> ¿El peronismo no K logrará generar una alternativa superadora?

> ¿Se unirá el peronismo y surgirá un candidato que conforme a kirchneristas y no kirchneristas?

> ¿El peronismo volverá a gobernar?

Todos interrogantes de difícil contestación. Y a todos estos, luego de las elecciones en Brasil, se le suma el interrogante sobre si aparecerá un Jair Bolsonaro. Un dirigente que por fuera de los partidos políticos tradicionales, saliendo casi de la nada, con una prédica dura y populista, sea el elegido para resolver los angustiantes problemas que quedaran pendientes para 2020.

Así como gran parte de 2018 estuvo y está signado por la incertidumbre económica, la recesión, la pérdida del poder adquisitivo, el incremento de la desocupación y la pobreza, 2019 estará signada tanto por la incertidumbre política como por la económica y, lo más probable, es que ambas se retroalimenten.

Dificil para un empresario tomar decisiones de inversión en un escenario en donde no se sabe qué pasará durante el año y quién gobernará después de octubre. Difícil la vida cotidiana para quien vive del mercado interno, ya sean trabajadores, comerciantes, cuentapropistas desocupados, en un contexto en donde todas las previsiones marcan que el PBI continuará en caída, y dudosamente se recuperen fuentes de trabajo e ingresos perdidos.

Hoy, más allá de las simpatías partidarias y personales, un 65% del electorado se define, en mayor o menor medida, como opositor al actual gobierno, sin que haya un candidato que unifique a dicha oposición.

Por eso, los estrategas de Cambiemos se relamen con la idea de que el peronismo continúe dividido, que Cristina se presente y resulte abatida en segunda vuelta. ¿Se cumplirán estos vaticinios?

Difícil saberlo. Esto depende de muchas voluntades y de decisiones que se tomarán en el primer cuatrimestre de 2019. Lejos estamos aún de ello.

Recordemos que a finales de 2014, Macri estaba 3ro. en las encuestas y que recién en el segundo trimestre, con la Convención de la UCR en Gualeguaychu, donde se definió la alianza entre macristas, radicales y Elisa Carrió, Cambiemos se puso competitivo hasta, finalmente, vencer en 2da. vuelta.

Desde ya podemos suponer los ejes de los distintos relatos que se debatirán en la campaña.

En primer lugar, será sobre continuidad vs cambio. Sobre cuál es el camino correcto para resolver los problemas de los argentinos. Unos dirán: “Es la economía, estúpido”, y otros: “Son los valores, estúpido”.

¿Será sobre la economía? ¿Será sobre la corrupción? ¿Será sobre los valores? ¿Será sobre estilo de vida?

Seguramente el gobierno se tentará con hablar de valores morales y presentará la continuidad como un modo de huir del populismopara entrar en una nueva etapa de virtuosidades republicanas y de recoger en lo económico los frutos del esfuerzo de los primeros 4 años.

Esto le permite conservar su ‘nucleo duro‘, el que seguramente lo continuará acompañando, aunque sea a regañadientes.

El problema es que con ese ‘núcleo duro’ no se ganan elecciones. Hay que sumar más electores y por eso es que el gobierno apuesta todo a que Cristina sea candidata para polarizar con ella y a que el peronismo continúe dividido.

Tenemos claros ejemplos en nuestra historia electoral y en la del mundo en donde un relato, una consigna y una imagen que lo sintetice permitieron canalizar la demanda de cambio.

> Con Raúl Alfonsin. El escudo argentino, el R.A. y la Constitución Nacional como íconos de la democracia, opuesta al autoritarismo, alcanzó para sintetizar por qué motivo Alfonsin venció al Cajon de Herminio Iglesias, y le permitió construir como enemigo el Pacto Sindical-Militar.

Carlos Menem, con su Revolución Productiva y Salariazo. Su nombre como isologo leído igual de izquierda o de derecha, y la hiperinflación, el ajuste y el lápiz rojo que prometían los radicales como adversarios, sintetizaron el cambio demandado en 1989.

Donald Trump trabajó sobre le idea de “hacer de nuevo grande” a USA, defendió el trabajo de los asalariados de los Estados Unidos profundo, y definió a los inmigrantes como los enemigos del trabajo y la seguridad.

Jair Bolsonaro casi copió a Trump con su idea de que Brasil vuelva a ser grande y poner como enemigos a los comunistas, las minorías, los delincuentes y los corruptos. El spot de “vuelve el mito, vuelve el gigante“ sintetizó perfectamente las ansias de ser potencia mundial por parte de la sociedad brasilera.

De las campañas de otras sociedades siempre vale la pena extraer enseñanzas, aprender, hasta copiar métodos de trabajo pero nunca una campaña es igual a otra. Cada sociedad tiene sus valores sus creencias sus sistemas de valores.

El problema actual para la oposición es que no ha construido un ‘relato’. Que es lo mismo que decir que no ha construido una propuesta que sintetice un ‘relato’.

La oposición para ganar está obligada a construir un ‘relato’ opuesto al del gobierno y en este sentido es muy probable que el mismo necesite estar basado en la afirmación de lo nacional, en la reivindicación del mercado inter no, en la propuesta de un Estado activo que empuje a las fuerzas económicas del país.

Es probable que el candidato a Presidente necesite recorrer el país enfundado en la bandera argentina. Además, va necesitar utilizar las nuevas tecnologías, las bases de datos, el WhatsAPP, el microtargeting.

La pregunta, entonces, es quién será el personaje capaz de encarnar el mito del país rico (tal como hizo Bolsonaro) y de la movilidad social.

Es muy probable que ese personaje emerga desde alguno de los dirigentes políticos en actividad más que de alguien que saliendo de la nada y diciendo palabas fuertes y discriminadoras quiera imitar el estilo Trump/Bolsonaro.

 

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